Lewisham House

Esta casa es una mezcla de dos mundos contrapuestos, que unidos adquieren todo el sentido. En ella encuentro reflejada muchos de mis gustos estéticos, porque yo también soy de polos opuestos, aunque aquí sólo se muestren dos de ellos. Por un lado está la parte clásica de la vivienda, debido a sus orígenes victorianos (lo entenderéis en cuando lleguéis al pasillo, una de mis partes favoritas), y por otro lado la elegancia minimalista y contemporánea que aportan los espacios abiertos y los materiales nobles utilizados para la rehabilitación de la vivienda. Para hacer mi top-tres en gustos decorativos, me faltaría alguna zona que me recordara al mar, con elementos naturales e imperfectos, quizás podría haber sido en el exterior aunque soy consciente que en esta casa no pegaría mucho, supongo que encontrar una vivienda que cumpla con todos tus gustos decorativos es como si te tocase la lotería, posibilidades cero ;-)

Para llevar a cabo la rehabilitación, el equipo de interioristas de Sanders & King junto al estudio de arquitectura RBA Architects, intentaron respectar al máximo el espíritu de la vivienda original, como los suelos de madera, la pared de ladrillo o las paredes de yeso. Al espacio existente le unieron una estructura de corte moderno a la que se accede a través de unas grandes puertas de vidrio y acero. Como punto focal de este nuevo anexo, se diseñó la cocina con una gran isla central de hormigón y vestida en sus laterales con paneles de latón. Tras los grandes armarios, se ha dispuesto una zona de trabajo y lavandería. Y junto a la cocina, se encuentra el salón con chimenea y vistas al jardín.

Cuando llegamos a la zona antigua de la vivienda, donde más se nota el contraste es en los baños. Mientras la propia arquitectura del espacio, los suelos de terrazo antiguo o de madera, denotan su naturaleza clásica, el mobiliario elegido pone el contrapunto con sus líneas rectas y su diseño contemporáneo. Al dormitorio creo que se le podría haber sacado más partido y hacerlo algo más acogedor, me encanta el toque de la chimenea pero en su conjunto lo veo un poco insulso. Es el único «pero», al resto le pongo un diez bien grande.

¡Feliz fin de semana!

Imágenes: Peter Bennetts 
Via: Est Living

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Color Pantone 2019 – Living Coral

Os lo adelanté la semana pasada, pocos días después de que Pantone hiciera público el color para el 2019. Tal y como os dije en Instagram es un tono que me cuesta un poco digerir, la realidad es que me gusta pero única y exclusivamente para poner acentos de color, es decir usado con mucha moderación. Visto así igual pensáis que estoy loca si descubrís que la primera imagen es de un papel pintado, pues incluso empapelando se puede hacer en pequeñas dosis (imaginad este papel en un aseo de cortesía, por ejemplo), espacios poco transitados donde colores o dibujos tan llamativos no resulten cansinos. Para mí ahí es donde está la clave para usar cualquier tipo de tono, estampado, mobiliario, etc. que condicione demasiado la decoración, siempre con prudencia.

Os diré que me ha costado bastante encontrar inspiración y no porque no la haya, que si buscáis «color coral» en nuestro amigo Google tenéis imágenes a patadas, pero ya me conocéis cómo soy de selectiva con la fotografía y los espacios, y pocas cosas me acababan de llenar, es más, he recurrido a algo de moda también, porque al final la inspiración se encuentra en todos lados y lo que sirve para decorar también es válido para vestir.

Hay piezas de mobiliario donde sí me ha sorprendido gratamente el color, como las sillas. Esas falsas Thonet que encontraréis al final del post no me disgustan en absoluto, es más, iban acompañadas por otras en turquesa y blancas y la mezcla quedaba divertida. Supongo que he visualizado la típica casa de campo, con una cocina alegre y desenfadada, donde se hace mucha vida, con una gran mesa y distintas sillas de colores a su alrededor ¿la visualizáis?

Para terminar deciros que el coral se lleva muy bien con la gama de los azules (no en vano es un color de la naturaleza que encontramos bajo el mar), de la misma manera que casa bien con los verdes y los grises. Pero si queremos una opción más relajada y con menos contrastes, se puede optar por combinarlo con distintas tonalidades de la misma gama de color (distintos tipos de rosas, tierras, henna, color melocotón,…) lograremos crear atmósferas suaves y cálidas.

Y vosotros ¿os atrevéis con el coral? Yo estoy esperando a que Pantone decida un año decantarse por los azules y veréis como me sale el post más largo de la historia :-)

Imágenes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10
Imagen portada vía

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La fábrica de zapatos…

La semana pasada encontré esta casa pero por algún motivo no la quise compartir, supongo que no era el momento, quizás hay cosas que no son cien por cien de mi estilo, el caso es que se hubiera quedado en el olvido entre la inmensa maraña de información que consumo de internet, de no ser por mi nueva clienta.

Tengo un proyecto nuevo, en este caso no es de reforma sino de decoración y hasta ahora sólo habíamos mantenido un primer contacto telefónico. Me explicó un poco por encima sus necesidades y me envió un par de fotos con el móvil para que me hiciese una idea del espacio. La visita llegó el martes y ¡oh cielos! excepto por un tema de telas y poco más, le dije, no me necesitas ;-) Su casa es como un baúl de tesoros y no lo digo porque tenga una Tulip (eso ya es envidia máxima), es que el resto son muebles familiares restaurados o comprados en mercadillos, o que sencillamente se los han regalado porque otros no aprecian su valor y yo los veo y me dan ganas de llorar (de amor, claro), más aún cuando la pobre me dice ¿esto está muy destartalado, verdad? ¡Pero si tiene un museo! Y a lo que iba al principio, cuando me habló de su pasión por el verde lo entendí al ver su habitación, es un poco el tono de verde de esta casa (de ahí que ahora la haya sacado a la palestra), aunque mi clienta lo tiene de manera más sutil que aquí (un cabecero pintado a mano, unas mesillas decapadas y un escritorio, lo demás en blanco para rebajar). Ojalá cuando terminemos el proceso me deje enseñar el antes y el después, más que nada para que veáis su chéster, su banco de iglesia, su vieja alacena,… todos sus tesoros.

Y nos vamos a la casa de hoy. Ahí donde la veis es una antigua fábrica de zapatos convertida en loft. Se encuentra en el barrio londinense de Shoreditch y sus propietarios son los arquitectos del estudio Chan + Eayrs. Buscando la luz natural y comprender el espacio, vivieron durante un tiempo sin levantar un sólo tabique. Finalmente la distribución se fijó en base a las baldosas del suelo y tan sólo se delimitaron las zonas privadas (pasillo, dormitorios y baños).

Respecto al interiorismo han querido crear una sensación de «casa de árbol» llevando la gama de los verdes, azules y colores tierra a su hogar, para separarlo de la jungla de asfalto que hay en el exterior. Todo está realizado a media, con elementos naturales y basándose en aquellos viajes que más les han marcado (como el suelo de terracota, traído de Marruecos, donde se casaron). Si queréis saber más sobre este proyecto tenéis aquí el reportaje al completo.

Una casa diferente sí, quizás no me gustaría para vivir, pero sin duda es interesante para ver ¿no creéis?

Imágenes: Toby Lewis Thomas

Y os recuerdo que seguimos de sorteo con Posterlounge, si te perdiste el post corre a leerlo aquí.

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Un proyecto de Isabel López-Quesada

Amor a primera vista, menos por un pequeño detalle que suele incluirse en muchas casas de campo. Los «tesoros de caza» no me van nada, véase las cornamentas que lucen (o deslucen) el salón. Pero no por ello voy a dejar de mostraros el resto de la casa que es sin duda, una auténtica maravilla.

Se trata de una finca de campo situada en Extremadura, cuyo interiorismo y rehabilitación integral ha sido llevado a cabo por la archi conocida Isabel López-Quesada. No sólo la casa, el entorno es un auténtico privilegio, sus propietarios disfrutan de sendas y caminos para pasear, montar a caballo o ir en bicicleta, sus grandes pasiones. Creo que mi marido se va a encaprichar de esta casa, a él que le gusta tanto correr por el monte :-), conste que yo tampoco le hago ascos.

En la casa conviven elementos naturales, con otros de corte clásico y antigüedades. Como el enorme cuadro dorado en el salón obra del pintor barroco español Juan Carreño de Miranda, o la mesa española del S. XVII que le acompaña. El gran sofá en «L» de lino blanco pertenece a Güell-Lamadrid, frente a él una cómoda francesa del S. XVIII. El punto más natural lo pone la gran alfombra a modo de estera.

Muchas de las paredes se han recubierto de lino antiguo, como las del despacho, zona de paso entre el salón y el comedor. Tanto en esta estancia como en el salón, sorprenden los techos realizados con escayola en forma de retícula. Ya en el comedor al entrar, dos grandes estanterías francesas flanquean la puerta, mostrando vajillas y cristalerías. La mesa es de madera sin tratar y va acompañada de sillas Tulip de los años 60. Sorprende en un rincón del comedor una fotografía de gran formato llamada «Coke» de Romina Ressia de la tienda YellowKorner.

Hasta la cocina llega el mismo tipo de techo en retícula para dar continuidad visual, al igual que otro cuadro de gran formato de José Manuel Lladó se convierte en el protagonista de la estancia. Todos los muebles están realizados a medida por un carpintero.

En el dormitorio principal tanto el cabecero como el canapé, se tapizaron con un lino belga y las paredes se decoraron con láminas de temática botánica procedentes de un brocante. Junto a él, el baño principal (una de mis estancias favoritas), el mueble no puede ser más espectacular, recuperado de una tienda, sirve de almacenaje y como soporte para los lavabos. En el otro baño de invitados, los muebles son igualmente recuperados.

No perdáis detalle, os vais a enamorar…

Vía: Elle Decor
Fotografía: Montse Garriga

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La casa de la Instagramer de interiorismo Jellina Detmar

Justo antes de encontrar esta maravilla de casa venía de ver la vivienda de una interiorista en otra web. Supongo que os pasará también a vosotros, cuando escuchamos la palabra interiorista, arquitecto, decorador, diseñador,… nuestras expectativas sin querer, son altas. Pero como todo, sobre gustos los colores y la anterior, me ha parecido sencillamente del montón, mona sí, pero sin nada nuevo que aportar. Creedme que esta sin embargo habla por sí sola.

Industrial, brutalista, con maderas recicladas por doquier, mucha vegetación, muebles recuperados junto a otros de diseño, la paleta de color perfecta (blanco, negro, calidez en la madera y el punto verde de las plantas), texturas y personalidad a raudales.

La Instagramer de interiorismo Jellina Detmar y su marido se mudaron a esta casa hace tan sólo año y medio. Para dejarla tal y como está tuvieron que deshacerse de muchas capas que cubrían los elementos originales de la vivienda y que los antiguos inquilinos se habían empeñado en ocultar, como las preciosas vigas.

A pesar de que ninguno de ellos se dedica profesionalmente a la arquitectura, construcción, interiorismo, o nada que se le parezca, disfrutan haciéndolo en sus ratos libres, es más, esta casa es fruto de su esfuerzo, así que diría que se les da bastante bien y que el mérito es mayor si cabe. También son grandes manitas, ya que muchos de los muebles los han construido ellos mismos (como las robustas puertas negras de madera, entre otros), otras de las piezas están tuneadas (véase los increíbles aparadores del comedor) o los que han sido fruto de un acertado rastreo (me muero por la taquilla vintage del cuarto infantil). Como podéis intuir, también salta a la vista que son unos enamorados de las plantas.

Aunque no lo creáis la casa aún está por terminar, los dormitorios siguen en fase de desarrollo. A mí me parecen tan originales que los dejaría tal cual. Pero como en todo proceso de vivienda, las cosas de palacio van despacio, o así debería de ser (más aún cuando es uno mismo el que se las construye poco a poco, en base a sus necesidades y dependiendo del tiempo del que dispone).

¿Preparados para ver una joya?…

Imágenes vía

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Una masía del siglo XIX

Estoy en un momento de mi vida un poco complicado, doy gracias por la familia y amigos que tengo, sin ellos todo se haría más cuesta arriba. Lo bueno de todo este proceso, que para mí está siendo muy complicado, es el aprendizaje. Escarbar dentro de uno mismo y hacer un poco de autocrítica es algo que deberíamos hacer todos de vez en cuando, lo recomiendo, independientemente de que estés pasando por un buen o mal momento.

Dejando mi situación actual de lado y volviendo a la realidad, o quizás a un sueño por la casa que hoy os enseño, nos vamos derechitos a una masía del Siglo XIX en el Baix Empordà, Girona. Ha sido encontrarla y pensar ¡quiero vivir allí! ¡es la casa de mis sueños! Poco o nada ostentosa, llena de elementos naturales, piezas que respiran pasado, madera, hierro, fibras, lino, mucha luz natural, personalidad a raudales, esos techos con forma abovedada y textura irregular, los ventanales que les acompañan en su forma, la sencilla cocina campestre sin demasiados ornamentos pero muy funcional, el comedor rústico integrado en la propia cocina, un dormitorio que respira campo allá donde mires (textiles, el cabecero, el banco a los pies de la cama, el cuadro o las contraventanas pintadas de verde, todo te invita a pensar en el exterior), el baño con su techo de vigas de madera en contaste con las paredes de microcemento, una habitación infantil compartida que derrocha personalidad (una paleta suave de textiles con el rojo como complemento y piezas singulares que le dan un punto vintage a la habitación), y la guinda del pastel, el exterior con esa maravillosa piscina y el porche que se conecta con la cocina y que está realizado con muebles recuperados.

Si queréis ver el reportaje al completo y saber de dónde procede cada pieza podéis leerlo en Mi Casa Revista, os dejo el link aquí. Me voy a pedir esta casa por navidad, igual cuela ;-)

Vía: Mi Casa

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Vivir sobre el mar

Últimamente Australia aparece en muchas de las conversaciones de mi entorno, sin duda es un país al que me encantaría viajar. Mi hermana estuvo allí de luna de miel y vino encantada con la experiencia, tengo un amigo que fue a trabajar unos meses y se quedó varios años y también mi sobrino estuvo una larga temporada, en fin, que no conozco a nadie que haya ido y no hable maravillas. Este fin de semana hemos tenido por aquí a un australiano de intercambio. Supongo que la mayoría ya sabéis que pertenezco a un club de corredores (CDE #Nosotras) y que además de los entrenamientos entre semana, muchos fines de semana se hacen salidas en grupo por el campo. Una de las chicas del grupo nos trajo a su australiano de intercambio, excepto por las presentaciones poco más le vi, bueno sí quizás su trasero, porque corría como una bala :-)

Así que tanto hablar de Australia, se me ocurrió buscar alguna casa para enseñaros por allí, pero no quería que fuera una casa cualquiera. Esta llamo especialmente mi atención porque como os he dicho en alguna ocasión, en otra vida debí ser un pez, ver el mar para mí es como a quien le toca la lotería, pero es que vivir literalmente sobre él, debe ser como estar soñando o como la absurda frase del anuncio de compresas «¿a qué huelen las nubes?», pues eso algo así, inexplicable para mí.

Se trata de un proyecto de Infinite Design Studio. Es una casa flotante de dos pisos situada en el puerto de Sydney y se realizó a partir de un barco del siglo XIX, conservando su naturaleza y sus características originales. Se transformaron los espacios interiores y exteriores mediante materiales naturales. En el interior se utilizó roble francés, baldosa de travertino en color crema, muebles hechos a medida y de corte contemporáneo. Varios espejos con forma circular hacen referencia a los ojos de buey, a la vez que permiten que las vistas se reflejen y se cuelen por todos los espacios. Los elementos de temática marinera también están presentes, como los remos que se apoyan en el descansillo de las escaleras. La carpintería interior juega al contraste con el exterior, en color negro.

Para mí el mayor lujo de esta vivienda es la terraza, poder tumbarte en un sofá al sol sobre el mar, frente al mar, rodeado de mar, ¡Woow! o comer de igual manera, eso no tiene precio. Incluso aun no gustándome el invierno, ni los días de frío, tampoco haría ascos a acurrucarme en el sofá del salón junto a la ventana, ¡menudas vistas!

Y vosotros ¿vivirías sobre sobre mar?…

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Elegancia en madera y ladrillo

El ladrillo tan asociado a los lofts neoyorquinos, a ambientes de corte industrial, los imaginamos en espacios abiertos con tuberías vistas, acompañados por vigas de hierro,… al menos suele ser nuestro primer pensamiento cuando nos hablan de ellos. Lo que está claro es que no nos los solemos imaginar en ambientes elegantes y sobrios, como es el caso de hoy, pero señores, si acompañamos un material de naturaleza sencilla (como es el ladrillo), con otros nobles, como el mármol, o las piezas mid-century, los fantásticos hidráulicos y sobre todo toneladas de madera, la cosa cambia y mucho. Como ejemplo esta maravillosa vivienda de Sao Paulo.

Se trata de un dúplex reformado por el estudio de arquitectura de David Ito. Cuenta con una superficie de 360 metros cuadrados, ahí es nada. Sus propietarios, una pareja de mediana edad, tenían como premisa conseguir un ambiente sobrio y dar mucha importancia a los espacios exteriores (sin duda el jardín es una de mis partes favoritas, un oasis en medio de la ciudad). Al contrario que la mayoría de las viviendas, se dispuso el área social en el piso superior y los dormitorios en la planta baja.

El salón disfruta de gran cantidad de luz natural gracias a sus enormes ventanales. En su frente se ha construido una pared decorativa en madera con nichos para pequeñas jardineras que van iluminadas desde su parte superior, me encanta cómo se rompe la uniformidad con los toques de verde, verde que se aprecia y se extiende fuera de la cristalera, en el jardín. Para disfrutar de las vistas, se ha creado un rincón (otro de mis favoritos en la casa), con una zona de asientos y un precioso mueble bar.

Al otro lado del salón se encuentran la cocina y el comedor, con salida a la terraza, elementos como la madera y el mármol dan continuidad al espacio. Fuera, en el jardín, encontramos ladrillo, madera, cemento y mucha vegetación, ¡ah! y un jacuzzi que quita el sentido.

La vivienda no sólo tiene unas bonitas escaleras de caracol que conectan los dos pisos, no, también hay ascensor (era de prever con más de trescientos metros de casa). Esa zona, aparentemente toda en blanco y negro (tanto la escalera como el hidráulico del suelo), se ve más cálida gracias al discreto pasamanos de madera ¿os habíais fijado?

De repente volvemos a encontrarnos con otra cocina ¡sí, una en cada planta! pues no sé cuál me gusta más, si la sobria y elegante del piso superior con la gran encimera de mármol, o la del piso inferior, con su baldosa de metro, su suelo hidráulico, la madera y la misma gama cromática que el resto de la vivienda. Entre nosotros, me parece algo ostentoso tener dos cocinas, pero allá cada cual. Por supuesto junto a esta doble cocina, también hay un segundo comedor, con una pared recubierta de lamas de madera de roble.

Los dormitorios para mí tienen un encanto especial que precisamente viene dado por las paredes de ladrillo, es como si le restara algo de seriedad al minimalismo y elegancia por lo que se caracterizan. El dormitorio principal viene acompañado de despacho, chimenea, baño integrado con dos lavamanos y tocador.

Quizás demasiada casa para mí, pero el concepto me gusta mucho. La mezcla de materiales como el ladrillo con otros nobles, la hacen singular y con mucha personalidad, ya sabéis, el tipo de cosas que siempre ando buscando. Y a vosotros ¿os gusta esta mezcla, o dejáis el ladrillo para los lofts?

Fotografía: Maira Acayaba / Diseño: David Ito Arquitetura / Via: Contemporist

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¡Mi hija cumple 14!

Hoy es el cumpleaños de mi hija, ni más ni menos que 14 años, esto ya sí que me da vértigo. Para los que rondan mi edad (tengo 46 por si no lo sabéis), los 14 suponían un gran cambio, el paso a BUP, empezar a soltar lazos con la familia para estrecharlos con los amigos, el vaivén de emociones donde un día te sentías eufórico y te comías el mundo y al siguiente eras la persona más tímida y retraída. Bueno qué os voy a contar que no hayáis pasado ya.

¡Cómo ha cambiado el cuento!, ahora en lugar de perseguir a mi dos pequeñas por el parque, tengo día sí día también a una pandilla de adolescentes en el cuarto de mi hija. Esto no ha cambiado nada desde nuestra época, aunque cierren la puerta puedo escuchar la música a todo volumen, sus risas descontroladas y por supuesto, mi hija ya me ha pedido un cambio de habitación, algo que me temo que no va a suceder. De momento me he prestado a que decore los tres frentes de su armario con fotos y posters de BTS (un grupo coreano de música que la tiene tan enganchada que se ha puesto a aprender el idioma por su cuenta, no digo más). Con lo «tiquismiquis» que soy para la casa, ¿quién me iba a decir que iba a claudicar en esto? ;-)

Por si algún día cambio de opinión y me da por cambiar su habitación, ha tenido a bien explicarme claramente lo que quiere, ¿adivináis cuáles son sus gustos? el estilo nórdico, sí. Imagino que a base de ver vídeos en YouTube donde este estilo se muestra omnipresente, ha pensado que también era lo mejor para ella. Sin acritud, que ya sabéis que me gusta siempre y cuando tu casa no sea igual a la del vecino (y eso empieza a estar complicado con este estilo en concreto).

Total que me ha resumido sus preferencias en cuanto al color, los materiales que le gustan, los accesorios, los textiles, etc. Alguna otra cosa la he añadido yo, quizás porque ella misma ni siquiera sabe de su existencia (como las estanterías String, tan útiles como bellas). Os cuento un poco lo que quiere:

1.- Primer requisito, una cama de matrimonio. Vaya que le gusta dormir a pierna suelta pero ¿Y yo qué hago con su bonita cama nido de la ya desaparecida VTV?

2.- Cambio radical en los colores, resulta que de una habitación amarillo pastel (su color favorito), con toques de verde y rosa, ha decidido pasar a lo radicalmente opuesto: blanco, negro y gris. Muy nórdico sí, pero también oscuro y aburrido para su edad ¿Dónde está el toque de color?

3.- No le gusta su cómoda y su mesilla, pero no la culpo, creo que no entiende ese tipo de mueble. Me gasté un pastón porque son de una tienda francesa, con una madera de muchísima calidad y una pátina en un verde oliva maravilloso. Creo que ahí se me fue de las manos mi vena decorativa. Le cambié los tiradores para que no parecieran muebles tan serios, por unos de estrella a juego con el color de su cama y la estantería, pensé que con eso era suficiente (se ve que no y más ahora que las estrellas se le han quedado demasiado infantiles). En las imágenes veréis la cómoda y mesilla que he elegido, en blanco y madera, para dar un poco de calidez a tanta tonalidad oscura.

4.- Su estantería, que viene de la India, originalmente era en color oscuro y también la pinté como la cama y los tiradores, es una pieza que encaja en cualquier lugar. Si tuviera que cambiarla alguna vez, creo que me decantaría por los sistemas String, nórdico puro y con tantas posibilidades como quieras, pueden ser sencillas estanterías o incluso módulos para tener la ropa y los zapatos en orden (ideal para una habitación de adolescente).

5.- Mira por donde de su escritorio no me ha dicho nada y es lo más simple de toda su habitación. Me limité a comprar en Leroy Merlin un gran tablero y dos borriquetas, su habitación es muy grande por lo que me podía permitir una superficie amplia de trabajo. Lo que sí cambiaría es la silla, tiene una «cutrecilla» y según se hacen mayores pasan más tiempo haciendo deberes, así que una buena postura es importante.

6.- Como complementos le gustan los pequeños cubos a modo de estantería, también los soportes para colgar fotos y demás, quizás las típicas guirnaldas, alguna cesta para ayudar a mantener el orden, un espejo (fundamental a su edad)… Y yo he querido añadir, ya que sus amigas adolescentes pasan tardes enteras con ella en su habitación, unas colchonetas de suelo para que estén cómodas y así evitar también que se sienten en su cama y la dejen como unos «zorros» ;-)

Hasta aquí las peticiones de mi hija, que se quedarán en eso, en deseos. A ella también le digo que soñar es gratis, al menos por el momento que ya tiene todo su armario forrado con sus ídolos, eso debería bastar, ¿o no?….

Me voy a disfrutar del día con mi familia que hoy toca celebración.

¡Feliz fin de semana!

La Redoute

Kenay Home

Sistemas de estanterías String

Mesilla de Kenay Home

Cómoda de PortobelloStreet

H&M Home

Ikea

Silla de estudio de Maison du Monde

Colchonetas de Maison du Monde

Estanterías en forma de cubos de Maison du Monde

Moodboard de pared en Maison du Monde

Guirnaldas y escalera de Kenay Home

Cesta para almacenar en H&M Home
Imagen portada: Kenay Home

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Reforma integral piso en Madrid. Proyecto Decofeelings

En realidad este proyecto lo entregamos la primavera pasada, pero estaba obsesionada con enseñaros además del resultado de la obra, la casa ya amueblada. Los propietarios tienen un gusto exquisito y estoy convencida que estos espacios vacíos y de momento sin alma, los habrán convertido ya en hogar. Total que entre que no he tenido ocasión de volver para ver el resultado amueblado y que siempre ando buscando la perfección (veréis que para variar mis fotos no hacen justicia), al final me he demorado más de la cuenta en enseñaros el proyecto. En cualquier caso y como los propietarios son íntimos amigos de mi familia, como si fueran mis tíos vaya, sé que volveré a la casa y entonces podré hacer un reportaje con sus muebles y además no seré yo quien haga las fotos para hacer un post como como Dios manda. Ahí va nuestro último trabajo:

Se trata de una vivienda muy antigua, pertenecía a los abuelos de la familia, situada en una zona céntrica de Madrid. Como todas aquellas casas de la época, estaba muy compartimentada, llena de recovecos imposibles, habitaciones oscuras y pequeñas, una cocina que cuando la veáis, probablemente a muchos os traiga recuerdos de vuestra infancia y unos baños, que en fin, no había por dónde cogerlos.

El propósito de la familia era conseguir espacios muy abiertos y sólo dos dormitorios, uno para ellos en suite y otro para invitados (sus hijas han volado del nido así que tampoco necesitan más). Los planos se cambiaron varias veces hasta conseguir la distribución más idónea para sus necesidades.

La vivienda está dividida (visualmente, que no físicamente) en dos áreas. Por un lado el salón, el comedor y la cocina que comparten un mismo espacio y son el eje de la casa, por otro, las zonas privadas, el dormitorio principal con su baño incorporado y al fondo de la vivienda otro más junto a un baño de cortesía.

Un requisito importante era crear muchas zonas de almacenaje. Pasar de un chalet de 400 metros cuadrados a las afueras de Madrid, a un piso de unos 140 metros en el centro, es complicado. Obviamente los propietarios tuvieron que reubicar muchas de sus pertenencias para quedarse con lo estrictamente necesario. Aún así, en la entrada de la vivienda se hicieron armarios de pared a pared, junto a ellos una estantería para libros. También todo el largo del pasillo goza de almacenaje, ahí pensamos distintos usos, por ejemplo uno de los armarios es el que contiene la lavadora y secadora en columna. En el dormitorio principal, una de las paredes se reservó para el mismo uso y en el salón se aprovechó cualquier hueco o viga para crear gaveteros, estanterías, pequeños armarios, etc.

Una de las polémicas fue el suelo, a la propietaria le gusta mucho el hidráulico, pero le aconsejé unificar el piso al completo con el mismo material y reservar el color para zonas más acotadas. Ahora toda la vivienda luce un precioso gres porcelánico que imita a la madera de roble, se llama Starwood y es de Porcelanosa, un material para toda la vida con la ventaja de tener un mantenimiento muy fácil y la calidez de aporta la madera. En la trasera de la cocina y en la alacena de baño pequeño vemos hidráulicos de la marca Mosaista.

Todos los elementos que veis están hechos a medida por nuestros carpinteros y ebanistas, tanto cocina, armarios, zonas de almacenaje, el gavetero del salón y el escritorio… (Lo sé, están algo escondidos, pero luego os indico en las fotos su ubicación). Hacer las cosas a medida obviamente sale más caro que comprar en una tienda tradicional, pero es la mejor solución si buscas aprovechar el espacio hasta el último rincón.

Quería también que os fijarais en un par de detalles, fruto de la mente inquieta de la propietaria y de su buen gusto. Por un lado el paño de la ducha del baño principal, ese precioso azulejo de flores y pajaritos que ella misma encontró en una tienda de su barrio. Comprometió el resto de la estancia, debía ser blanca para no quitarle protagonismo (todos los sanitarios se compraron también en Porcelanosa). Y por otro lado el papel del techo del pasillo, me lo encontré por sorpresa en la última visita de obra y me quedé impresionada, quizás no es algo que yo hubiera puesto en mi casa (ya sabéis que me canso enseguida de los diseños muy marcados), pero reconozco que tiene su punto y es que como os comentaba, ella es una mujer con mucha personalidad. El resto, paredes y techos, se pintaron en liso con una técnica similar al estuco. Los colores eso sí, son discretos, blanco, grises, topo,… tonalidades suaves para no recargar ya que este tipo de pinturas tiene bastante brillo.

Y hasta aquí la explicación, si queréis saber algún detalle más en concreto, os espero abajo en los comentarios. Espero que os haya gustado, yo estoy deseando verlo con muebles porque conozco parte del mobiliario y el buen gusto de los propietarios, así que estoy convencida de que habrán dejado la casa de revista.

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