Casa mallorquina con historia…

Sólo he estado una vez en Mallorca, una isla de la que guardo grandes recuerdos, quizás sea porque fui cuando terminé la universidad de viaje de fin de curso y ya se sabe cómo son esos viajes. Desde que escribo el blog, he conocido virtualmente a mucha gente que vive allí, con algunas de esas personas hablo casi a diario a través de redes, es como si hubieran estado ahí toda la vida y sin embargo, no nos hemos visto nunca. Algunos de mis amigos de siempre, también se han ido a vivir a la isla. Incluso mi «hermano americano«, el que estuvo un año en mi casa mientras mi hermana pasaba su año en Estados Unidos, ahora también vive allí. Claramente, tengo un viaje pendiente a Mallorca, aunque tenga que hacer turnos para ver a la gente.

Hoy voy a enseñaros una casa típicamente mallorquina, tan típica que lleva en pie desde 1700 y ha pasado de ser una fonda, a una bodega, para convertirse en molino de aceite y por fin, de la mano del arquitecto Durval Dias Junior, en vivienda.

La casa conservaba muchos de sus elementos antiguos, su identidad rural y piezas arquitectónicas típicamente de la zona, como la piedra de marés, el paso mediante arcos e incluso la escalera original. Otros, como las viejas vigas de madera, se restauraron para utilizarlas en las puertas interiores. Para acompañar, la decoración se eligió sobria, elegante, con una paleta de colores que va desde los blancos al negro, pasando por los neutros. El mobiliario mezcla piezas modernas con otras de corte vintage e industrial y sobre los materiales, se ha recurrido a aquellos que nos conectan con la naturaleza, con lo más básico: la madera, el hierro y la piedra. Para el suelo se ha optado por el hormigón pulido que además de unificar los espacios, permite utilizar bajo él, calefacción de suelo radiante.

Si os soy sincera hay una parte de la casa que no me gusta especialmente y es donde quizás, el arquitecto se podría haber lucido más, se trata de la cocina. Es lo que yo llamo una cocina laboratorio, demasiado fría para mí y la campana, diseñada por éste, es lo que menos me gusta. Se salvaría el salpicadero que, al llevar pequeños azulejos con motivos muy discretos, le ponen un punto de calidez (por poner algo salvable). Ah! el antiguo banco de madera asturiano, ese no cuenta, este lo elevo a la categoría de maravilla, pero está en el paso de la cocina así que no me refiero a él cuando hablo de la cocina.

El comedor es un mix de piezas bien avenidas, por un lado, una gran mesa de madera antigua traída de la India, que es la encargada de aportar calidez a la estancia, se complementa con sillas Tolix de corte industrial y para iluminar, la famosa lámpara Arco de Achille Castiglioni para Flos. Para complementar, un aparador de Ethnicraft comprado en Candela Home.

Los espacios se comunican entre sí a través de vanos. A continuación del comedor, encontramos el salón con un precioso sofá negro de Molteni que contrasta con las sillas y las mesas de centro de madera de Mestre Paco. En este espacio, el punto diferenciador lo pone la butaca roja de Marco Zanuso para Arflex, también en Mestre Paco. Imagino que la alfombra ya la habréis reconocido, es de Ikea.

En este salón, el arquitecto creó una chimenea de hormigón armado con dos repisas del mismo material a ambos lados. Para iluminar el espacio se hicieron nichos en la pared con iluminación indirecta hacia el techo, además de colocar un par de lámparas articuladas Jiedé y otra lámpara hecha a base de troncos, como lámparas de ambiente.

En el dormitorio predominan los tonos neutros de la ropa de cama de Zara Home, el punto de color lo pone el cuadro de la pintora holandesa Ria Diercks Kron y la alfombra roja a modo de Kilim. Ya por último en el baño, todo vuelve a ser blanco, con encimera de teca y un pequeño remate de teselas en la zona de aguas para proteger la pared. Los muebles se han hecho a medida para aprovechar al máximo el espacio.

El exterior se rodea de vegetación mediterránea y se puede ver perfectamente su historia sólo con contemplar la fachada donde su pasado ha quedado a la vista con unas escaleras adosadas a la pared que ahora, no conducen a ningún sitio. ¡Me encantan!

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Casa moderna de estilo georgiano

Esta semana dedicaba un post y varias stories a comedores que, en lugar de llevar sillas rodeando la mesa, en uno de los lados éstas se sustituían por un banco adosado a la pared. Una práctica muy útil cuando careces del espacio suficiente para circular cómodamente por detrás de las sillas. Para hacer el cálculo de lo que ocupan, hay que sumar unos 35 cm si las sillas están recogidas, o 50 cm si estamos sentados, a eso hay que añadirle un mínimo de 60 cm para circular por detrás. Si ves que el espacio no es suficientemente amplio en ambos lados, quizás un banco, sea la solución perfecta.

Me topé con esta bonita vivienda que, además de gustarme y mezclar varios estilos decorativos, curiosamente su comedor es exactamente así, por lo que decidí publicarla hoy.

Se trata de un edificio londinense rehabilitado por los arquitectos Alex Michaelis y Tim Boyd para una familia numerosa. Respetando su arquitectura tradicional de estilo georgiano del Siglo XVIII, con sus ventanas de guillotina, su porche de entrada y paredes de ladrillo rojo, los propietarios decidieron modernizarla abriendo espacios, creando más ventanales para dejar entrar la luz y modernizado los interiores. Contaron para ello también, con la ayuda de la interiorista Simone McEwan. 

Nada más entrar ya se puede apreciar el cambio. Las múltiples ventanas y el color blanco, lo inunda todo de luz en un espacio que, hasta entonces, había sido oscuro y compartimentado. El suelo se cambió, pero para mantener la esencia del pasado, se puso parqué de madera de roble antiguo del siglo XVIII, de la marca Timbertech.

Se dejaron comunicados todos los espacios a ambos lados del recibidor, sólo se separan por vidrieras, pero visualmente están conectados. A un lado podemos ver el salón,  las molduras del pasado conviven a la perfección con muebles de diseño elegidos exprofeso, como El sillón Rietveld Utrecht para Cassina o la mesa de centro Malgorzata Bany Pilotis para The New Craftsmen.

En el otro lado encontramos la cocina, el office y el comedor. La cocina es clásica y elegante, en negro y mármol Calacatta, sin muebles altos y el almacenaje recogido en la gran isla central. Es un diseño de Plain English. Al final de la cocina está el comedor bañado de luz natural. Este espacio fue una extensión de la vivienda por la parte trasera de la casa, así que disfrutan de las vistas al jardín mientras comen. Además, se le añadió un techo de vidrio para inundarlo más de luz.

Para separarlo visualmente de la cocina, se levantó un murete a media altura que sirvió como respaldo para apoyar el banco realizado por los arquitectos. Se decidió dar un estilo escandinavo al espacio, con mesa de madera maciza en tono natural y sillas tipo Wishbone. Diría que este comedor es mi parte favorita de la casa.

Aún hay más en la planta baja, una pequeña sala de estar con techo de cristal y vistas a la escultórica escalera, un práctico lavadero, una bodega y un baño.

La vivienda cuenta con cinco dormitorios. El principal para los padres, tres para cada hijo y uno extra para los invitados. En el de matrimonio, vemos cómo se sigue el patrón del piso inferior, los blancos y neutros, son la elección. Se mantiene el punto clásico gracias a las molduras y a la vez, la madera aporta el toque más desenfadado. Lo mismo se ha buscado en el baño, sencillez y elegancia a partes iguales.

Rompiendo con todo lo visto hasta ahora, llegamos al despacho de los propietarios. Azul petróleo en las paredes, mobiliario contemporáneo, librería de los años sesenta y una maravillosa mesa que tiene el privilegio de mirar hacia el jardín. Ni rastro en este espacio de cualquier elemento clásico que hayamos visto antes en la casa.

En las habitaciones infantiles apostaron por diseños a medida que fueran creciendo con los niños. Dando importancia al almacenaje necesario hoy y en el futuro.

Las sorpresas no acaban aquí. Fuera, en lo que era el antiguo garaje, los arquitectos montaron una gran sala de juegos para toda la familia. Se creó un pasillo en tonos oscuros como conexión entre la casa y este nuevo espacio, al que se le añadieron armarios a medida y por supuesto, una gran ventana con vistas al jardín. En este gran espacio de nuevo el azul oscuro es el protagonista, con un gran sofá y estantes que albergan diversas láminas y dibujos, un lugar donde los hijos de los propietarios pudieran sentirse a gusto.

De repente sorprender ver cómo los arquitectos tienden a romper con la sintonía de la vivienda metiendo estilos diferentes, de ahí que nos encontremos un baño en color amarillo de carácter retro.

Además del despacho interior de la casa, el propietario (fotógrafo profesional) dispone en el jardín, de un anexo más. Se trata de una cabaña revestida en madera a modo de estudio, donde poder aislarse cuando así lo requiere su trabajo.

Por último, bajo la pérgola del jardín encontramos un comedor familiar realizado por los conocidos paisajistas londinenses Rich Landscapes.

Y hasta aquí el home tour, si me tengo que quedar con algo sería el comedor con vistas al jardín y la entrada. Creo que esta casa es para verla más de una vez, os diré que no me gusta todo al cien por cien, o más bien que me sobran espacios, pero sí hay muchas ideas que rescataría de ella. ¿Qué opináis, os gusta?

Imágenes: Marie Claire Maison

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En clave Mid-Century…

La semana pasada falté a mi cita en el blog. Aunque intento llegar a todo, no siempre se puede y para los que no me seguís por Instagram, ya comuniqué que tenía que priorizar. Desde la semana pasada tengo nuevas rutinas a las que me tengo que adaptar, ajustar horarios y sinceramente aún ando un poco perdida, así que aunque esta semana vuelva a estar por aquí, de momento no puedo prometer la constancia que me caracteriza. Pero esto tiene fácil solución, si mi contenido te interesa lo suficiente, con suscribirte al blog sabrás que no te pierdes ninguna de mis publicaciones.

Por la última casa que puse y la que os traigo hoy, vais a ver que en cuanto vislumbro un rayo de sol y se acerca la primavera, me siento abducida por las casas con patio. Tiene guasa que viviendo en un chalet y disponiendo de uno, es el espacio que menos utilizo y el que tengo más abandonado. No estoy loca, tiene un porqué y es que cuando llega el buen tiempo nunca estamos en Madrid sino en el pueblo, donde también tenemos jardín y todo el monte del mundo para disfrutar, así que bien visto, aquí ni siquiera lo necesito.

El home tour de hoy nos lleva a una casa en Brighton, Australia. El estudio de interiorismo Chelsea Hing, intervino en la vivienda que no había sido actualizada desde los años 50, dándole una visión contemporánea con toques mid-century. El patio se encuentra en el centro de la misma, pintado de blanco como el resto de la casa. Se ha amueblado su parte central y sobre ella, se han colocado alambres de lado a lado para que con el tiempo, sirvan de soporte a las enredaderas plantadas a ambos lados que crecerán creando un espacio de sombra natural sobre la zona de estar.

En el interior se simplificó la decoración al máximo, para que los espacios fluyeran, no por ello la estética deja de sorprender. Pocos elementos, muy bien escogidos. El sofá se acompaña de unas cajas recicladas que hacen las veces de mesa de centro y se pueden colocar y utilizar a demanda, lo enmarca una gran alfombra oscura que define el espacio. Detrás se ha creado una zona de lectura con un diván de diseño color rosa junto a una estantería y piezas de arte. Un rincón que, con muy poco, no sólo transmite sino que además es funcional.

Tanto en el comedor como en la cocina, la madera son los protagonistas. En el primer caso, se ha optado por un banco cubierto por cojines negros y una mesa circular, que es un buen recurso cuando no tenemos demasiado espacio. La cocina por otro lado, combina una gran isla en blanco, con la madera y un salpicadero con azulejos color terracota. El toque verde de las plantas, siempre le da alegría al conjunto.

El dormitorio principal es sobrio, los grises de la ropa de cama se ven amortiguados gracias a la obra de arte que se sitúa sobre el cabecero y los detalles en dorado, ponen el toque de glamur. Pero no podía ser de otra manera había que acompañar a la joya de la corona, ese baño de ensueño con azulejos negros, grandes espejos redondos y lavabos empotrados, que conforman sendos tocadores. Le acompaña en la pared opuesta, una bañera exenta ovalada y para rizar el rizo, entre los tocadores una puerta esconde un maravilloso vestidor con muebles de madera oscura, tiradores de cuero y metal y almacenaje por doquier.

No es el único baño, hay otro quizás no tan grandioso pero el sueño de cualquiera. En la misma línea combina paneles de madera, con azulejo negro, un gran mueble con almacenaje y una impresionante bañera de estilo moderno, en este caso rectangular.

Volviendo de nuevo al exterior y para poner la guinda del pastel, la vivienda también tiene piscina que se puede ver desde los grandes ventanales de los que dispone la casa de suelo a techo.

¿Habrá que irse a Australia para tener una casa así?…

Imágenes: Contemporist

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La casa de campo LS

Uno de los mejores tándems de este país se ocupó de renovar esta casa de campo. El equipo de arquitectura Ábaton fue el responsable de la rehabilitación y Batavia de su interiorismo, dos grandes de los que fácilmente saldría algo que seguro nos iba a encantar.

Se trata de una finca de 30 hectáreas privilegiadamente rodeada de encinas, que necesitó una intervención integral tanto a nivel de arquitectura, como de interiorismo e incluso paisajismo, un completo vaya. Pero cuyo resultado estáis a punto de ver y en mi opinión, no ha podido ser mejor.

Los muros de la vivienda se recuperaron al completo, tienen un grosor de 70 cm por lo que los convierte en el mejor de los aislantes, tanto en invierno como en verano. Se abrieron dos accesos desde la planta baja, que se dejó diáfana (aunque se pusieron puertas correderas para independizar a demanda), lo que permite que la luz discurra por todo el espacio, así como que haya una comunicación visual entre el salón, el comedor y la cocina. Parte del mobiliario se integra en la casa de manera escultórica, como la escalera de chapa o la librería que recorre la pared del salón y que, en ocasiones, aprovecha esos 70 cm de pared para crear vanos a modo de pequeños miradores que permiten que el paisaje se cuele en el interior de la casa.

El mobiliario, también de Batavia, es todo de diseño. Como la lámpara que reposa junto a las escaleras de Gabriel Teixidó, el cuadro de Chillida, o el sofá de la firma italiana CRD Verzelloni. Junto a él, dos butacas gemelas de Hans J. Wegner, mesa auxiliar de Jean Prouvé y lámpara de Gae Aulenti. En la cocina, sillas de Jonas Forsman y la lámpara sobre la mesa, de Poul Henningsen.

En el salón se ha creado también una zona de relax, un lugar para el disfrute y contemplación del paisaje exterior. Una sencilla alfombra de cáñamo de Batavia acoge un puf de diseño en un tono azul intenso, de Edward Van Vliet, que se puede adquirir en Moroso.

En la segunda planta, encontramos un dormitorio funcional con acceso a un despacho a través de unas escaleras. Nuevamente, se ha creado otra zona de estar junto a una ventana para contemplar las vistas. Incluso la bañera, que comparte espacio con el dormitorio, también se sitúa bajo una ventana. Parece como que en ningún momento, se quiera perder la esencia de esta vivienda, poder disfrutar de estar dentro de ella pero sin renunciar a la naturaleza que la rodea.

El dormitorio tiene los muebles hechos a media, con cabecero cuya trasera es parte del vestidor. Y un baño hecho para compartir, incluso la ducha, con plato de mármol y grifería doble. Y si os fijáis, sobre el doble seno de los lavabos no hay espejo ¿Para qué, pudiendo tener otra ventana y disfrutando de nuevo de esas maravillosas vistas?

Sencillamente, un espectáculo de casa… ¿Qué os parece?

Imágenes: Ábaton / Batavia

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Ikea total look…

Si lleváis tiempo siguiéndome sabréis que soy muy insistente con la personalización de las casas, con hacerlas tuyas, buscar objetos con carácter (lo que no tiene por qué significar que sean caros), pueden venir de un mercadillo, de un anticuario, un viaje,… son estas piezas las que harán que tu casa sea un hogar, lleven tu sello, tu alma y por tanto te sientas a gusto en cuanto entres en ella.

Entiendo porque soy la primera que me pasa, que es fácil transmitiros una manera de consumo diferente a la que solemos estar acostumbrados, las redes pueden ser bastante frustrantes y quizás aunque yo os enseñe infinitas firmas, acabamos siempre en lo conocido, básicamente porque es lo que nos podemos permitir y por qué no decirlo, también es mono. Pero hoy vengo a demostrar que hay una gran diferencia cuando intentamos copiar lo que vemos en la redes y acabamos teniendo la casa del vecino, sin gracia, sin personalidad, sin alma (más que nada porque no has aportado nada tuyo), o ves una casa cien por cien Ikea decorada por una interiorista de esta misma firma, en este caso por María Lizarraga y ahí, la cosa cambia.

Esta vivienda situada en Comillas, está íntegramente decorada con muebles de la famosa firma sueca, con muy buen gusto y con algunos pequeños cambios que ella misma ha realizado sobre alguna pieza (como pintar un ribete negro en la vitrina de la cocina para hacer un guiño al también negro, de la chimenea del salón).

Cuenta que la casa tenía forma de granero americano, 190 metros cuadrados para dar rienda suelta a su imaginación. Con una zona de porche exterior que amuebló con sofás y mesa de centro modelo Bondholmen, los clásicos pufs Alseda y alfombras de fibras Lohals. A continuación situó la zona de comedor de la misma colección que la de estar. Todo ello completado con textiles de @ikeaspain.

Apostó por una vivienda abierta al exterior, quería captar toda la luz posible. Así, el blanco fue el protagonista. En el salón coloco dos sofás enfrentados modelo Vimle, con mesa auxiliar Lubban y como mesa de centro, dos bancos Stockholm. La mecedora es la butaca Grönadal. El cuadro sobre el sofá, del artista Carlos Arriaga. La luminosidad del salón se ha conseguido gracias a una paleta de color en tonos blanco, tierras y grises, a la que la interiorista ha añadido estratégicamente puntos de interés en negro, como la chimenea, la lámpara de pie Ranarp del salón, o como mencionaba antes, los ribetes pintados por ella mima en la vitrina Hennes.

La cocina es sencilla pero con mucha capacidad de almacenaje, es el modelo Enhet con encimera Ekbacken, laminada en color fresno. En el centro, se sitúa el comedor, con sillas y alfombra de fibra que acentúan su apariencia campestre.

El dormitorio se encuentra en la parte superior de la vivienda, está abuhardillado con vigas vistas, lo que le da un aire de cabaña. Junto con el blanco predominante en toda la casa, se ha decorado en rosa empolvado (tanto la ropa de cama como la butaca Vedbo a los pies de esta), un tono romántico y que transmite calma para dormir. En la parte más baja se ha aprovechado para poner una zona de armarios, completando el almacenaje con la cómoda Hauga.

En el baño se respira limpieza y frescor. Aquí se ha salido un poco del mundo Ikea, con un bonito y original mueble realizado a medida y griferías de Roca. Las toallas y el taburete son antiguos.

Hasta aquí la vivienda, que como os decía y a pesar de ser cien por cien Ikea, tiene un encanto especial. Y no penséis por mis palabras que soy una «hater» de la firma sueca, que no es así, de lo que huyo es de las casas que son calcos unas de otras, pero como veis se puede recurrir a firmas económicas siendo original y teniendo clase. ¿Qué opináis sobre esto?

Imagenes: El Mueble

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Mamoesjka, home tour y «get the look», dos en uno.

Llegó la rutina y con ella las prisas, la vuelta al cole, las agendas completas,… mucha gente lo añoraba, yo no. Sé que es imposible vivir constantemente de vacaciones y tampoco lo pretendo, pero físicamente tengo demasiados hándicaps que se agravan mucho con las prisas y el estrés. Ahora estoy lidiando con ello, las vueltas se me hacen muy cuesta arriba.

De ahí que os haya traído esta casa, porque ha sido verla y me ha transmitido mucha paz. Es pura sencillez, la ausencia de ornamentos rimbombantes u ostentosos es justo lo que más me atrae de ella. Su propietaria ni siquiera es interiorista ni nada que se le parezca, se dedica a cuidar de sus hijos y visto lo visto, con el mismo amor, también cuida de su casa. Y es que creo que hay personas que tienen un feeling especial para transmitir y decorar, sin necesidad de tener estudios en la materia, sencillamente saben plasmar ideas y hacer de su entorno, un lugar bonito donde vivir. Este es el caso de Ilona Zieltjens.

En el blog Decor8, le hacían una entrevista donde afirmaba que era de las que prefería esperar a encontrar esa «pieza especial» antes que comprar por impulso, que le gustaba adquirir sus tesoros en pequeñas tiendas en lugar de ir a comercios grandes donde sabía, que probablemente mucha gente acabaría teniendo lo mismo que ella, le compensaba esperar pacientemente para hacer de su casa un lugar especial.

También le gusta el DIY, así que muchas de las cosas que veis aquí están hechas por ella, lo que le da un valor añadido más. Lo mejor de todo (desde mi punto de vista), es que hay ideas para las que no se requiere de gran destreza para ser llevadas a cabo (una corona por aquí, una rama por allá, un palo de madera que sirve para colgar,… echad un ojo y veréis que hay cantidad de tips fáciles de copiar y todos muy creativos).

Por no hablar del uso que ha hecho de la pintura, magistral. Utilizando tonos pastel (casualmente todos hacen referencia a la naturaleza), la casa sigue una misma línea visual, de calma, que te llena de paz. Ha jugado con ellos pintando paredes enteras, a veces sólo a media altura, o a modo de cabeceros,… primero es un gran ahorro y a la vez, ha sabido crear un extraordinario impacto visual. Me quito el sombrero. Si a las paredes le sumamos que los textiles, cuadros, mobiliario,… y demás elementos, les acompaña una misma gama cromática, el acierto y esa sensación de calma, está asegurado.

Mi zona favorita es el comedor y en concreto el banco, me parece muy original (en lugar de tener todo sillas). Sólo obviaría la guirnalda de estrellas, pero eso es algo personal porque no soy muy fan de ellas (quizás en un cuarto infantil pasé pero para el comedor, no me va). Y otro mueble precioso (este es el favorito de la dueña), el aparador mid-century que compraron de segunda mano y tuvieron que restaurar, sin duda es una pieza con mucha personalidad.

¿Qué opináis de este tipo de casas? ¿Os trasmiten tanta paz como a mí? Os escucho…

Imágenes: Decor8 con permiso de Ilona Zieltjens

Get the look

Cojines de Lino – 32€

Perchero pequeño – 16€

Paños de cocina 100% orgánicos – 17,50€

Tazas de café – 20€

Bandejas – 16€

Cepillo para polvo – 22€

Podéis ver más artículos preciosos en su web, mamoesjka.

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Un proyecto Thomas Melhorn

El viernes pasado estuve en Casa Decor, en circunstancias normales habría hecho un post de mi visita, en lugar de eso estoy publicando los espacios por separado en Instagram (aunque no creo que publique todos). Tengo más de 200 fotos y demasiado trabajo en estos momentos, así que pensé que de esta manera es más fácil dar contenido de calidad a Instagram y no marcarme uno de mis infinitos post en el blog :-) Sólo comentaros, por si no habéis podido ir aún, que me ha sorprendido gratamente esta edición.

Así que vuelvo con una casa muy wabi-sabi. A pesar de que este término japonés significa «la belleza de la imperfección», todos los espacios decorados bajo esta estética lo que transmiten es mucha calma, justamente lo que necesito ahora. No sé qué está pasando en el mundo de la construcción, la gente se ha vuelto loca o algo así, estamos todos desbordados. A ver que me despisto… Como os decía, os traigo una vivienda situada en Florida, es un proyecto del equipo de arquitectura de Thomas Melhorn (si queréis tener un momento de paz, de inspiración, meditación, o llamadlo como queráis, pinchad en el enlace de su nombre, sólo puedo decir ¡Madre mía!).

La entrada de la vivienda es ya una declaración de intenciones, una ruda mesa de finales del siglo XIX adquirida en un anticuario, al igual que la lámpara y el taburete, hace prever lo que está por venir.

La casa tiene un gran salón con chimenea cuya disposición está claramente concebida para la tertulia. Dos sofás enfrentados y cerrando el conjunto, dos butacas tapizadas en un lado y otras dos en el otro. Los sofás y las butacas son de Jonas Workroom y las de madera de Pierre Jeanneret. También dispone de sala de televisión, algo más recogida para los momentos en familia y con salida directa al jardín. Recogida sí, aunque en ese sofá de Dmitriy and Co. diría que cabe una familia numerosa :-) El bonito mueble bajo la televisión, es de Betsy Brown, me encantan los nudos de la madera.

La cocina y el office son todo un remanso de paz. En la cocina sólo resalta la luminaria de Apparatus bajo toda esa madera lavada. Y en la zona de desayunos, se ha construido un banco bajo la ventana con el mismo tipo de madera, completándolo con una mesa redonda y sillas Dordogne de Charlotte Perriand. La lámpara, también negra como la de la cocina, es de Savoy de Huniford.

En el comedor volvemos a encontrar el mismo patrón que el resto de la casa, madera, toques de negro y fibras. Aquí las sillas son tapizadas que ofrecen más comodidad para largas sobremesas. La lámpara es de una de mis diseñadoras favoritas Lindsey Adelman (el precio no lo quiero saber, son prohibitivas).

Bajo la escalera, que si os fijáis también combina el pasamanos y los peldaños de madera con los barrotes de hierro, se ha creado una zona de despacho, provista además de luz natural.

En la parte superior de la vivienda, encontramos el dormitorio principal con una maravillosa cama con dosel de Tara Shaw Antiques y junto a este, el baño principal en suite que replica la carpintería del resto de la vivienda y el toque negro en griferías, la mampara de la ducha realizada con aluminio lacado en negro y cristal, el borde del espejo,… son detalles sutiles donde se percibe que nada se ha dejado al azar.

Del exterior no hace falta comentar nada, habla por sí solo. ¿Quién es el privilegiado que tiene una piscina de ese tamaño en su casa y además a dos pasos del mar? Fijaos también en el techo inclinado de la vivienda, no sea que pierdan un ápice de vistas… Menuda suerte tienen algunos.

¿Os transmite tanta paz como a mí esta casa?

Imágenes: NICOLE FRANZEN para AD 

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Estilo nórdico en Nueva York

La verdad es que no tenía intención de publicar esta semana, pero yo sola me enredo con dos de pipas. He decidido adelantar la publicación a hoy, mañana la mayoría estaréis de vacaciones y lo último que quiero es que estéis pegados a la pantalla de un móvil o un ordenador, descansad y disfrutad aunque sea haciendo nada, porque en estos momentos es lo más sensato. Yo mañana todavía tengo que trabajar un rato por la mañana, pero creo que después y hasta el domingo, me voy a dedicar a mí.

Tampoco quiero extenderme demasiado con el post de hoy, pero encontré este remanso de paz en Nueva York y me apetecía compartir. Quizás a muchos os falte color en este hogar y no digo que no pero sin embargo, no puedo dejar de pensar en la calma que me transmite la paleta de color beige, salpicado con toques de negro, que se repite por todo el apartamento. Orden, minimalismo, limpieza, luz, los elementos justos (ni más más ni menos), calidez a su vez  con toques de madera que siempre funcionan, elegancia en el negro y en las pinceladas de dorado en los apliques u otras luminarias, y por último, el toque tierno y nada caótico de las habitaciones infantiles. Toda esta casa me transmite mucha serenidad. Aunque mi espacio favorito es el recibidor y tan sólo consiste en un cuadro XXL y un banco de cuero, esto me confirma que la mayoría de las veces, menos es más y si hay arte de por medio haciendo de protagonista, no es necesario volverse loco buscando más complementos.

Se trata de un apartamento en el Upper East Side de Nueva York, era nuevo y los propietarios sólo traían consigo la obra que tanto me ha gustado de su anterior vivienda, el resto de la casa era un lienzo en blanco que Sissy + Marley Interior Design se encargaron de vestir al gusto de los clientes. Les dejaron total libertad para el diseño, con la única condición de crear un espacio elegante y «chic» pero apto para niños. Creo que el reto lo superaron con creces ¿No creéis?

Imágenes: Sissy + Marley Interior Design / Elle Decor

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Una moderna granja en blanco, negro y madera.

Esta casa la tengo guardada en borradores desde hace un año, nunca veía el momento de publicarla porque como comprobaréis el post será un poco largo. Puedo haberla visto unas veinte veces y nunca me canso de ella.

El binomio blanco y negro es el protagonista y sólo las carpinterías de madera, hacen de contrapunto para dar calidez al conjunto. Bueno, podríamos añadir alguna pincelada de verde en la vegetación, pero hasta ahí llegan las licencias de color.

Perdonaréis también la avalancha de fotos, pero la casa no es precisamente pequeña y hay tantos detalles que ver, que merece la pena pararse en cada rincón y observar los material, las texturas, cada complemento,… porque justo en estos espacios donde parece todo lo mismo, es donde hay que prestar más atención a los detalles, porque es ahí donde radica la grandeza de los espacios.

Se trata de una granja de nueva construcción ejecutada por Timber Trails Development Company y diseñada por Julie Howard. La entrada ya es toda una declaración de intenciones, preludio de lo que encontraremos en el resto de la vivienda. Tanto la puerta de la entrada como las de paso, y muchos elementos de la casa, están pintados con el color «Wrought Iron» de Benjamin Moore, contrarrestando el color con un bonito papel pintado con motivos geométricos de la firma Thibaut.

De ahí se accede a un despacho diseñado por la interiorista. Son armarios de cocina sobre los que se instala una original librería de roble, donde los estantes quedan ocultos hacia el interior por lo que la visión de los mismos es mucho más ordenada, a pesar de ello, éstos se han rellenado con cajas negras manteniendo la estética mucho más limpia. El papel pintado es de la misma firma que el de la entrada.

Y pasamos al comedor, donde destaco un par de cosas. Por un lado el techo pintado del mismo tono que las puertas, hay varios motivos por el que en este caso, no se empequeñece el espacio. Primero gracias a las molduras de la pared, que visualmente la estilizan, segundo por la altura de los techos y tercero, por la gran cantidad de luz natural que recibe el comedor. Hay otra cosa que me encanta, y es que en lugar de poner sillas alrededor de la mesa, en las cabeceras se han dispuesto dos sillones orejeros (apuesto a que una sobremesa en ese comedor puede ser infinita, sobre todo si ocupas esas dos butacas). Y lo tercero, los dos árboles que flanquean la mesa dando el toque verde, me parecen ya la guinda del pastel.

Entre comedor y cocina, en una zona de paso, nos encontramos con un mueble realizado a medida tipo buffet. Es un concepto parecido al del despacho, pero esta vez está pintado íntegramente con el color oscuro predominante en la casa, excepto las baldas y la encimera que son de madera. La trasera está cubierta por un espejo donde se refleja casi toda la planta baja de la casa.

La cocina se creó clásica pero funcional, con una gran isla central que invita a reunirse. La zona de trabajo, se protegió con cerámica de mármol de Carrara que le da ese punto de tradición con el toque rústico a la vez. Además de armarios altos, se pusieron algunas zonas de baldas voladas para crear más dinamismo y personalidad. En la cocina también podemos ver un espacio destinado a desayunos o comedor informal junto a la ventana,

El cuarto de estar, recuerda mucho al comedor formal, la simetría, los árboles a ambos lados de la estancia, el predomino del blanco con el toque del verde, diría que es casi una réplica. Tanto el sofá como el sillón de lectura son de Ikea.

He sentido cierta envidia al ver el cuarto de lavado. No por el hecho de tenerlo, que yo también tengo uno y bien grande, sino por ser como es. Quizás será que le tengo manía a la acción de lavar y planchar, y por tanto es una habitación a la que no le he dado importancia a la hora de decorar, e igual se me haría más amena la tarea si me rodeara de cosas bonitas (¿o quizás no? :-)) En cualquier caso, de esta zona de lavado quiero destacar el suelo, se llama Ikat Tile de Annie Selke para Tile Shop.

De los baños y del dormitorio principal, poco que decir. Excepto por esa bañera exenta del baño en suite, no le haría ascos la verdad, pero en general me han gustado más otras zonas de la casa. Creo que el baño que más me ha llamado la atención es el aseo de cortesía, ¿qué me gustarán a mí unos buenos paneles pintados? ¿Y quién dijo que un espacio pequeño no podía pintarse de negro?, ahí tenéis la prueba, con luz natural todo es posible.

Y para terminar con este largo tour, llegamos a esa zona que ojalá existiera en las casa españolas y tan típica de las americanas, el «mudroom», donde colgar los abrigos al llegar a casa, dejar mochilas, descalzarse,… en definitiva, el sitio de los trastos que te permite que el resto de la casa se vea despejada.

Y hasta aquí la casa, o mejor dicho la granja, de hoy ¿qué os ha parecido? A mí, aunque me sobran espacios y algunas piezas deco no me van (como muchas de las lámparas, que las cambiaría por otras sin dudarlo), me resulta un remanso de paz. Espero que lo disfrutéis, aunque sea por fascículos porque menudo post más largo, sorry :-)

Imágenes: Beautiful Homes

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10 Tendencias deco para 2021

Ya estoy de vuelta por el blog, espero que hayáis tenido algunos días de descanso y desconexión. Yo los tuve en el pueblo y menos mal, si llego a saber lo que se nos venía encima, literal, allí me quedo. La que nos ha liado Filomena en buena parte de España, especialmente en Madrid. Si algo me ha enseñado el pasado 2020 y lo poco que llevamos de 2021, es que hacer planes a medio y largo plazo no tiene sentido, es mejor centrarnos en el día a día porque ya no sabe uno qué esperar.

De ahí que empiece hoy con mis post, en lugar de esperar al jueves. De momento no voy a poner día fijo o ya os lo comunicaré cuando organice mi agenda. Me han ofrecido escribir para otro medio y son muchos los artículos, una colaboración a largo plazo, vaya, así que tengo que planificar bien mis horarios para que me dé tiempo a todo. Las reformas, los proyectos deco (que aunque ahora son pocos por el Covid) también siguen ahí, el tema de las redes, donde me gustaría estar más presente este año, en fin, que tengo muchos frentes abiertos, pero el día tiene 24 horas y ya me pasó factura en su momento intentar ser superwoman, así que habrá que priorizar y donde llegue, llegaré.

Empezamos este año tan singular (por decirlo suavemente), hablando de tendencias decorativas. Por una vez podría decir que me gustan casi todas, pues no las veo estacionales sino atemporales. A ver qué pensáis vosotros….

1.- Los colores tierra, como los que nos propone la casa de pinturas Bruguer con su color del año «Madre Tierra«, o la firma Dulux que apuesta por el «Brave Ground«, dos tonos que van desde los marrones a los grises y que funcionan como neutros, perfectos para dar  protagonismo a aquello que les rodea. Tonalidades además envolventes y que de alguna manera, nos conectan con la naturaleza.

 Zara Home

2.- La cerámica hecha a mano es un «must have«, pero si además somos originales y le damos un uso para la que no fue creada, mejor que mejor. En la imagen por ejemplo, vemos una aceitera, pero ¿quién dice que no se puede usar a modo de florero? ¿Os la podéis imaginar con un par de ramas de eucalipto cayendo en cascada? Sería como elevar esta pieza a otra dimensión, a obra de arte ¿no creéis?

Etsy – Epalladio Ceramics

3.- Se impone el consumo local y de proximidad, las compras responsables, el reutilizar y las segundas oportunidades. Atrás quedó esa filosofía de usar y tirar, para priorizar la calidad y aquello que perdura en el tiempo. Si nos cansamos, siempre podemos hacer un cambio de look y si no te atreves, se lo encargas a una empresa especializada, como Calma Chechu, capaz de hacer maravillas con todo proyecto que cae en sus manos. Mirad estas sillas, ¡son un espectáculo!

Calma Chechu

4.- Una tendencia muy apetecible para estos días de invierno, y ahora con el paso de Filomena más, son los muebles tapizados con lana Bouclé. Acurrucarte en un mullido sillón o sofá lanudo debe ser bastante gustoso, pero al igual que las anteriores tendencias creo que perdurarán en el tiempo, o las veo atemporales, en este caso, no lo tengo tan claro. Pienso que este tejido se ha puesto de moda, pero dudo de su funcionalidad cuando empiecen a subir las temperaturas.

Nordickthink

5.- Pantone ya nos anunció hace unos días el color del año 2021, que realmente no es uno sino dos. Ultimate Gray e Illuminating, una perfecta combinación de un neutro como el gris, con un tono alegre y potente, como el amarillo, juntos quieren enviar un mensaje de positividad y fortaleza, tras este año tan difícil que hemos vivido. Decorativamente hablando, sabéis que soy muy fan del gris y el amarillo es un color que también me encanta pero que recomiendo usarlo en pequeñas dosis como en cojines, objetos decorativos o pequeños complementos, porque si no será el que capte toda la atención de la estancia (a no ser que busquéis precisamente ese efecto en cuyo caso, no te cortes).

Imagen: Decosfera vía – Westwingnow

6.- Picasso, Cocteau, Miro,… y todo una serie de artistas de mediados del Siglo XX están teniendo su reflejo en los diseños de hoy. Tanto en cuadros, como en textiles, cerámicas, vajillas, o cualquier objeto de decoración que se precie, se advierte la influencia abstracta, los trazos lineales y las caras desdibujadas, tan características de entonces.

Desenio

7.- Esta tendencia es la que más me gusta porque diría que es muy necesaria. Practiquemos un poco de «Niksen«, o el «arte de no hacer nada», una filosofía que procede de Holanda y que se rebela contra la cultura de la ocupación constante en pro de nuestra salud física y mental. No pasa nada por parar de vez en cuando, por dejar de hacer cosas, quitarnos esa sensación de obligatoriedad de tener que estar activos siempre. Es un concepto parecido al «Hyyge» danés que tanto se puso de moda y venía a decir que hay que disfrutar de las pequeñas cosas. Estos conceptos, se han llevado al interiorismo, haciendo de las casas nuestros refugios, lugares cálidos de desconexión y descanso. Así que rodéate de cosas que te hagan feliz, velas, mantas, plantas, cojines, libros… cualquier pieza que haga de tu casa un hogar apacible para pasar tiempo de calidad para ti mismo. Sobre esta tendencia, podéis leer más aquí.

El Mueble

8.- La madera está más presente que nunca, pero en su versión más natural, relajante, a la búsqueda de ambientes sosegados, minimalistas y luminosos. Y a la vez, con diseños que nos recuerdan estilos mid-century o vintage, una vuelta al pasado.

Decowood

9.- Toma nota de un ejemplo de combo relajante ideal: gris, beige, crudo, marrón, fibra, madera, un toque de hierro, ah! las rectas y las curvas se llevan muy bien, ya que rompes el esquema y creas un conjunto menos cuadriculado. A ver qué os parece este espacio… Es tendencia sí, pero de los que jamás pasan de moda, una de mis apuestas favoritas.

Mestizo Store

10.- Customiza tus lámparas y cuanto más grandes mejor (bueno, siempre que el espacio lo permita). No puedo evitarlo, no es la primera vez que las cito, ni será la última, son tendencia y no me extraña, las lámparas de Peralta Iluminación hechas a medida y con el diseño que elijas, me tienen robado el corazón. ¿Te atreves?

Peralta Iluminación

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