Laura Killam Architecture

Estoy en un punto muerto en cuanto a decoración se refiere, no tengo claro qué quiero para el blog y lo que es peor aún, tampoco para mi nueva casa. Ahora mismo me da la impresión de que todo lo que veo es prácticamente igual y aunque, lo que publico por aquí me gusta, empieza a parecerme repetitivo ¿es mi percepción o estoy en lo cierto?

Os habréis dado cuenta de que estoy en un momento donde lo que más me atrae son los espacios que me trasladan a la naturaleza y me trasmitan paz, donde los materiales como la madera, la piedra o el hierro son un «must». Intento buscar casas que, aunque tengan este punto en común, también contengan algún elemento sorpresa, algo diferenciador, por pequeño que sea. Si algo no me gustaría es aburriros con casas cortadas por el mismo patrón. Reconozco que hubo un tiempo donde era más ecléctica, quizás más divertida o atrevida ¿será la edad? :-)

Y esto también se refleja en mi vida personal. Acabo de mudarme de casa y está completamente anodina, sin alma. No me preocupa porque sólo llevo un mes aquí, así que es normal que aún no esté montada como quisiera, pero el problema es que no tengo claro lo que quiero ahora mismo. Intento tomar distancia porque, como digo siempre, para convertir una casa en hogar hay que vivirla, ella misma se encargará de pedirme lo que necesito.

Y todo este rollo para presentar la casa de hoy que, si bien no es igual que la de la semana pasada o las anteriores, sí comparten muchas cosas en común. Si estáis hasta el «moño» de este tipo de casas, por favor hacédmelo saber y me pongo a buscar otras más divertidas.

Nos encontramos en una finca en la costa de Vancouver, una zona muy frecuentada por los canadienses para pasar la temporada estival. Sobre un acantilado, posee bonitas vistas al mar y, además, se encuentra rodeada por una vasta extensión de naturaleza salvaje.

El cliente, tras acampar en la zona durante una temporada, decidió acudir al estudio de arquitectura de Laura Killamar y a la diseñadora Sophie Burke, para dar vida a este rancho familiar. La condición era levantar una vivienda acogedora pero informal, con posibilidades de hacer vida al aire libre, por lo que interior y exterior debían estar perfectamente conectados.

El proyecto se estructuró en forma de «L». Por un lado, se encuentra la casa cuyas habitaciones, todas, tienen salida al exterior. Y por otra, un módulo tipo granero que se usa como espacio multiusos. Incluso podemos encontrar una zona de baño y ducha al aire libre, nada como esto para sentir la comunión con la naturaleza.

Tanto los techos como las paredes de ambos edificios están revestidos con tablas de cedro. En su parte interior, estas tablas se tiñeron de un tono más grisáceo para apaciguar el sol directo que entra por los ventanales. Esto, junto a un mobiliario cálido y rustico, evoca la sensación de vivir en una granja. Una paleta inspirada en un entorno que, en su día, fue un prado para ganado.

Fotografía: Andrew Latreille

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Merchant Modern

Parece mentira cómo sólo un elemento puede llegar a enamorar de tal manera que, lo demás, deja de tomar relevancia. Yo también hubiera sucumbido a estas puertas amarillas como le sucedió a Denise Portmans, copropietaria de la firma Merchant Modern, tanto, que decidió irse a vivir junto a su hija, al desierto de Santa Mónica.

La idea de vivir en el desierto ya le rondaba la cabeza, aunque su búsqueda estaba siendo infructuosa. Aquella búsqueda terminó cuando una amiga de la familia, que viajaba por una zona montañosa al norte de Joshua Tree se perdió, terminando en un callejón sin salida y et voilà, allí encontró una preciosa finca de los años 50 con dos grandes puertas amarillas que llamaron su atención. Cuando la amiga de Denise comenzó a enviarle fotos, estaba convencida de que había acertado y así fue.

La casa fue remodelada por completo, excepto las puertas amarillas que lucen en la entrada principal y que son las protagonistas indiscutibles de esta vivienda. La reforma fue austera, se inspiró en el entorno desértico que la rodea y añadió toques de estilo español y marroquí. Las paredes enyesadas y el suelo fueron pintados en un tono blanco roto, dejando las antiguas vigas de madera para contrastar.

A pesar del minimalismo existente, la casa está llena de puntos de interés. La propietaria colecciona piezas de arte y bonitas esculturas contemporáneas, es amante del mobiliario danés y, a todo ello, se le suma una cuidada mezcla de textiles vintage y multitud de texturas, como alfombras marroquíes, cestas de fibras convertidas en lámparas, cuero, cerámica y otros de elementos naturales.

Nada más entrar encontramos un porche cuyos antiguos ventanales han sido sustituidos por redes (tipo mosquiteras), de esta forma se da continuidad entre exterior e interior, pero protegiendo el porche de un clima tan extremo como es el del desierto. Este porche, se ha decorado con algunas piezas antiguas como la mesa italiana de travertino de los años 80 o la tumbona de madera japonesa.

Además de las maravillosas puertas amarillas, en el salón se puede ver otra de mis piezas favoritas de la casa, un cuadro abstracto de la artista californiana Sara Marlowe Hall. El resto de la estancia es sencilla, un sofá y una butaca, enfrentados a una chimenea exenta, son más que suficientes para hacer de este espacio un lugar acogedor. Tan siquiera encontramos televisor, los libros y el tocadiscos son la fuente de distracción. Los textiles como las alfombras, los grandes cojines distribuidos por el suelo y los pequeños elementos decorativos, hacen el resto.

La cocina está comunicada con el salón a través de un gran arco que proporciona continuidad y sensación de conjunto. En lugar de estanterías y con el fin de no abigarrar los espacios, se han instalado hornacinas o vanos que sirven como apoyo a los objetos decorativos.

Los dormitorios están equipados con camas bajas, hechas a mano de inspiración japonesa y con ropa de cama procedente de Francia.

Ya en el exterior, encontramos varias zonas diferenciadas. Un porche con espacio de comedor y un par de tumbonas para relajarse, una gran extensión elevada donde se ha instalado un jacuzzi (con tapas movibles para cubrirlo en las épocas que no se usa), una pérgola, bajo la que se encuentra una bonita bañera de piedra exenta y, por último, un rincón con ducha en el jardín.

Si os ha gustado esta casa, que sepáis que se alquila por temporadas. Ya sé que ni nos pilla cerca y tampoco es barata, pero si alguien se plantea un viaje por esa zona de California, que sepa que tiene da opción de disfrutar de ella. Sólo tenéis que pinchar aquí.

Fotografía: Anaïs Wade para Domino

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The Venetian Pantry

No importa el lugar donde vivas si consigues hacerlo tuyo, si pones tu «alma» ahí donde estés. Esta preciosa casa Londinense pertenece a Martina y Joe, ella, viene de un pueblo a las afueras de Venecia y aunque ambos son diseñadores gráficos, Martina consiguió desarrollar en esta ciudad su gran pasión, la cocina. Por ello esta estancia se ha convertido en el epicentro de la vivienda dotándola de todos los elementos necesarios para deleitar a sus invitados y desde la cuál, «se cuece» (nunca mejor dicho), lo que publica en su página de Instagram @thevenetianpantry sobre organización de cenas, comidas y entretenimiento en general. 

Se trata de una casa de estilo victoriano en el barrio de Stoke Newington, un área residencial al noroeste de la ciudad. Para dejarla a su gusto recurrieron al estudio de interiorismo Bradley Van Der Straeten con claros requisitos, querían que su futura casa combinara la estética italiana con la inglesa, buscaban texturas y un cierto estilo rústico.

A nivel funcional, realizaron una ampliación en cocina y comedor hacia el patio, aunque si bien buscaban amplitud, también querían que muchos de los espacios originales se mantuvieran tal cual para conseguir otras zonas más acogedoras.

A la luz se le dio gran importancia ya que la vivienda era algo oscura, lo consiguieron gracias a los ventanales situados en la zona del comedor, vestido con una gran mesa hecha de madera recuperada. La otra extensión alberga la cocina, que tiene tres áreas diferenciadas: la gran despensa (que da nombre a esta casa «La despensa Veneciana»), el espacio de cocción y fregadero y, por último, una preciosa isla con sobre de mármol para preparar los alimentos. A esta, se le han adosado taburetes que permiten que Martina y Joe compartan con sus amigos el momento de preparación, convirtiéndolo en un área social. Desde allí, se puede disfrutar de las vistas al jardín. Además, gracias a la inclinación del techo, le han añadido ventanas tipo Velux que aprovechan la luz natural y resaltan las bonitas vigas de pino natural.

Entre la cocina y la sala de estar delantera, encontramos una zona de despacho que alberga un escritorio para dos personas. En esta parte de la casa encontramos elementos originales de la vivienda, como la chimenea del cuarto de estar o la de la habitación de invitados.

La textura terrosa, se puede apreciar en muchos elementos del diseño, pero también, en zonas que se mantuvieron en su estado original. Como la pared de ladrillo que recuerda a las antiguas paredes venecianas desmoronadas y que deja ver la impronta de su historia.

En la parte superior, encontramos el dormitorio principal con abundante luz natural, un vestidor y su propio baño. El gran ventanal, se ha enmarcado en madera y se le ha añadido un mueble bajo que sirve como almacenaje, además de un lugar perfecto para descansar, leer, o desde donde contemplar las vistas al barrio londinense. Una curiosidad de este espacio es la gran pared curva que alberga la ducha, en mármol, a la que han incorporado un asiento del mismo material.

Este dormitorio no puede transmitir más calma, vestido con lino, madera natural y colores neutros, hacen de esta estancia, un remanso de paz.

Fotografía: French+Tye  para: Bradley Van Der Straeten

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Casa Pasiva…

Perdonad mi ausencia de la semana pasada, pero me pilló en plena mudanza y sencillamente, no tuve tiempo ni de respirar. Llevamos justo una semana en el piso y aunque ha sido algo caótico, esto empieza a parecer un hogar. Este cambio me ha hecho reflexionar mucho sobre la cantidad de cosas que podemos llegar a acumular y que, en realidad, no necesitamos. Incluso después de hacer una gran criba en el chalet, al llegar aquí hemos continuado tirando algunas cosas. Sólo hay algo que me ha costado reducir al máximo, las tazas, reconozco que es una tontería, pero según el momento del día me gusta tomarme el café en una u otra. Teníamos tantas que no nos cabían, esta cocina da para lo que da, así que mi marido se empeñó en que sólo podíamos quedarnos un par cada uno (he sacado de extranjis dos de una caja, de las que se iban al pueblo, porque no tenía para el café de después de comer). Creo que él sí está llevando el minimalismo al extremo.

Y lo del pueblo es otro cantar, nos llevamos tantas cosas que veremos a ver cómo reorganizo todo aquello, es otra mudanza más. Pero la realidad es que, aunque siga en el proceso y el camino es largo, todo esto me hace mucha ilusión, literalmente es un nuevo comienzo.

Me dejo de rollos, supongo que queréis que os cuente sobre la vivienda que os traigo hoy. Pertenece al arquitecto Ben Ridley de Architecture For London, que vio en esta casa adosada un gran potencial, algo que otros, habían descartado cuando estaba en el mercado por su aspecto oscuro y lúgubre. Además, ofrecía un plus, una extensión en su parte trasera.

La casa es de estilo eduardiano y se encuentra en Muswell Hill, Londres. La planta baja tenía muy poca luz natural ya que sólo contaba con una ventana orientada al norte. Para solucionar este problema el arquitecto abrió un enorme ventanal al jardín, que tiene orientación este y sobre la mesa de comedor, creó un gran tragaluz eliminando así el problema. La tradición y lo contemporáneo conviven de manera natural así, la fachada principal conserva el encanto de las vidrieras mientras en su interior, luce un mobiliario moderno en suaves tonos naturales.

Algo fundamental para este estudio de arquitectura es el ahorro energético, de ahí que Ben Ridley esté especializado en casas «Passivhaus». En esta en concreto, se ha conseguido un ahorro energético de un 80% gracias a sus altos niveles de aislamiento, triple acristalamiento y un sistema MVHR que proporciona ventilación constante para crear un hogar cálido y confortable (además de eliminar el polen y las partículas nocivas creando también un espacio saludable).

Los materiales contribuyen al confort y a tan ansiado aislamiento: madera, piedra natural y paredes encaladas, son los elegidos para vestir la casa. La madera de roble se ha utilizado en toda la vivienda, menos en el dormitorio principal que se ha optado por tablas anchas de abeto Douglas de la firma danesa Dinesen y en el techo, cuya viguería antigua es de madera de pino. Por su parte, la piedra caliza es italiana de la firma Grassi Pietre .

Y hasta aquí este maravilloso recorrido por una vivienda aparentemente sencilla, pero con premios a sus espaldas gracias a la labor de Ben Ridley convirtiéndola en un ejemplo de casa pasiva. Obtuvo el Premio DMI al Liderazgo Ambiental y quedo finalista de Proyectos Pequeños AJ, ahí es nada.

Fotografía: Lorenzo Zandri para Arquitectura para Londres

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Casa JMA de Febrero Studio

¡Hola primavera! Aunque no hayamos tenido un invierno muy frío, el simple hecho de que comiencen mis dos estaciones favoritas, hace que me venga arriba. De ahí que esté pensando ya en exteriores, jardines, piscinas… todos estos espacios que en breve empezaremos a disfrutar y de ahí también, que hoy os lleve a ver una vivienda en Marbella.

Se trata de una antigua construcción a la que Febrero Studio devolvió a la vida conservando tan solo la estructura original y realizando una ampliación de obra nueva. Un total de 300 metros cuadrados más un pabellón de invitados, concebidos para el descanso y disfrute de sus propietarios.

Lo que se buscaba en esta reforma eran espacios abiertos y calmados, pensados para disfrutar tanto del interior como exterior los 365 días del año. La casa está dividida en dos zonas, en su parte izquierda encontramos la cocina abierta al salón con salida al jardín y un gran porche, mientras que la derecha, se reserva para la zona de descanso y los baños. También desde los dormitorios se puede disfrutar de las vistas de la piscina, el jardín y la naturaleza de la que se rodea la casa.

Para destacar el concepto «slow living» se ha utilizado la madera como elemento principal, así, podemos verla tanto en los marcos de las ventanas, como la carpintería integral de la cocina, las contraventanas exteriores e incluso en la pérgola del jardín (utilizando este mismo material en interior y exterior, nos da sensación de continuidad). La madera se ha combinado a su vez, con otros elementos naturales como estructuras de hierro en color negro, suelos de piedra caliza, textiles de lino. etc.

Esta sensación de calma se ve acentuada por la utilización de tonos neutros en la vivienda, colores tierra, grises, beige… todo ello arropado por la vegetación exterior, además de un selecto minimalismo con una decoración que se ciñe a pocos elementos, pero de calidad.

Deciros que el post de hoy ha salido de milagro, que es más escueto que otros, que mi cabeza está en otro sitio. Dos visitas tengo hoy al chalet y la primera ya me ha hecho una oferta, vamos a esperar a la de esta tarde y ojalá pueda irme al pueblo de vacaciones pensando en la losa que me quito de encima. No me malinterpretéis, me dará pena dejar esta bonita casa en la que llevo viviendo 20 años, pero me iré con ilusión, sabiendo que lo que viene será mejor y, sobre todo, que conseguiré una calidad de vida de la que ahora carezco. La vida son etapas y esta a llegado a su fin.

La semana que viene no estaré por aquí, tampoco creo que estéis vosotros. Como digo siempre, en vacaciones toca disfrutar y desconectar. Así que ¡Feliz Semana Santa!

Imágenes: German Sáiz para Febrero Studio

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32 metros cuadrados…

Voy con un día de retraso, se supone que publico los jueves, pero ayer tuve literalmente un shooting en casa. Vender una vivienda ya no es lo que era y muchas inmobiliarias se han quedado desfasadas. Ahora te preparan la casa para la venta, home staging se llama (tenéis post relacionados con este tema), por suerte a mí no me han tocado nada en cuanto a decoración se refiere porque me dijeron que la casa estaba muy bien :-), pero sí que había que despersonalizarla para que el futuro comprador la vea como suya, así que fuera fotos y objetos decorativos que no aportan, pequeños electrodomésticos en la cocina innecesarios a la vista, algunas cosas de las habitaciones de mis hijas que, como adolescentes que son, acaparan trastos sin sentido,… en fin, ayer me di una pequeña paliza que, si Dios quiere, servirá para impulsar la venta del chalet más rápido.

Es una pena porque nosotros ya teníamos fotos profesionales hechas por mi suegra (para los nuevos por aquí, tiene multitud de premios de fotografía), pero aquel día el tiempo no acompañaba y nos faltaba la luz del sol ¿Qué es una casa sin luz? más cuando la mía tiene la fachada principal con orientación sur y es súper luminosa. Decidimos repetir la operación con una inmobiliaria que no trabaja al uso y en la que tengo depositada mucha confianza. Si todo sale bien, no dudéis que os daré el nombre porque las buenas experiencias y el trabajo bien hecho, hay que compartirlo.

Hablando de inmobiliarias y venta de casas con encanto, no se me ocurre ninguna mejor (en cuanto a la presentación de sus viviendas) que las de Alvhem, para esto los nórdicos sí que saben. O quizás sea porque este estilo de decoración entra por los ojos, lo que se busca cuando vendemos, un minimalismo acogedor, así lo definiría yo.

Este pisito de tan sólo 32 metros cuadrados, situado en una última planta de un edificio en Gotemburgo, se vende solo. La vivienda está concebida como un espacio abierto, aprovechando que los grandes ventanales lo inundan todo de luz. Para acentuar ésta, además se han añadido espejos estratégicamente que amplían más el espacio. Otro gran recurso es la utilización del color, una base blanca combinada con tonos neutros (tierras, grises, negros) nunca falla, de tal manera que el espacio resulta muy acogedor. El toque verde de las plantas es un «must», decorativas y frescas.

Para ocultar parte del dormitorio, se ha recurrido a un medio murete donde, por un lado, encontramos el comedor y detrás, se sitúa la cama pero sin llegar a cerrar el espacio al completo (intimidad sí, pero seguimos en una estancia abierta). Se ha aprovechado bajo la ventana, de orientación sur, para crear una zona de trabajo con un sencillo escritorio de Ikea y el armario se ha vestido con puertas de espejo, ampliando visualmente el espacio y reflejando la luz. El baño es la única estancia que se encuentra separada, obviamente es la habitación donde más privacidad se necesita.

Como veis este pequeño apartamento, se vende solo. Cierto es que sus ventanales (no sólo la amplitud de los mismos sino también su forma arquitectónica), ya son todo un reclamo. Pero, además, está decorado de tal manera que cualquiera que entre, se sentiría como en casa. ¿No creéis?

Fotografía: Alvhem

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Flechazo, las vigas y la escalera…

Encontrar una casa donde te gusten todos sus espacios es realmente difícil, a no ser que la hayas diseñado tú mismo. Y aunque siempre suele haber algo que queremos cambiar, los flechazos existen. Esto me ha pasado con la casa que os traigo hoy, no toda ella me convence, pero las vigas metálicas verdes azuladas y la escalera del mismo color, eran motivo para compartir :-) Pocas veces veo ideas tan originales, fáciles de ejecutar y que tengan tanto impacto visual. A ver qué opináis vosotros.

Esta vivienda viene de ser el almacén de un empresario local especializado en la extracción de madera, después pasó a taller mecánico, para posteriormente convertirse en garaje. Se encuentra en Barcelona y la arquitecta Judit Falgueras junto a la empresa de ingeniería Dimark Estructuras, se encargaron de darle una nueva vida sesenta años después de su construcción.

Fue necesario crear una nueva estructura metálica como forjado para el primer piso, así como la rehabilitación total de la cubierta. Para la fachada de la planta superior, se utilizó un bonito entramado de madera. Las vigas interiores, que estaban en buen estado y habían sido colocadas por el primer constructor con madera local, se reutilizaron para el techo y la madera de la antigua estructura dio paso a distintos muebles como la estantería, la mesa de comedor o el mueble del baño.

En cuanto a la distribución, la planta baja es una zona diáfana y abierta donde conviven salón, comedor y cocina, con transición directa al patio trasero. También encontramos una despensa y un baño. En la primera planta hallamos un distribuidor con una gran mesa central de estudio y zona de almacenaje, tres dormitorios (el principal con una galería) y otro baño.

Desde la entrada podemos ver el mismo tipo de suelo para toda la planta baja, el microcemento, un revestimiento muy acorde con la historia de la vivienda. Al igual que las paredes, donde se ha mantenido la piedra y el ladrillo visto. Si algo llama la atención es la bonita escalera y las grandes vigas metálicas que atraviesan el espacio en color verde azulado, sin duda lo más original de la vivienda.

Para la cocina se utilizaron muebles metálicos en color negro que combinan a la perfección con la madera y el tono de la viguería. Una gran isla central y un solo frente de armarios bajos es suficiente para albergar todo lo necesario. Al no poner almacenaje superior, se enfatiza visualmente la altura de los techos. Para iluminar la zona de trabajo se ha recurrido a luminarias de tipo fabril, así como una tira de led empotrada en la balda que hace de separación entre la zona de azulejos y la pared (en la parte del fregadero).

El piso de arriba es sencillo y con una decoración discreta y minimalista. El protagonista sigue siendo el bonito color verde azulado de las vigas metálicas y cómo éstas, contrastan con las viejas vigas de madera recuperadas del antiguo taller.

Como os decía al principio, es raro que todo lo que hay en una vivienda sea de tu agrado cien por cien. En este caso son los baños que, particularmente, no son de mi estilo (aunque sí salvaría la antigua madera utilizada como soporte del lavabo en el baño de la planta inferior).

¿Qué es lo que más os llama la atención de esta casa? ¿El color de las vigas y la escalera, o la rehabilitación en su conjunto? Me encantaría que me lo dejaras en comentarios.

Antes

Fotografía: Joan Guillamat

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Galán Sobrini Arquitectos

Voy como «pollo sin cabeza». El viernes pasado por fin publiqué el anuncio de venta de mi chalet, a su vez fuimos a ver con las niñas el piso donde nos mudamos (ellas no lo habían visto). Estuve cogiendo medidas y ahora me paso los días intentando hacer un tetris con los muebles. Por otro lado, estamos regalando gran parte de nuestra biblioteca, ya sabéis que tenemos muchísimos libros, nuestros amigos están encantados (se los llevan por cajas), pero a mí me da cierta nostalgia. También he hecho limpia de ropa y menuda limpia, 5 bolsas han ido al contenedor de reciclaje y tengo tres montañas a la venta en Vinted con ropa prácticamente nueva, algunas prendas con etiqueta incluso. Mi marido también se ha deshecho de buena parte de la suya, a él le salieron 7 bolsas y aún tienen que hacer lo propio mis hijas. Tengo el síndrome del nido, intentando mantener todo limpio a todas horas, pero es realmente imposible con una mascota y dos adolescentes. Así es mi vida ahora y lo seguirá siendo hasta que nos mudemos, no sabéis las ganas que tengo de que llegue abril, aunque el cambio será otra locura igualmente. Pufff….

Por cierto, si alguien está pensando en mudarse a la zona norte de Madrid o quiere adquirir ropa en perfecto estado a precio de ganga, que me escriba por privado y os mando la información (por favor abstenerse los que sólo quieran cotillear, que no me sobra el tiempo). ¡Gracias! :-)

Ahora que busco pisos o casas pequeñas para coger inspiración, me sigo encontrando con casoplones preciosos que a mí me sirven de poco. Espero que os sean de utilidad a vosotros.

Esta casa está en Pozuelo, una de las zonas más caras de Madrid, tiene ni más ni menos que 300 metros cuadrados, una casita en el jardín y una parcela de 1.500 metros, ahí es nada. Los arquitectos Galán Sobrini la sometieron a una reforma integral con el fin de conseguir una vivienda abierta al jardín gracias a grandes ventanales, así como a espacios diáfanos. Le dieron gran protagonismo a la zona de día, cocina, salón y comedor están comunicados entre sí, y a su vez se abren a un gran salón de verano, aunque estas estancias también pueden cerrarse a demanda mediante grandes puertas correderas.

Desde la entrada ya se intuyen los espacios y la amplitud de la vivienda, acentuado por el blanco impoluto de las paredes. Color que predomina en toda la casa, aunque encontramos también neutros como el topo, el gris o el negro. Sólo en las habitaciones infantiles, así como en sus baños, se han permitido otras tonalidades (rosa para la niña y azul para los niños). Hablando de las habitaciones infantiles y esto es una opinión personal, no soy partidaria de utilizar camitas pequeñas ya que duran poco tiempo y la inversión a la larga es el doble, ya que habrá que cambiarlas cuando los niños crezcan. Me parece más interesante poner directamente la cama que vayan a utilizar hasta que sean mayores (ya sea cama nido, cama de 90 cm individual o litera, por ejemplo).

Los papeles pintados también tienen mucho protagonismo en esta casa, personalmente me encanta el que se ha utilizado en el baño principal, nada cansino, divertido y con un color que combina a la perfección con los complementos en negro, dorado o incluso, con el armario en gris. Me ha costado mucho buscar uno igual y el que encontrado no es del mismo color, pero sí el diseño, podéis verlo en la tienda Papeles Decorativos. Para la zona de mirador, unas clásicas rayas en tonos beige y tierras son un acierto seguro (podéis ver este casi igual en El Corte Inglés). Como también lo es el clásico tartán de la habitación infantil (he encontrado uno muy similar en Aribau Papeles Pintados).

Aunque los colores están muy definidos, no falta en ningún espacio toques cálidos como la madera, las fibras naturales, el cuero, o textiles en tonos tierra, restando de esta manera la frialdad del color blanco.

¿Qué os parece el casoplón de hoy?

Imágenes: Galán Sobrini

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Leanne Ford Interiors

Pretender que una vivienda siempre sea igual no tiene sentido, porque nuestras necesidades van cambiando con el tiempo y nuestros gustos evolucionan. Esto es lo que le ocurrió a la interiorista Leanne Ford con su casa de huéspedes en Pensilvania, en dos años pasó de ser un lugar rústico, en tonos tierra, con muebles antiguos y papeles pintados, a un lienzo en blanco.

La primera versión fue decorada para alojar a su cuñada durante un tiempo, así que buscaba algo muy acogedor para ella. Si pincháis aquí descubriréis cómo era la casa entonces. Para seros sincera, cuando la he visto, he pensado que tenía más carácter que la nueva, más alma, pero como he dicho antes las necesidades cambian y con ellas, nuestras casas.

En cuando su cuñada se mudó, Leanne realizó el cambio. Se trataba de simplificar y convertir este espacio en su estudio manteniendo a su vez, la función de casa de huéspedes. Para ello realizó ciertos cambios que, aun no siendo muy significativos, dieron un aspecto completamente distinto a la vivienda.

Lo primero que hizo fue abrir el espacio en la planta inferior. Donde antes había una habitación ahora hay dos sofás realizados con colchonetas apiladas, de tal manera que si se queda alguien a dormir hay capacidad hasta para cuatro personas. Las fundas de los colchones son de Crate & Barrel. También se deshizo de las baldas de la cocina ya que, siendo ahora un estudio, no necesitaba tanta capacidad de almacenaje en ese espacio.

Todo avance tiene renuncias, a veces difíciles de gestionar. Una de ellas fue decir adiós al papel pintado, e incluso a los colores tierra (que se mantuvieron en algunas zonas exteriores para no eliminarlos del todo). La suerte es que había muchas piezas antiguas que seguían encajado como sillas, taburetes, el sofá, las lámparas o los cuadros. Tener un gusto muy definido en este caso, jugaba a su favor, ya que todas sus adquisiciones en cuanto a mobiliario siguen una misma línea y aunque haya cambios, siempre hay lugar para volver a recolocar esas piezas o incluso almacenarlas para futuros proyectos.

Para unificar todo el conjunto, la interiorista pintó las paredes, el techo y las molduras en Blanco Natural de la firma Behr, dándole ligereza al espacio. Para vestir el suelo de las escaleras se le ocurrió comprar alfombras de sisal y graparlas al suelo, una forma original y más económica que hacer una moqueta a medida.

En este nuevo espacio carente de color, lo que llama la atención es el mobiliario, las texturas y la creación de rincones cuanto menos singulares. Me encanta la mesa camilla con la silla tipo Thonet del dormitorio principal, o el espacio bajo la escalera donde la interiorista ha creado un lugar de refugio que simula una pequeña casita, para su hija. También el precioso lavabo de pedestal negro del cuarto de baño, es de Noodco, y cómo se han revestido las paredes tapando el azulejo con un micro cemento de Surecrete Design que le otorga textura. El comedor es otra de mis zonas favoritas, mesa y sillas de Eneby Home, así como el banco tapizado con tela Bouclé de la entrada, de Crate & Barrel.

En definitiva, estamos ante un manto blanco donde la interiorista ha conseguido un espacio sereno y calmado, un lugar idóneo para crear.

Fotografía: Erin Ash kelly para: Domino Mgz

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Estee Design

Creo que me va a costar escribir este post. Vengo de firmar las arras para la compra de un piso, mi vida está a punto de dar un cambio radical. Tengo sentimientos encontrados, porque llevo 20 años es mi casa actual, estoy nerviosa y sé que voy a pasar un par de meses frenéticos, pero no cabe duda de que la ilusión está ahí.

Cuando comenté a principios de este año que quería simpleza, minimalismo y calma mental, hablaba muy enserio. Nos vamos de un chalet de 270 metros cuadrados a un piso de 120 metros. Aún no tengo claro qué voy a hacer con todo lo que tengo, obviamente en el piso no cabe (venderemos, donaremos, llevaremos al pueblo y tiraremos al punto limpio las cosas que nunca usamos). Queda mucho curro por delante, pero es un trabajo ilusionante. Si me lo permitís, os iré contando por aquí y por Instagram, nuestras batallitas.

Voy a intentar ir al grano con la casa que os traigo hoy, aunque siendo realistas estoy un poco dispersa :-)

Se trata de una vivienda proyectada por ESTEE DESIGN donde vive una familia de cinco miembros. Nada más entrar, vemos cómo una bonita escalera circular, divide los espacios. En uno de los lados, encontramos un salón formal con las paredes paneladas y pintadas de blanco (tonalidad que se repite por todas las estancias menos aquellas, que han sido empapeladas). A continuación, otro salón más informal con chimenea de mármol es el lugar donde se reúne la familia y al que han añadido, una zona de despacho aprovechando una columna. Además del escritorio, se ha proyectado hasta la pared una zona de almacenaje con multitud de cajones. Una maravillosa silla Tulip, remata este espacio.

El juego de las otras tres sillas, sirven para cerrar la zona de comedor. Éste, es un diseño hecho de obra, un banco lacado en blanco con gavetas inferiores y colchonetas azul clarito, se combinan con las sillas, una mesa ovalada de palillería y una preciosa lámpara dorada que le da el toque «chic». Me encanta esta combinación de blanco, azul pálido y dorado, es serena, fresca y elegante a la vez.

Seguimos con la cocina, que se encuentra al otro lado de la escalera junto con la zona de comer. La paleta de color sigue siendo la misma, armarios inferiores en un azul grisáceo que conectan a la perfección con el salpicadero cerámico en espiga en tonos blancos y grises. Los muebles superiores se han dejado en blanco dando más ligereza visual al espacio.

En el piso de arriba encontramos las zonas privadas. El dormitorio principal, de estilo contemporáneo, está decorado con muebles y textiles neutros que transmiten mucha paz, además, se realizó un gran armario con puertas de espejo que refleja la luz de la habitación. Las paredes fueron empapeladas con un bonito papel en tonos grises y blancos. Siguiendo con la gama cromática, en el baño se apostó por azulejos en color azul grisáceo combinados con un suelo de diseño hexagonal.

Y pasamos al dormitorio infantil, el más curioso y original de la casa. Para la pared se decantaron por papel pintado degradado, desde un blanco en el techo, pasando por un rosa palo y finalmente azul verdoso en su parte más baja, es una maravillosa forma de dar dinamismo a la pared y a la vez, al utilizar colores tan suaves, crear un ambiente perfecto para el descanso. Se ha combinado con mobiliario en los mismos tonos, así como cuadros que también van en la misma gama.

Por último, en el baño secundario un original papel pintado también es el protagonista. Se ha mezclado con azulejos azules en las partes más húmedas, suelo de mármol y aplique dorado que, una vez más, le da un toque más sofisticado. En realidad, este detalle de los dorados podemos encontrarlo en todas las estancias, son pequeñas pinceladas como luminarias, tiradores, espejos, etc. que ponen el broche final elevando la decoración de la vivienda.

Fotografía: Erik Rotter y Kim Jeffery

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