BABELstudio

No tenía claro si dejar el post para mañana porque hoy es el cumpleaños de mi hija mayor, ¡19 ya! El tiempo pasa volando. Pero como estamos entre semana y las rutinas son lo que son, las celebraciones las dejamos para el fin de semana. Así que aquí estoy con mi dosis «deco» del jueves.

No sé si a vosotros os pasa lo mismo, hace tiempo que me cansé de los cerramientos de hierro y cristal, pero es algo que no me pasa con los de madera supongo que porque su peso visual no es el mismo. También os diré que cuando hablo de los de hierro, me refiero a los de perfilería negra, me resultan pesados. Estos de hierro se pueden lacar y hay tal variedad de tonalidades más amables como los topos, beige, colores pastel, azules,… ya la vez, distintos grosores más finos para poder elegir, que se me antojan más elegantes, discretos e incluso a veces, con formas curvas que llegan a ser muy originales (en esta carpeta de Pinterest podéis ver algunos ejemplos).

Todo esto viene justamente a lo que ha llamado mi atención en esta casa. Se trata de un proyecto de reforma integral en el casco viejo de Bilbao de BABELstudio . Como en la mayoría de los pisos antiguos, un largo pasillo distribuía los distintos espacios así se apostó por aprovechar todas las ventanas que daban al exterior, incluida una balconada en esquina (donde se situó la cocina) y dejar los baños y zona de servicio en la parte interior. Ahora, tanto el salón, el comedor, la cocina y los dos dormitorios, disponen de luz natural y gracias a los cerramientos de madera y cristal, se ha podido por un lado, independizar la cocina para tener un espacio cerrado pero integrado al salón a la vez y por otro, lleve luz al pasillo que había quedado en la zona oscura de la vivienda.

Bajo la carpintería divisoria, se ha aprovechado para realizar muebles a medida que sirven de almacenaje y llevan el mismo acabado lo que da continuidad. Al igual que las carpinterías de madera envejecida de las puertas, que tienen su réplica en el acabado del suelo.

Para conservar elementos del pasado, se dejó a la vista la viga que atraviesa el techo de la cocina y parte del pasillo, así como la pared de ladrillo de la zona del salón comedor. Recursos que potencian el carácter de la vivienda y que hace que no sea tan necesario invertir demasiado en decoración.

Si os fijáis, pocos muebles y muy sencillos. Algunas fácilmente reconocibles como la cama de Ikea, o la lámpara del salón (de la misma firma), las sillas CH24 Wishbone (quizás originales, aunque también pueden ser de imitación, a un precio mucho más económico) o la mesa, que la tenéis prácticamente igual en SKLUM, por poner algunos ejemplos. No hace falta mucho contenido cuando el continente habla por sí solo, eso sí, que nunca falte el toque verde de las plantas :-)

Imágenes: Biderbost Photo y BABELstudio

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Diseño vs funcionalidad…

Ahora ya sí, inmersa en mis rutinas, vuelvo a los posts con contenido de decoración. Me ha costado la mitad de septiembre coger el ritmo normal, eso me pasa por postponer tareas y dejar las cosas para el último momento. No suelo ser así, pero entre la pereza de las vacaciones y, sobre todo, el momento vital en el que me encuentro, sencillamente es lo que ha sucedido. Por suerte me he puesto las pilas al llegar y parece que mi actitud está cambiando, espero que este inicio de curso que está siendo productivo, pueda mantenerlo en el tiempo. De hecho, tengo pensado algunos cambios para esta temporada, cambios que aún he de darles forma, ideas que rondan mi cabeza para ofrecer mis servicios de decoración de una forma más rápida y democrática (como diría el gigante sueco), pero esto ya os lo contaré más adelante cuando tenga las ideas más «masticadas».

Cambiando de tema y respecto a la vivienda que hoy nos ocupa, andaba yo fascinada con este, cuanto menos, curioso piso, hasta que me he percatado que quizás no todo vale en cuanto a diseño y arquitectura se refiere. Precisamente lo que más había llamado mi atención, esas escultóricas escaleras en acero, en un precioso tono azul que destacan sobre un lienzo neutro, me ha hecho replantearme la seguridad de las mismas. Viendo las imágenes una y otra vez, me he dado cuenta de la altura de los peldaños, luego he pensado en personas como yo (que últimamente además de no ver ni castaña, pierdo el equilibrio y vivo más a ras del suelo que de pie). ¿Podéis imaginar una caída desde la escalera contra la base de la chimenea de cemento que se encuentra justo debajo? ¡Auchhhh! ¿Todo vale para conseguir un diseño bonito? Quizás una distancia menor entre los peldaños o mejor aún, un pasamanos, evitaría este problema ¿no?. Menos elegante, quizás…, más seguro, por supuesto.

Independientemente de este punto, que para mí sería un cambio sin duda, al resto del piso no le pongo ningún «pero». No es una casa convencional, se trata de la vivienda de un director de cine cuya intención era albergar a 10 o 12 personas para poder convivir a la vez que trabajar, a modo de «campamento creativo», una manera de tener a su gente reunida en todo momento para hacer reuniones, «brainstorming», presentaciones, etc.

Muchas de las cosas que aquí se hicieron fue pensando en esta idea precisamente. Una enorme mesa de comedor frente a la chimenea, y a la vuelta la cocina, múltiples sitios donde tumbarse y relajarse para compartir ideas, dormitorios convencionales, en literas o en altillos, puertas correderas que conectan exterior e interior, todo con el fin de que la comunicación fuera lo más fluida posible.

Todo el trabajo de construcción se realizó a distancia durante la pandemia, tras ella, sólo quedó determinar cómo amueblar y colocar los accesorios para que cada espacio pudiera ser aprovechado de la mejor manera posible. Así, encontramos muebles sencillos, muchos los reconozco de la firma Ikea, cestos y almacenaje dispuestos por toda la vivienda para mantener el orden (fundamental cuando convive tanta gente), por supuesto las notas de arte no pueden faltar en un espacio creativo y nada de saturar los ambientes, precisamente porque la comunicación ha de ser fluida.

¿Qué pensáis de esta vivienda / estudio? ¿Cambiaríais algo o la dejaríais tal cuál?

Fotografía: Matej Hakar / @matejhakar Para: Dwell

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El arte de mezclar estilos de diseño de interiores:

Cómo crear espacios auténticos y funcionales

El diseño de interiores no es simplemente un ejercicio estético; es un diálogo constante entre forma y función, pasado y presente, tradición y modernidad. Este diálogo crea hogares que son reflejos no sólo de tendencias, sino de las personas que los habitan. 

En el mundo del diseño de interiores, la mezcla de estilos no es sólo posible, sino que es una forma de traer profundidad y autenticidad a un espacio. A continuación, exploramos cómo puedes combinar diferentes estilos de diseño para crear un hogar único y funcional.

Descubriendo tu estilo personal

Antes de embarcarte en la aventura de mezclar estilos de diseño de interiores, es crucial realizar un ejercicio de autoconocimiento para entender tus propias preferencias y necesidades. Esto implica más que simplemente decidir si prefieres las líneas limpias del estilo moderno o la ornamentación del clásico. 

Se trata de identificar qué elementos te brindan comodidad y qué detalles contribuyen a la funcionalidad de tu espacio. Una vez que tienes claro lo que buscas, puedes utilizar diversas herramientas y técnicas para hacerlo realidad.

En este contexto, el bricolaje se convierte en un aliado valioso. Aunque muchas personas se sienten intimidadas ante la idea de manejar herramientas y materiales, lo cierto es que incluso con habilidades básicas y herramientas sencillas como una llave hexagonal, puedes abrirte puertas a una infinidad de proyectos personalizados. 

Estos proyectos no solo te permiten incorporar piezas únicas que reflejan tus gustos personales, sino que también te brindan la satisfacción de haber creado algo con tus propias manos, alineado con tus preferencias y necesidades.

Cómo combinar estilos con elegancia

Color como conector

Una forma de unificar estilos es mediante el uso de una paleta de colores. Imagina que tienes un salón con un sofá de estilo vintage y una mesa de centro minimalista. En este caso, una paleta de colores común puede servir como hilo conductor que armonice estos elementos.

Pero, ¿qué significa tener una paleta de colores común? No significa necesariamente que todos los elementos deban compartir exactamente el mismo color. En cambio, debe haber toques de colores comunes que conecten estos elementos, creando un espacio cohesivo y visualmente agradable.

Equilibrio y proporción

Aunque la mezcla de estilos puede parecer desordenada al principio, el equilibrio y la proporción son clave para que el diseño funcione. Puedes tener un mueble grande de estilo industrial, pero equilibrarlo con detalles más delicados o accesorios de estilo boho-chic. El equilibrio también se logra a través de la distribución del espacio y la forma en que las piezas interactúan entre sí.

Textura y patrón

La textura y el patrón son otros elementos que pueden ayudar a mezclar estilos de forma efectiva. Una alfombra de estilo oriental podría añadir un elemento inesperado a un espacio contemporáneo, mientras que un cojín con estampado geométrico podría darle un toque moderno a un sofá de estilo más clásico.

La funcionalidad no debe comprometerse

Un aspecto que no debe pasarse por alto a la hora de diseñar una casa es la funcionalidad del espacio. Independientemente del estilo o la combinación de estilos que elijas, el diseño debe satisfacer las necesidades de tu hogar.

Por ejemplo, si tienes niños o mascotas, un estilo que priorice la durabilidad y la facilidad de limpieza puede ser más adecuado para ti. Imagina lo cómodo que sería disponer de muebles y materiales capaces de soportar el inevitable desgaste de un hogar activo.

Del mismo modo, si trabajas desde casa, resulta crucial considerar un diseño que facilite un entorno de trabajo productivo. Una distribución bien pensada, amplias soluciones de almacenamiento y una iluminación adecuada pueden contribuir en gran medida a hacer de tu oficina en casa un espacio en el que prosperen la concentración y la creatividad. 

Cuando imagines tu espacio de trabajo ideal dentro de casa, piensa en cómo puedes incorporar elementos que te inspiren concentración y te ayuden a mantener la motivación a lo largo del día.

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Vivienda y oficina, dos en uno…

Ya estamos instalados en el pueblo, aunque quizás la palabra instalados no sea la más indicada. Creo que os comenté que mi marido también ha empezado a trabajar como autónomo, pues no sabéis la que me tiene montada en casa. En la planta baja teníamos una habitación que hasta ahora servía para invitados y para qué engañarnos, albergaba todo tipo de cosas (ropa de deporte, las cosas de la piscina, una estantería con libros, una cómoda con ropa de cama, todo muy «random» como dirían mis hijas). Lo único original que ha quedado es la cama. Trajimos un escritorio de Madrid en el que no se encuentra cómodo, así que le ha robado el de las niñas; trajimos una butaca de despacho y tampoco se encuentra cómodo, así que ha cogido una silla del salón; la cómoda donde guardaba las sábanas – que ya no cabe en la habitación – ha ido a parar a un dormitorio de la planta de arriba (problema, la cama nido es azul y blanca y la cómoda, de un verde que se me saltan los ojos al ver la mezcla, hay que pintar sí o sí).

Tengo un pedido en marcha en Amazon (por aquello que sea lo más rápido posible), con fundas nórdicas nuevas, lámparas para las mesillas de noche, cera para pintura chalk paint (de momento me queda pintura), meteré algo de decoración para la pared (aunque eso me lo tome con más calma) y me faltaría pedir una lijadora, porque la mía me la he dejado en Madrid. En fin, que hay un millón de cosas más importantes que hacer en esta casa, pero aquí el señor de barbas ha decidido que cambie mis prioridades. Os prometo que los ojos me hacen chiribitas cuando veo tal despropósito de muebles cada uno de su padre y de su madre. Ahora, él está feliz con su rinconcito, eso, vaya por delante.

De ahí que hoy os traiga una casa que, a pesar de su tamaño, fue creada con el fin de dar servicio para vivienda y oficina a la vez. Es un bajo de 40 metros cuadrados en Barcelona, con patio y de nueva construcción, la finca recibió el premio FAD de Arquitectura 2022, obra del estudio Arquitectura-G. De  la ejecución e interiorismo del apartamento se encargó Batte Interioristas.

Los altos techos permitieron construir un altillo para casi, duplicar el espacio. Los grandes ventanales ayudan también a otorgar de mucha luz al espacio, así como la paleta cromática elegida en tonos neutros. Era importante conseguir tanto la sensación de confort para el propietario que la adquiriese, como que, en un momento dado, pudiera ser viable para trabajar y crear una imagen de confianza o incluso poder exponer en caso de artistas. En esta paleta de neutros tanto en paredes, suelos, textiles, etc. el gran contraste lo ponen las plantas y algunas piezas en madera más oscura que caldean el ambiente.

En un espacio limitado, la opción más acertada son los muebles a medida. En esta casa, como no podía ser de otra manera, tanto la cocina, como el gran armario con espejo que va de suelo a techo, están hechos por un carpintero local. El suelo de microcemento, del mismo tono de paredes, techo y mobiliario, también favorece la amplitud visual, además de ser un revestimiento muy práctico para su limpieza.

El salón es un espacio casi diáfano, donde dos estantes de madera a poca altura con nombre tailor-made de Batte Interioristas, luce un gran cuadro de Chidy Wayne, el protagonista indiscutible del espacio. Frente a él, sofá también de Batte enmarcado por una alfombra de Zara Home y la mítica lámpara Cesta de Miguel Milá para Santa y Cole.

En la parte de arriba, otro armario y librería a medida, completan el espacio de almacenaje. Le acompañan la butaca modelo Soriana de Cassina en color piedra junto al reposapiés y a la clásica mesa auxiliar de Kartell.

El dormitorio es sencillo también, lo mejor son las vistas al patio. Los neutros siguen siendo la tonalidad predominante y sólo un olivo a las puertas del exterior, interrumpen las vistas con algo de verde. Todo un remanso de paz.

¿Qué os parece este apartamento de 40 metros? Yo no sé si para trabajar, al menos no pondría más que un portátil para no estropear tanta calma, a mí me invita más al relax.

Imágenes: María Pujol para AD

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En la Sierra de Tramontana

Es curioso, todos los inviernos me quejo y espero con ansia la llegada del verano, siempre fue mi estación favorita porque no soporto el frío. Ahora resulta que tampoco el calor, o al menos este que estamos sufriendo. Mareos, bajadas de tensión, tardes perdidas porque mi cuerpo no puede moverse,… Por la mañana me levanto activa, a pesar de lo mal que duermo, me doy una buena caminata por el campo de dos horas con la perrita, pero llego a casa, me ducho, me siento en el ordenador y mi batería ya está al 10%, eso para lo que queda de día.

Mañana comienzan mis vacaciones, aunque seguiré por aquí de alguna manera u otra. Este fin de semana nos vamos a Cantabria con unos amigos (estoy deseando bañarme en el mar con la perrita, espero que las olas no le asusten), a partir del lunes, al pueblo y a finales de agosto, a Portugal. Pensaréis que son muchas vacaciones, pero hay trampa, ahora pasamos a ser dos autónomos en casa (mi marido se viene al lado del mal ;-), lo cual me asusta un poco), lo que quiere decir que da igual dónde estemos, hay que seguir trabajando ya sea en el pueblo o en Portugal pero ¿verdad que no se ve de la mima manera? y sobre todo, dejaremos de achicharrarnos.

Hoy nos vamos a un sitio paradisiaco, donde hasta ahora no era una zona especialmente calurosa, aunque me dicen mis amigos que viven allí que este año lo están pasando muy mal, a las altas temperaturas se le junta la humedad haciendo que la sensación sea de más calor aún. Me refiero a Mallorca, a la sierra de Tramontana.

La belleza de esta vivienda radica en que parece que lleva toda la vida ahí y, sin embargo, es de nueva construcción. Nada como cuando un arquitecto decide respetar el lenguaje del entorno y construir en consonancia a él. Esto es lo que hizo Bernardo Oliver Jaume de BO-ARQ. que decidió levantar esta vivienda como fiel reflejo de las antiguas masías mallorquinas. Dado que se sitúa en una zona protegida, la vivienda debía tener las características que aquellas que ya estaban allí. Se utilizaron las mismas soluciones arquitectónicas y materiales con los que se construyeron los antiguas viviendas de la isla.

En el interior se utilizaron elementos locales, pero muchos de ellos son de nueva factura, como las vigas de abeto a las que se les dio un tinte oscuro para que parecieran más antiguas. Y en cuanto a la decoración, si bien podríamos hablar de una vivienda rústica, ciertos elementos le dan un toque contemporáneo que impactan muy positivamente, como las obras de arte (motivo por el cuál he sacado esta casa en el blog).

Ya desde la entrada se intuye lo que veremos después. La puerta es original, recuperada de una casa de Pollença, abre a un gran espacio donde resalta un gran cuadro de Castellanos. Salón y comedor se suceden en espacios continuos, con una decoración campestre, tejidos naturales, lino en las cortinas y sofás blancos de Isabel López Quesada, objetos de artesanía, lámparas de cerámica marroquí, etc.

Entre el salón y el comedor, se encuentra la pared más impactante (a mi parecer). Dos espectaculares fotografías, que por desgracia no sé de quién son, se apoyan sobre un fondo pintado con estarcido por María Trimbell  y justo bajo el marco, en el paso al comedor, una franja de cantos rodados en el suelo rompe con el pavimiento de piedra de Binissalem.

En el comedor, de claro estilo nórdico, encontramos la famosa Y-Chair de Carl Hansen& Son y la mítica lámpara Artichoke, editada por Louis Poulsen. Tras el comedor, encontramos la cocina, con office e isla. Tanto las encimeras como el suelo son de piedra de Binissalem y de nuevo la pared, está pintada con rayas horizontales por la artista María Trimbell.

El dormitorio principal cuenta con vestidor. Éste, amueblado con puertas de celosía en un lado y baldas enfrente, de nuevo encontramos un mural en la pared de la misma artista. En la zona de descanso el suelo ya no es de piedra sino de un confortable roble envejecido. Se ha elegido una paleta de colores pastel y telas de Quesada, que crean un ambiente muy confortable.

Por supuesto no podía faltar un bonito exterior donde disfrutar de las vistas. Las butacas de ratán, de Janer Decoración, están vestidas con los clásicos cojines de tela de lenguas mallorquinas. La piscina en forma de «L» está pavimentada con piedra de marés y es el complemento perfecto junto al comedor exterior, para pasar largas horas de verano en el bonito jardín.

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Casa Lorena

Cuento los días para irme de vacaciones, ya queda menos. Me gustaría poder quedarme la semana que viene en el pueblo, pero aún me quedan cosas que hacer por aquí y es que, aunque a mí no me vaya la vida en esperar una semana más, realmente estoy sufriendo por mi perrita. Me pregunto, si yo que vivo en un pueblo a las afueras de Madrid y rodeada de campo, veo lo mal que lo pasa Titi con estos calores, ¿cómo sobreviven los pobres perros que viven en la ciudad? No quiero imaginar sus pezuñas tocando el asfalto abrasante. Ains! ¡qué pobres!

Cuando he encontrado Casa Lorena me ha transportado directamente al verano, claro que su localización también se presta a ello. El estudio de arquitectura Workshop rehabilitó esta casa centenaria en la ciudad mejicana de Mérida. Desde fuera su fachada de cuatro metros y medio, ya llama la atención gracias a su bonito color rosa pastel. Dentro, en un tetris de 125 metros cuadrados, se organiza la casa con un maravilloso jardín con piscina.

Entramos directamente al salón, donde se sigue con la paleta de color rosa en las paredes. Nos encontramos con un increíble techo de cinco metros de altura, cuyas vigas son originales de Francia de finales del S. XIX principios del S. XX. De ahí se accede directamente a la cocina a través de un gran arco. Destaca la gran isla central de cuarzo blanco que se combina con mobiliario en gris, haciendo juego con el hidráulico que discurre por todas la planta. Por favor, mirad el detalle de los dos banquitos de madera que se encuentran en una esquina de la cocina, supongo que a modo decorativo, además de preciosos le dan calidez al ambiente y pueden servir por ejemplo, como mesitas auxiliares en el salón, en un momento dado. El que no haya muebles altos, también es un acierto, permite contemplar toda la altura de la pared sin elementos visuales que interrumpan o acorten la altura del techo.

Y tras la cocina, una puerta nos da paso a un porche con un idílico comedor exterior. Madera, fibras, vegetación e incluso, una cornucopia barroca, conviven en él a la perfección. Este patio es el que divide la zona de día (salón, cocina, comedor) de la más privada (los dos dormitorios y el baño). Aquí, se han dejado las paredes originales y las han vestido con mucha vegetación, alrededor de la cual, una piscina alargada pone la guinda del pastel a esta bonita zona exterior.

La casa tiene dos dormitorios, uno de ellos está subiendo las escaleras y el otro se encuentra en la planta baja, a este se accede desde el patio y tiene su propio baño al que se le ha añadido ventilación y luz natural mediante un mini patio interior. El dormitorio también posee un oasis de relax con una pequeña zona de estar bajo una palmera. Está decorado de forma sencilla y en tonos que invitan al descanso, azules y tierras, colores que predominan también en el suelo de ambos espacios.

Casa Lorena que se encuentra en el centro de una ciudad, pero es como tener un oasis donde veranear todo el año ¿no os parece?

Imágenes: Workshop Diseño + Construcción

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Una cuadra en Formentera

Podría decirse que esta es la perfecta casa de vacaciones, es indiscutible su belleza, así como la belleza de su emplazamiento, Formentera. Pero más allá de lo puramente obvio, tiene algo tan práctico que no todas las viviendas podrían cumplir y no podrían hacerlo, porque estamos hablando de una antigua cuadra. La disposición de las originales estancias ha permitido que lo que antes eran caballerizas, ahora sean habitaciones que se abren directamente al patio y que la casa principal, quede reservada para los padres. De tal forma que cada uno tiene su privacidad y la vida común se hace fundamentalmente en el patio.

Quizás os parezca una nimiedad, pero para mí, con dos niñas adolescentes y un chalet donde veraneo, que parece el centro de reunión del pueblo, ya os digo que me encantaría una casa así, donde la gente no tuviera por qué pasar por la casa principal. A día de hoy me han debido ver en pijama la mitad de los chavales de entre diecisiete y veinte años del pueblo, porque todos pasan por mi salón sin ningún tipo de pudor para ir a las habitaciones de mis hijas, no me ha quedado más remedio que perder la vergüenza (mentira, en realidad no la he perdido, pero no me queda otra que aguantar).

Los arquitectos Nacho Alonso y Bill Wright se encargaron de la rehabilitación de la vivienda y acondicionamiento de los anexos independientes (antiguas cabrerizas) como cuartos para sus hijos e invitados. Convirtieron además, el patio central en un espacio común al aire libre donde disfrutar y compartir momentos en familia. En dicho patio se puede contemplar los gustos de la familia por lo exótico, lo rústico, lo eco y la sostenibilidad. Encontramos a modo de toldos para hacer sombra, tejido de malla empleado por los militares para camuflarse en el desierto del Sahara. Por otro lado, mobiliario exótico tanto de Indonesia, como de Bali o Sumatra, las mesas y alfombras son marroquíes,… un mix de culturas que conviven con la forma de construir típicamente de la isla, tal como los encalados de las paredes, los suelos cemento, vigas vistas o cantos rodados. Estos materiales se repiten en el interior potenciando el deseo de los propietarios de mantener el espíritu de la arquitectura local.

Dentro de la casa, se mezclan elementos exóticos y rústicos con otros más románticos, como las lámparas de lágrimas de cristal que cuelgan a cada lado de la cama, compradas por los propietarios en la Provenza francesa. Me recuerdan mucho a las que vende Leticia de Vintage&Chic (claro que también proceden del mismo lugar).

Muchos de los muebles al ser de obra, ofrecen grandes soluciones. Como en el dormitorio, a cada lado de la chimenea una estantería, pero una de ellas se prolonga de tal manera que sirve de asiento, mesilla e incluso canapé. El armario, igualmente de obra, no ha necesitado puerta, tan sólo una cortina para protegerlo del polvo.

De igual forma, la cocina se ha realizado de obra con acabado en cemento pulido y además, responde a los cánones de la arquitectura local de la isla. Con las vigas originales restauradas, se le ha dado más calidez. Cemento pulido que también se ha utilizado para realizar los muebles del baño (lavabos y encimeras) y que se mimetiza con el suelo y las paredes.

Como veis todos los materiales que se han elegido son típicamente utilizados en las construcciones de las islas. Se ha buscado ser lo más respetuoso posible con el medio ambiente y poner un toque original con muebles exóticos y chic que le dan a esta casa, otro nivel.

Definitivamente quiero vivir en una cuadra.

Fotografía: Jordi Sarrá para Elle Decor

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Manteniendo la esencia…

Según publico este post empiezo un proyecto nuevo de decoración, no me llevará demasiados días, sólo hasta mediados de la semana que viene porque ya lo tengo todo gestionado desde hace tiempo, queda ejecutar (os lo iré enseñado por Instagram). Así que cuando termina y tal y como están las temperaturas por aquí, me estoy planteando seriamente adelantar mi huida al pueblo, me muero de pena ver cómo lo está pasando de mal mi perrita, es imposible sacarla de día.

Hablando de pueblos, porque en ciudades es más típico, ¿no os ha pasado alguna vez, encontrar construcciones que desentonan completamente con el entorno? En el mío en concreto, hay una gran zona donde se han ido vendiendo parcelas y cada propietario ha hecho lo que ha querido, unos con mayor fortuna que otros. Encuentras preciosas casas que se mimetizan con los pinares de la zona y otras, que directamente parecen pegotes con cúpulas y balaustradas, una especie de «quiero y no puedo» que cuando las veo, me reafirmo en lo poco que tiene que ver el dinero con el buen gusto.

La casa que os traigo hoy es un ejemplo de buen hacer. El constructor Steven Wade y su mujer Margaret, de Wade Builders, buscaban un lugar para establecer su vivienda. Querían una casa de campo, rústica, sostenible y acorde al entorno. Encontraron una gran propiedad con un río que la atravesaba, rodeada de cultivos, amplias praderas, cerca de la playa y de su familia en Melbourne, y no se lo pensaron más.

El tema de la construcción lo tenían resuelto con su propia empresa, Wade Builders, que se ocupó de dejar la casa con el mismo «alma» y «espíritu» que la antigua propiedad. Para el interiorismo contaron con Holman Designs que además, les ayudó con el diseño pasivo, reduciendo así la huella medioambiental. Cuestiones importantes como utilizar sabiamente los revestimientos o los cerramientos para sacar los máximos beneficios térmicos, fue algo que tuvieron muy en cuenta. Por ejemplo, se utilizaron suelos de cemento pulido, que son buenos conductores tanto de frío como de calor, y grandes acristalamientos para aprovechar la luz y el sol (muchos de ellos incluso, se benefician de las vistas al río). Por otro lado, también pensaron en el agua, cuyo abastecimiento proviene única y exclusivamente de los diversos tanques de lluvia distribuidos por los techos de los cobertizos.

Otro imprescindible, hablando de algo más estético y funcional, era la necesidad de la propietaria de tener una cocina abierta, con despensa, zona de lavado y comunicada con la zona de estar. Se eligió una paleta de color en blanco que contrasta con elementos como las fibras naturales, el cuero del sofá, la chimenea de hierro, o las grandes puertas de granero que hacen un guiño a la procedencia de esta construcción. Sus grandes ventanales, proveen a la casa de vistas infinitas de las que disfrutan todos y cada uno de los espacios, baño incluido.

Un lugar privilegiado es el dormitorio, un remanso de paz con textiles de lino, escaso mobiliario elegido acorde a esa sensación rústica y de calma que quieren transmitir y su ubicación, hace que puedas contemplar y escuchar el río desde la cama ¿no os parece idílico?

Fotografía: Marnie Hawson para The Design Files

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Verano, calor y color,…

Por fin llegó el verano, mi estación favorita. Los días son más largos, gente más animada, las terrazas están siempre llenas y se huele en el ambiente que las vacaciones están a la vuelta de la esquina. Aunque el calor excesivo no lo lleve bien del todo, en cuando pueda estar a remojo en piscina, pantano, mar, o cualquier sitio que contenga agua, seré feliz.

Aprovechando el cambio de estación, también quería darle un toque veraniego al blog, con una casa algo diferente a lo que suelo traer por aquí. ¿Y qué mejor ejemplo que la vivienda de una artista para poner ese toque de color? Se trata de la ilustradora Rachel Castle cuya obra desprende optimismo, tanto en sus cuadros, como en la ropa de cama, alfombras, toallas, bolsos, etc. Su marca es el paraíso para los amantes de los colores vibrantes y divertidos.

Por supuesto su casa es un fiel reflejo de su marca y como tal, encontramos muchos de sus productos u obras en ella. Un popurrí sin estilo definido, pero que, en su conjunto, podemos afirmar categóricamente que desprende buen rollo por doquier.

El espacio más espectacular sin duda es el comedor, junto a esa maravillosa estantería repleta de libros y la enorme isla de la cocina que se asoman, gracias al cerramiento acristalado, a un increíble patio con piscina. Quiero recalcar y recalco :-) que los libros no tienen por qué ponerse del revés para que se vean sólo las hojas y parezca todo más ordenado. No sé quién inventó esa tendencia, que quedará muy mona para Casa Decor, pero es ridículo para una casa, poco funcional y los libros son lo que son y, por lo tanto, están para que puedan ser leídos sus títulos y ver sus portadas, sean del color que sean ¿O creéis que esta librería queda mal con todos sus libros vistos y cada cuál de su color? a mí me chifla, así deberían ser todas.

En el comedor encontramos cojines de la marca Castle como veis, uno de cada color, la lampara es de Ferroluce. Los cojines combinan con los taburetes de la isla, de Mark Tuckey. Tras la mesa de comedor, una de las obras de Rachel, se llama «Peace Bird», encajaba perfectamente en el espacio y a mi parecer su color oscuro, le da profundidad a esa pared.

Donde encontramos tumbado plácidamente al pequeño salchicha, es la habitación de los hijos adolescentes de Rachel, donde ven la televisión y juegan a la Play. En este caso la obra no es suya, es una lámina de The Standard Store.

El salón es toda una declaración de intenciones, no tengo claro quién tiene más protagonismo si los sofás rosas Togo de Domo, o las láminas de Vintage Posters Only. Se complementan con una bonita alfombra de la marca KosKela y una original mesa de centro de Mark Tuckey.

En el dormitorio de la niña, podemos ver un ejemplo de los dibujos de Rachel llevados a la ropa de cama, me encanta cómo lucen.

Aunque penséis que la parte «anárquica» de Rachel llevó a que todos estos espacios funcionaran así de bien por casualidad, la realidad es que no fue así, la mano de la diseñadora de interiores Tina De Salis, hizo su magia también.

¿Os atreveríais con una casa tan colorida o preferís los neutros para vivir? Siempre podéis echar un vistazo a su web, no hace falta comprar (entre otras cosas porque los precios no son muy económicos), pero inspiradora es un rato.

Fotografía: Annie Portelli para The Design Files

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Casa da Volta

Quizás esta casa se ha cruzado en mi camino para recordarme que en agosto volveré a pisar tierras alentejanas. Para los que sois nuevos por aquí (aún me sorprendo y agradezco las incorporaciones después de tantos años), llevamos yendo a Portugal unos 16 veranos con amigos. El pasado año no pudo ser por temas personales, aunque nos desquitamos con una escapada a Lisboa en otoño. No es que haya pasado tanto tiempo, pero parece que hace un siglo de mis largos paseos por las paradisiacas playas portuguesas, de las noches en casa haciendo «peixe grelhado» (pescado a la brasa) comprado por la mañana en el mercado, de los baños a temperaturas gélidas cogiendo las olas como buenamente se puede y este año además, con la ilusión especial de llevar a mi perrita, que tengo claro que lo gozará tanto como yo (aunque quizás no salgamos del agua, me ha salido nutria y yo soy un pez, buen combo).

La casa que os traigo hoy se llama «Casa da Volta«, que significa «Hogar del Retorno«, precioso nombre y que sin duda le hace justicia. Se encuentra en el Alentejo Portugués, en Setúbal, un poco más al norte de donde solemos ir nosotros, pero no queda lejos. Como muchas de las construcciones de la zona, destacan sus paredes encaladas entre un vasto y árido paisaje interrumpido por alcornoques.

El proyecto fue realizado por estudio de arquitectura, con sede en Lisboa, Promontório, y aunque se hizo como residencia vacacional para una familia y sus cuatro hijos, cuando no está en uso también se alquila. La construcción está inspirada en una fortaleza, sus muros blancos rodean la vivienda y en el centro, se puede disfrutar de un gran patio interior.

Los dormitorios mantienen su intimidad a pesar de los grandes ventanales, ya que están orientados a los altos muros fortificados. Lejos de crear sensación de agobio, el blanco encalado de las paredes les aporta gran cantidad de luz y el espacio que discurre entre dichos ventanales y el muro, a modo de corredor, hace visualmente de separador, a lo que también contribuyen los distintos materiales del suelo (cemento en el dormitorio y madera con gravilla en el exterior). Por otro lado, las zonas comunes ofrecen su salida directa al gran patio interior. La casa está precisamente pensada para ello, que fluya libremente la circulación entre las estancias de día y el exterior, siendo el punto neurálgico la cocina. Aunque a mi manera de ver pueda parecer algo fría, tened en cuenta que no está pensada para vivirla todo el año, sino para que sea práctica y limpia, para ello, nada mejor que un blanco inmaculado así siempre estará a punto.

Respecto a los materiales, aquí nada es lo que parece, se crean ilusiones. Los muros de piedra en realidad están revestidos sobre bloques de cemento que los hacen más resistentes y a su vez, evocan sensaciones de naturaleza, tradición y consonancia con el entorno. Aunque el techo sea plano, está realizado con un sistema de vigas de madera que hace que a la vista se vea inclinado. Una manera de jugar con los elementos para conseguir el efecto que se desea.

Además, la casa cuenta con una gran piscina realizada también en cemento, con forma geométrica, que contrasta con el paisaje y con la propia vivienda. Doy fe que, si no te encuentras a pie de playa, por pequeña que sea la piscina, alberca, o tener sencillamente una manguera, es algo necesario en el Algarve portugués. A igual que necesitas sudadera por la noche.

Después de esto, me quedo con más ganas de ir si cabe. ¿Habéis estado alguna vez?

Fotografía: Luis Viegas para Dwell

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