Un piso centenario en Barcelona

Lo que para muchos podría ser un inconveniente a la hora de decorar, para mí ha sido amor a primera vista. La arquitectura circular de esta vivienda centenaria, es justamente lo que le da esa enorme personalidad.

Creedme si os digo que ayer estuve varias horas buscando una bonita casa para publicar y cada vez se me hace más difícil, no es que yo sea muy sibarita pero ya no me conformo con cualquier cosa. Intento encontrar algo que esté a la altura de las semanas anteriores o si puede ser mejor y sinceramente me vuelvo loca.

Sólo ha sido casualidad que después de mucho buscar he caído en esta casa para descubrir que los artífices del proyecto de rehabilitación y diseño interior han sido The Room Studio, así que era una apuesta segura. El piso tiene unos 230 metros cuadrados y está situado en Barcelona. Al ser un edificio de principios del siglo XX, hubo que hacer una redistribución de espacios, abrirlos y conectarlos entre sí para que fluyeran entre ellos y entrara la luz.

En la primera imagen ya encontramos una joya, la terraza, que aún no siendo muy grande deja el suficiente espacio para una zona de relax que invita a contemplar los edificios de una Barcelona modernista. Los muebles, que parecen de bambú pero son de madera, son de Tine K Home.

Otro espacio para tomar nota es la cocina, donde la familia hace mucha vida. La combinación de los techos originales de bovedillas con el hidráulico antiguo, hacen un tándem muy especial. El mobiliario de cocina es de Leicht y los taburetes de Expormin, todo muy sencillo. La nota de color la ponen las lámparas de corte industrial de Toscot.

De la cocina pasamos al comedor, es ahí donde mejor se refleja la arquitectura circular. Para ir acorde a ella, se ha vestido con una mesa redonda y varias sillas, todo de B&B Italia, acompañada de la conocida lámpara Taraxacum de 120 focos circulares también, de Achille Castiglioni para Flos. Y contiguo al comedor, una sala polivalente que sirve tanto de despacho, como sala para el relax, y donde igualmente las curvas siguen estando reflejadas en las piezas escogidas, mi favorita es el sofá Face to Face, de Tacchini,

Por último el gran dormitorio está dividido visualmente en dos partes gracias al gran arco original de la casa, bajo él se ha creado una zona de relax donde ver la televisión y al otro lado, la zona de descanso. Una gran cama, vestida en grises y mostaza, contrasta a la perfección con el papel pintado y el panel gris que hace las veces de cabecero. Junto al dormitorio encontramos el baño principal, sobrio y sencillo. Mismo gris para los armarios suspendidos, griferías en blanco de la firma Tres y discretos azulejos también en blanco de Equipe. La nota cálida la aportan el espejo y el banco de madera y el cesto de fibras.

Y vosotros ¿Os atreveríais con espacios circulares u os sentís más cómodos para decorar habitaciones cuadradas o alargadas? Os escucho…

Imágenes: Elle Decor / Mauricio Fuertes

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Una moderna granja en blanco, negro y madera.

Esta casa la tengo guardada en borradores desde hace un año, nunca veía el momento de publicarla porque como comprobaréis el post será un poco largo. Puedo haberla visto unas veinte veces y nunca me canso de ella.

El binomio blanco y negro es el protagonista y sólo las carpinterías de madera, hacen de contrapunto para dar calidez al conjunto. Bueno, podríamos añadir alguna pincelada de verde en la vegetación, pero hasta ahí llegan las licencias de color.

Perdonaréis también la avalancha de fotos, pero la casa no es precisamente pequeña y hay tantos detalles que ver, que merece la pena pararse en cada rincón y observar los material, las texturas, cada complemento,… porque justo en estos espacios donde parece todo lo mismo, es donde hay que prestar más atención a los detalles, porque es ahí donde radica la grandeza de los espacios.

Se trata de una granja de nueva construcción ejecutada por Timber Trails Development Company y diseñada por Julie Howard. La entrada ya es toda una declaración de intenciones, preludio de lo que encontraremos en el resto de la vivienda. Tanto la puerta de la entrada como las de paso, y muchos elementos de la casa, están pintados con el color «Wrought Iron» de Benjamin Moore, contrarrestando el color con un bonito papel pintado con motivos geométricos de la firma Thibaut.

De ahí se accede a un despacho diseñado por la interiorista. Son armarios de cocina sobre los que se instala una original librería de roble, donde los estantes quedan ocultos hacia el interior por lo que la visión de los mismos es mucho más ordenada, a pesar de ello, éstos se han rellenado con cajas negras manteniendo la estética mucho más limpia. El papel pintado es de la misma firma que el de la entrada.

Y pasamos al comedor, donde destaco un par de cosas. Por un lado el techo pintado del mismo tono que las puertas, hay varios motivos por el que en este caso, no se empequeñece el espacio. Primero gracias a las molduras de la pared, que visualmente la estilizan, segundo por la altura de los techos y tercero, por la gran cantidad de luz natural que recibe el comedor. Hay otra cosa que me encanta, y es que en lugar de poner sillas alrededor de la mesa, en las cabeceras se han dispuesto dos sillones orejeros (apuesto a que una sobremesa en ese comedor puede ser infinita, sobre todo si ocupas esas dos butacas). Y lo tercero, los dos árboles que flanquean la mesa dando el toque verde, me parecen ya la guinda del pastel.

Entre comedor y cocina, en una zona de paso, nos encontramos con un mueble realizado a medida tipo buffet. Es un concepto parecido al del despacho, pero esta vez está pintado íntegramente con el color oscuro predominante en la casa, excepto las baldas y la encimera que son de madera. La trasera está cubierta por un espejo donde se refleja casi toda la planta baja de la casa.

La cocina se creó clásica pero funcional, con una gran isla central que invita a reunirse. La zona de trabajo, se protegió con cerámica de mármol de Carrara que le da ese punto de tradición con el toque rústico a la vez. Además de armarios altos, se pusieron algunas zonas de baldas voladas para crear más dinamismo y personalidad. En la cocina también podemos ver un espacio destinado a desayunos o comedor informal junto a la ventana,

El cuarto de estar, recuerda mucho al comedor formal, la simetría, los árboles a ambos lados de la estancia, el predomino del blanco con el toque del verde, diría que es casi una réplica. Tanto el sofá como el sillón de lectura son de Ikea.

He sentido cierta envidia al ver el cuarto de lavado. No por el hecho de tenerlo, que yo también tengo uno y bien grande, sino por ser como es. Quizás será que le tengo manía a la acción de lavar y planchar, y por tanto es una habitación a la que no le he dado importancia a la hora de decorar, e igual se me haría más amena la tarea si me rodeara de cosas bonitas (¿o quizás no? :-)) En cualquier caso, de esta zona de lavado quiero destacar el suelo, se llama Ikat Tile de Annie Selke para Tile Shop.

De los baños y del dormitorio principal, poco que decir. Excepto por esa bañera exenta del baño en suite, no le haría ascos la verdad, pero en general me han gustado más otras zonas de la casa. Creo que el baño que más me ha llamado la atención es el aseo de cortesía, ¿qué me gustarán a mí unos buenos paneles pintados? ¿Y quién dijo que un espacio pequeño no podía pintarse de negro?, ahí tenéis la prueba, con luz natural todo es posible.

Y para terminar con este largo tour, llegamos a esa zona que ojalá existiera en las casa españolas y tan típica de las americanas, el «mudroom», donde colgar los abrigos al llegar a casa, dejar mochilas, descalzarse,… en definitiva, el sitio de los trastos que te permite que el resto de la casa se vea despejada.

Y hasta aquí la casa, o mejor dicho la granja, de hoy ¿qué os ha parecido? A mí, aunque me sobran espacios y algunas piezas deco no me van (como muchas de las lámparas, que las cambiaría por otras sin dudarlo), me resulta un remanso de paz. Espero que lo disfrutéis, aunque sea por fascículos porque menudo post más largo, sorry :-)

Imágenes: Beautiful Homes

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Ático en Chamberí

Por ático en Chamberí seguramente os venga a la cabeza un piso en una buena zona de Madrid, pero de ninguna manera imaginaréis algo tan especial.

Así de primeras, ¿Seríais capaces de asociarlo a una casa con ducha exterior y otra interior con vistas a la sierra? ¿O a dormir bajo una cúpula? ¿Y a bañaros en una piscina, o más bien alberca diría yo por su tamaño, de agua caliente? ¿Y a hacer escalada por una temeraria escalera no apta para unas prisas? Sin duda resumir esta casa como un ático en Chamberí es quedarse corto, cuando veáis las imágenes lo entenderéis.

El proyecto de rehabilitación de esta vivienda de los años 50, fue ejecutado por la arquitecta e interiorista Idoia Otegui. Se buscó respetar el carácter antiguo del edifico, así como ciertos elementos estéticos que ya estaban en él, como las molduras, el suelo hidráulico original, las carpinterías,… pero a su vez había que dotarle de espacios contemporáneos adaptados a las necesidades de su cliente (la práctica del yoga, la cocina, la pintura, el trabajo y su pasión por invitar a sus amigos).

En la planta baja se distribuyen las zonas comunes. Un espacio abierto que alberga el salón comedor y la cocina junto a la sala de estar. Como veis los colores no son un problema, los hidráulicos originales del suelo tienen su réplica en los textiles del sofá,  butacas, mesitas de centro o la otomana de la habitación contigua, destinada tanto a despacho como a cuarto de invitados, que tiene puerta corredera para poder cerrar a demanda. Allí todavía es más evidente el juego de color, con una mezcla muy potente de papel pintado tanto paredes como techo.

Subiendo por las esculturales escaleras del salón, en un nivel superior, está el dormitorio principal bajo la cúpula de la que os hablaba. Y junto al dormitorio, se encuentra el baño principal, elegantísimo en tonos verdes y negros, que además cuenta con luz natural. Del dormitorio se sube a la terraza, por una escalera temeraria :-), pero el esfuerzo merece la pena. Puedes hacer un poco de Yoga y luego darte una buena ducha bien en el baño o en la terraza, a tu elección, para luego preparar una estupenda barbacoa y si hace calor, darte un baño en la piscina con una cervecita fresca mientras disfrutas de las vistas de Madrid, no se me ocurre mejor plan.

No hay que irse muy lejos si encuentras casas tan originales y tan bien resueltas que dan para un montón de actividades. Yo de esta me quedo con la terraza, no tengo ni la mínima duda. ¿Y vosotros?

Imágenes: Idoia Otegi Arquitectura / Elle Decor

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Villa Mandra, Mykonos

Debido al sentimiento de hastío general que se ha instalado entre muchos de nosotros por las circunstancias que estamos viviendo, he leído y visto en redes que una buena estrategia para no sentirnos frustrados constantemente es no tener unas expectativas demasiado altas. Queremos controlarlo todo, saber el porqué de las cosas, que aquello que nos venga impuesto tenga un razonamiento lógico, etc., pero sencillamente, ahora no podemos tener la certeza de nada, caminamos sobre una especie de cuerda floja donde es imposible saber dónde agarrarse.

Así que como dicen que controle mis expectativas para no sufrir ansiedad, eso es lo que hago en la vida real. Pero aquí en el blog puedo soñar a lo grande y decido traeros una casa de Mykonos que probablemente se escape a cualquiera de nosotros, pero al menos nos alegrará las retinas durante los minutos que estemos leyendo este post.

Se trata de Villa Mandra, y como os he contado, se encuentra en la isla griega de Mykonos. Realizada por el estudio de arquitectura K-Studio para una familia de seis miembros como vivienda vacacional. La casa fue construida con la filosofía del movimiento «slow«, está hecha para el disfrute y relajación de cada miembro de la familia. Se construyó con elementos y técnicas tradicionales de la zona, como los muros de piedra artesanal que se combinan con paredes encaladas en blanco, creando bonitos volúmenes. Las pérgolas de madera y caña, hacen de unión y entran a formar parte del juego de materiales.

Su interior es sencillo y contemporáneo y al igual que el exterior, invita a la calma. La gama de colores sigue un mismo patrón, los tonos terrosos, grises, algún toque negro y algo de vegetación, eso es todo lo que veremos (un calco de los colores del porche, ni más ni menos). Pero las piezas están tan bien elegidas, que quién necesita más. Muchos de los elementos que conforman esta casa, tienen nombre propio, tan conocidos como la cocina Boffi K14, o el maravilloso sofá de Piero Lissoni para Living Divani, las butacas Spanish Chair por Fredericia, la silla CH22 Lounge Chair de Hans J. Wegner, etc., así que no es de extrañar que el resultado sea el que es. Un hogar contemporáneo y funcional, pero sobre todo donde se respira paz.

Sin duda el exterior tiene mucho que decir. Espectacular la zona de salón comedor, protegido bajo una pérgola y desde donde avistar, gracias a la inclinación del terreno, toda la vegetación que rodea a la finca y al fondo el mar. ¿Se le puede pedir más a una casa vacacional? No, perdón, ¿se le puede pedir más a una casa en general?

¿Qué, os gusta la «pequeña» villa? ¿Me he pasado soñando? ¿He superado vuestras expectativas y os he generado ansiedad? Espero que esto último no haya ocurrido, que aquí venimos a soñar :-)

Imágenes: Est Magazine y K-Studio

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BBW House

Viendo la última foto del post nadie diría que se trata de la misma casa que la de la primera imagen, pero sí es la misma. La inclinación del terreno permitió que a la fachada original victoriana se le adosara una construcción en su parte trasera a modo de ampliación y de aspecto más contemporáneo, de tal manera que permitiera crecer y darle más espacio a la familia propietaria de la vivienda. Esta remodelación fue fruto de la colaboración entre la empresa de arquitectura Tecture y la constructora Built by Wilson.

Tanto en el exterior como en el interior hay un continuo juego de materiales que acentúan los volúmenes y delimitan espacios, a esto contribuyen también los niveles. En la primera planta tenemos como protagonista una gran cocina abierta con un comedor bañado de luz natural, gracias a las claraboyas del techo. En la misma planta se sitúa también una bonita sala de estar. A esta planta se accede a través de típico «mud room» muy bien aprovechado ya que además de armarios, zona de asientos y almacenaje, en el pasillo que lleva al salón se ha añadido una pequeña zona de trabajo consistente tan solo en una gruesa balda de madera y una silla. De esta manera además de darle utilidad a ese hueco, que de otra manera estaría perdido, se crea un efecto de continuidad visual desde la entrada hasta el final del salón donde termina la librería, sin dejar espacios muertos de por medio.

En el segundo piso encontramos tres dormitorios y una sala de juegos adicional, pensada para ser convertida en zona de estar cuando los niños crezcan. El baño y el dormitorio principal están concebidos como zona de relax para los padres, sobre todo el baño donde los tonos se limitan a los grises y blancos y la ducha vuelve a inundarse de luz gracias de nuevo a una gran claraboya.

La gran caída del terreno por su parte trasera, permitió la construcción de una piscina enterrada, un comedor al aire libre y un gimnasio separado de la casa, respetando eso sí, el carácter y el encanto original de la vivienda.

No sé si habréis adivinado qué es lo que más me ha llamado la atención, además de lo evidente (que es una «señora casa»), me ha encantado su personalidad, gracias a las obras de arte así como ciertos elementos de diseño que no pasan desapercibidos. ¿Os habéis fijado en el efecto de la lámpara Aim Pendant de Flos del comedor? Las luminarias lucen perfectas gracias a la gran altura del techo, es más, estoy acostumbrada a verlas en negro y me ha sorprendido su efecto en blanco, creo que me gustan más.

Os dejo con esta maravillosa casa y os invito a que hagáis una pausa en cada una de sus imágenes porque hay muchos detalles por descubrir. Prestad atención a los revestimientos de mármol, a la mezcla de carpinterías de madera en tonos naturales y blancos, a cómo el arte abstracto y lleno de color rompe el diseño minimalista, e incluso diré que aunque no soy fan del terrazo, ni siquiera me molesta en esta casa, diría que incluso le queda bien :-) Si tenéis curiosidad de dónde don ciertas piezas tenéis toda la info aquí.

Imágenes vía: Est Living

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Cortney Bishop

Si tuviera que elegir una paleta de colores en decoración de la que estoy convencida cien por cien que siempre funciona y además jamás me cansaría, diría que esta casa la representa a la perfección. Sobre un fondo predominantemente blanco, el negro y la madera natural son el combo perfecto, y si además en ocasiones van salpicadas de pequeños toques dorados, obtienes una casa discreta, elegante y atemporal. Os traigo un precioso ejemplo, ya me diréis si os convence o no esta paleta de color.

El arquitecto Mark Maresca y la conocida diseñadora de interiores Cortney Bishop, aunaron sus esfuerzos para diseñar esta bonita vivienda como segunda residencia para una familia de Nueva York en Carolina del Sur. Con una estructura predominantemente contemporánea, se han introducido piezas clásicas, otras artesanales, multitud de diferentes texturas… para que a pesar de la uniformidad en los colores, todos los espacios transmitan sensaciones.

En la cocina, por ejemplo, para romper con la sobriedad del negro predominante, la isla se ha puesto en madera natural, consiguiendo así mayor calidez, y se le han acoplado unos tiradores dorados que le aportan elegancia. A su vez, el suelo hidráulico le da dinamismo y le quita rigidez al espacio. Me parece maravillosa.

Enamorada me he quedado de los baños también, la combinación del mármol con la bañera exenta negra y el mueble de madera natural con patas doradas es brutal. Pero el baño que más me gusta es el aseo con el lavamanos suspendido en blanco y negro, me ha robado el corazón, hasta que he visto el precio que os diré que he respirado porque por 2.000$ no tengo nada que hacer, podéis verlo aquí (el del otro baño es de la misma firma, ni me he parado a mirar lo que cuesta, para qué :-)).

El dormitorio infantil está muy bien resuelto también, seis camas en un mismo espacio, con zona suficiente de almacenaje y otra de juegos al fondo del dormitorio. En un principio he pensado que con una casa tan grande para qué meter a tantos niños en una misma habitación, pero luego he caído que es una casa de vacaciones, así que ¿quién no disfruta durmiendo en plan campamento con primos, amigos, etc? Está muy bien pensado y lo digo por experiencia, en mi casa del pueblo siempre tengo niñas o sobrinas durmiendo con mis hijas y en más de una ocasión me he planteado cambiar las camas convencionales y hacer un dormitorio búnquer con tal de no tener que andar sacando camas de debajo de las camas (ya me entendéis…)

No me enrollo más y os dejo que disfrutéis con la casa, que es grande y hoy hay muchas fotos. Ya me diréis si además de bonita, que lo es, no os parece acertada esta paleta de colores.Y si sois de los que necesitáis algo más de «energy» en vuestras vidas, al ser todo tan neutro, siempre podréis meter pinceladas de algún tono para alegraros un poco la vista. Para mí es perfecto tal y como está.

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Una galería inundada de luz…

Tengo un nudo en el estómago y me cuesta más que nunca el fluir de mis palabras. Mis dedos no responden y a duras penas saco fuerzas para apretar las teclas del ordenador. Mis queridos lectores, no me apetece un ápice seguir con mis rutinas, por mucho que los psicólogos se empeñen en decir que eso es justo lo que debemos hacer, pero mi cabeza va a mil por hora dándole vueltas a lo que está pasando ahí fuera y me deja paralizada.

Admiro a toda esa gente que es capaz de ver siempre las cosas en positivo, de reírse ante las adversidades, de pensar que todo saldrá bien (que también lo creo, pero sin dejar de pensar en el sufrimiento que vamos dejando en el camino). Ojalá yo fuera como ellos. Dicen que soy muy empática, quizás eso es lo que me lleve a echarme no sólo mis problemas a la espalda, sino también los ajenos y por ende a sufrir el doble, no lo sé, espero de corazón que esta situación termine lo antes posible. Perdonad por el desahogo…

Precisamente por eso busqué una casa que transmitiera positividad y alegría, quería color, necesitaba luz y lo encontré en esta maravillosa vivienda del barrio de Gracia en Barcelona. Se trata de un edificio de 1900 y la reforma fue realizada por Desirée García Paredes del Estudio Sirëe. Los propietarios, dos italianos residentes en la ciudad condal, participaron activamente de ella puesto que pertenecen al mundo del diseño, ella es diseñadora de moda y él diseñador gráfico. Sus gustos están muy plasmados en la decoración, una mezcla entre lo vintage, lo contemporáneo y lo escandinavo, con mucho color (el toque de él) y muchas plantas (la pasión de ella).

Se hizo una nueva distribución pero se conservaron todos los elementos antiguos que hacen que esta casa rezume personalidad, como las paredes originales de ladrillo, los suelos de baldosa hexagonal,… así mismo y aprovechando que los sistemas de electricidad y climatización no se podían ocultar, se dejaron al descubierto creando así un divertido contraste entre lo antiguo y lo moderno y potenciando aún más los elementos históricos de la casa.

Ni qué decir tiene cuál es el espacio del que me he enamorado. Vale que esta vivienda no tiene una zona al aire libre tan anhelada estos días, como os hablaba la semana pasada, pero teniendo esa galería inundada de luz ¿quién lo necesita? Sinceramente un espacio así lleno de plantas en plena ciudad, es como un paraíso ¿no os parece?

Debajo de las imágenes tenéis el link al artículo completo por si queréis conocer más sobre este proyecto o saber de dónde son las piezas que decoran la vivienda. Como os he dicho las palabras no me fluyen como quisiera estos días, así que lo bueno si breve, dos veces bueno… Espero de corazón que estéis todos bien.

Fotografía: José Luis Hausmann Artículo: Mi Casa

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Black is Black…

Seguro que cuando os hablan de los países nórdicos y de su estilo decorativo, enseguida os viene a la mente espacios muy neutros (incluso blancos), maderas naturales sin tratar y una cierta tendencia al minimalismo. Hoy os traigo algo muy distinto y radicalmente opuesto, una preciosa casa a tan sólo 10 km al oeste de Ámsterdam, donde el negro y los las tonalidades oscuras son los protagonistas. Ya conocéis mi adoración por el negro, pero si además está combinado con unos enormes ventanales donde el factor riesgo de oscuridad ya no existe, se crea un combo perfecto. La elegancia del color sumado al plus de la luz natural.

Esta vivienda, realizada por el estudio de arquitectura Arjen Reas Architecten tiene la peculiaridad de estar construida frente a un dique. El terreno tiene cierto desnivel que se ha aprovechado para crear distintas alturas dentro de la misma y los grandes ventanales, permiten disfrutar de las vista hacia el agua, al gran jardín trasero y a lo lejos, a la capital holandesa.

La fachada está realizada en madera pintada en negro combinado con un techo de metal del mismo color, pero fuera de parecer un bunker pesado, las grandes cristaleras favorecen el tránsito de la luz y dinamizan la visión de la vivienda.

Desde la entrada principal se accede a la cocina, que consta de un gran frente de almacenaje en color blanco y una gran isla con gaveteros negros en contraste. Ni hablar de lo que tiene que ser cocinar ahí con esas vistas al exterior.

La cocina comparte el mismo nivel que el salón con chimenea, a la que se ha enfatizado pintándola de color negro. Pero el resto del espacio destaca por sus cálido sofá en cuero marrón, una cómoda antigua empleada como mueble bar y muchas obras de arte que recorren la pared a ambos lados de dicha chimenea. En un nivel más alto encontramos la zona de estar con el enorme chaise longue y de nuevo como punto focal, la pared donde está instalada la televisión, pintada de negro en su totalidad. Un buen truco cuando quieres aportar sensación de profundidad.

La parte trasera de la vivienda, donde se encuentra el salón y el comedor, se cierra con una enorme cristalera que da al gran jardín. Para salvar el desnivel se ha creado una pequeña zona de estar con dos tumbonas desde donde disfrutar las vistas. En la planta superior la familia dispone de dos dormitorios infantiles con su baño y el dormitorio principal con baño en suite. Esta habitación necesita mención aparte, porque ¿cómo es esa pared pintada en un azul intenso con el cabecero y la lámpara en tonos oscuros, que contrastan con los suelos de madera en espiga y el gran ventanal con esas vistas? No tengo palabras.

Y visto lo visto, ¿seguís pensando que en el estilo nórdico imperan siempre los tonos claros u os convence también esta versión donde la elegancia del negro es protagonista? ¿Cuál os gusta más?

Vía: Arjen Reas Architecten / Fotografía: Luc Buthker / Visto en: Contemporist

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Destino Ibiza…

En Navidad me hice un regalo «envenenado», un viaje a Ibiza para el puente de mayo. ¿Verdad que suena muy bien? Pues lo llamo envenenado porque el destino tiene un propósito, hacer la media maratón. A tres meses escasos, o se produce un milagro o todo lo que voy a poder correr es del chiringuito al mar :-) Los médicos me han desahuciado una vez más, dicen que tengo fibromialgia, que es como decir «no tengo ni idea de lo que te pasa«. A día de hoy me están tratando una tendinitis en el hombro, pero también tengo trocanteritis de cadera, algo que desconozco en la rodilla y que molesta horrores, además de mis clásicos dolores de cuello y espalda con los que convivo desde hace años. El caso es que cada vez que entreno me quedo coja y mi frustración va en aumento, a veces se me caen las lágrimas en la pista de atletismo porque quiero seguir y no puedo, quizás os parezca una tontería pero para mi cabeza los beneficios del ejercicio son muchos. Lo dicho, veremos a ver si mi viaje a Ibiza se convierte en un fin de semana con mis compañeras del club, o se obra el milagro y consigo mi propósito.

Perdonad que os cuente estos rollos pero ya sabéis que escribir es terapia para mí y cuando he encontrado la finca ibicenca que os traigo hoy, no he podido contenerme y he hilado ambas cosas. Ya me conocéis…

Al ver de quién era el proyecto de interiorismo me sonaba mucho el nombre y es que ya en 2013 os hablé de La Grange Interiors (sé que muchos no estabais por aquí, así que si os apetece leerlo os dejo el antiguo post en este link). Por aquel entonces además de un par de proyectos os enseñé algunas de sus piezas de mobiliario, son realmente increíbles. Describí este estudio como un buen ejemplo de todo aquello que me gusta en decoración, una mezcla entre el clásico renovado, piezas contemporáneas y elementos naturales. Sin duda muy «yo».

La finca pertenece a un empresario holandés, Emile Kuenen, que buscaba una vivienda con arquitectura típicamente local. Se enamoró de la isla tras descubrir en la boda de su hermano, que Ibiza no son sólo locales y fiesta, que su mayor atractivo está en su naturaleza mediterránea y en su tranquilidad. Encontró una parcela en el interior y encargó al prestigioso arquitecto Rolf Blakstad la construcción de su vivienda soñada. Se realizó con una estética bastante minimalista y neutra, con el fin de que fuera el propietario el que le diera su toque y dejara la casa a su gusto. Y ahí es donde entra La Granja Interiors. El propietario había conocido en un viaje a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) esta tienda y estudio de interiorismo. El gusto de Sumari Krige, fundadora de la firma, le encajaba perfectamente para su vivienda.

Lo que hizo la interiorista fue complementar el trabajo del arquitecto. La finca se compone básicamente de tres elementos: madera, piedra y yeso. La decoración siguió esa misma paleta de color añadiendo telas que complementaran y suavizaran el conjunto, también otras que recordaran los colores de la isla, como el mostaza, el verde oliva o el aguamarina. Apostó también por las texturas y el mobiliario de calidad, como la teca del jardín que apenas necesita mantenimiento y envejece muy bien.

De este tipo de casas lo que más me gusta y envidio es la comunicación existente entre interior y exterior, vivir en ellas debe ser algo parecido a tener la sensación constate de vacaciones. Un lujo que pocos nos podemos permitir, pero sí tenemos derecho a observar, envidiar (sanamente) e intentar buscar inspiración en cada uno de sus rincones.

Me declaro fan del comedor, de la entrada con su cuadro XXL y del dormitorio con el plaid mostaza y los tres espejos. Aunque estoy segura que a lo que más daría uso en esa casa es a la piscina :-)

Fotografía: Elsa Young

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¿Cómo sería tu casa ideal?

¡Feliz año a todos! Cómo cuesta volver a la rutina, ¿vedad? ¿Qué tal han ido vuestras vacaciones? Mis Navidades han sido más o menos lo esperado, con el trajín que corresponde a esta época pero al menos tenemos ambas familias en Madrid, así que no hay que desplazarse a ningún sitio. Y aunque son cansadas por todos los compromisos que conllevan, la verdad es que he tenido bastante tiempo de desconexión, tanto es así que me temo que he dejado a mi marido con dolor de espalda de ver tantas series en Netflix :-)

La semana pasada empecé a correr de nuevo tras una parada de un mes por una lesión y el comienzo no pudo ser mejor. Tras el entreno del domingo con algunos compañeros del club, uno de los matrimonios nos invitó a su casa a comer roscón casero y chocolate. No sé si visteis las Stories de ese día (el 5 de enero), pero no me quedó más remedio que hacer un vídeo y sacar mil fotos a su casa, más concretamente de la zona que han destinado a taller, un sueño para cualquier artista (ambos lo son). Una vez más me volvió a ocurrir que al abrir las puertas de su casa, se me escaparon las lágrimas de emoción ¿Os ha pasado alguna vez entrar en una casa y pensar «aquí hay duende, hay alma»? pues es lo que me pasó a mí. Reflexionando me pregunto cómo cuatro paredes pueden llegar a emocionarme hasta el extremo de las lágrimas y llegué a la conclusión de que hay personas que desprenden una energía especial, que son capaces de transmitir mucha información aunque no lo pretendan, porque tienen tanta personalidad que cuando cogen un espacio lo hacen suyo de tal manera que con sólo verlo, puedes ponerle nombre y apellidos. Así son Jose y Carmen, tan especiales como su casa.

Pero hay algo más que llamó mi atención, tanto como para pensar que su casa era lo más parecido que he visto a mi idea de vivienda ideal. ¿Y por qué? por la aplastante luz que entraba por los grandes ventanales que daban al jardín, acentuada además por los espacios abiertos y el blanco de las paredes. Tal fue la sensación que a pesar de estar en invierno me daba la impresión de que ellos debían vivir como en una primavera constante. Esa misma sensación es la que me gustaría tener a mí cada día, porque el sol y la luz influyen aplastantemente en mi estado de ánimo.

Mi casa, aunque la siento acogedora y confortable y dispone de una distribución muy buena, tiene un «pero» que es precisamente la luz. Las zonas que tienen orientación norte son más sombrías, como el salón por ejemplo. Supongo que al entrar en casa de mis amigos quedé impresionada por aquello de lo que yo carezco (como todo en la vida, siempre queremos lo que no tenemos). Pero hay algo contradictorio porque a la vez, tanta luz y tanto espacio diáfano me resulta más frío que mi hogar, y yo también necesito esa sensación de recogimiento. ¿Qué sería lo ideal para mí? Pues supongo que la mezcla de ambas cosas, algo así como la casa que os traigo hoy donde precisamente se hizo una remodelación (la mayoría con pintura) para ganar luz a los espacios, pero a la vez gracias a la decoración (los acentos en madera, el cuero, los textiles, o los papeles pintados), se ha conseguido la calidez que yo particularmente busco en una vivienda.

Tengo varios amigos, entre ellos el matrimonio de la que casa os he hablado, que han tenido la suerte de poder comprar un terreno y construir una vivienda a la medida de sus necesidades, un verdadero lujo aunque la tarea es más difícil de lo que pensamos. Porque si tú pudieras hacerte una casa a tu gusto ¿sabrías exactamente lo que quieres y cómo lo quieres? Difícil ¿verdad? Si a mí me dieran  esa oportunidad sólo tendría claro tres cosas: sería una vivienda en planta (pensando en la vejez, para qué escaleras), elegiría siempre la mejor opción de orientación (sur y este) porque así te aseguras tener el mayor número de horas posibles de luz y por último, la decoraría con elementos naturales para no perder nunca la sensación de recogimiento, en mi vida no pueden faltar la madera, las fibras, los linos y algún color oscuro (negro, gris o azul) ya sea en alguna pieza concreta o como método para poner el acento en algo que quiero destacar. Estas son las únicas cosas que tendría claras, pero bendito problema si el dilema de mi vida fuera cómo hacer mi casa perfecta :-) ¿Sabrías decirme tú cómo sería la tuya?

Imágenes: El Mueble

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