LF91 Architecture. Finca Rosa

Parece que el frío ha llegado para quedarse y yo, que soy de secano total, en lugar de buscar casas que nos muestren abrigo y recogimiento, sigo con la mente puesta en aquellas que nos trasladan al sol y a la vida en el exterior. Al menos esta semana, que es cuando se ha notado la bajada drástica de temperaturas, necesito mi particular luto para hacerme a la idea de que es noviembre y lo que toca son días más cortos, frío, lluvia,… la semana próxima, prometo traeros cosas más propias de la fecha en la que estamos.

Esta maravilla es un proyecto del estudio de arquitectura LF91, se llama Finca Rosa y está situado en Son Servera, Mallorca. En concreto, la vivienda fue una adquisición para la arquitecta e interiorista berlinesa del propio estudio, Britta Horstmann-Krause, que vio en ella un gran potencial con vistas al mar y la montaña. La casa pertenecía anteriormente a un matrimonio que había pasado largas estancias en Centroamérica, dejando cierta huella estilística en la vivienda, como los patios a varios niveles. La casa consta de tres estructuras conectadas, un edificio principal de dos plantas y dos anexos de una sola planta, todas las estancias con sus terrazas orientadas a la parte trasera o delantera, desde donde ver mar o montaña, es un verdadero lujo.

La finalidad era crear una casa de vacaciones de aire mediterráneo, sin demasiados ornamentos, utilizando materiales naturales y de la zona, como baldosas de cemento mallorquín-hidráulico, piedra, madera antigua, alfombras tejidas africanas, etc. El arte era relevante para esta familia por lo que el proyecto de iluminación, cobró también un papel muy importante.

Igual de cuidado que se prestó al interior, el estudio de arquitectura quiso que el paisajismo estuviera a la altura de las circunstancias. Una combinación de olivos, cipreses e higueras, discurren por los jardines e integran los distintos espacios al aire libre, desde la piscina a zonas de comedor o estar, con techos de cañizo y trepadoras que aportan sombra y frescor.

En cuanto a la decoración, encontramos una vivienda sencilla, con pocos elementos pero bien elegidos. El hall ya define lo que vendrá, una antigua silla de enea acompañada por dos cuadros del artista Detlef Baltrock y una sencilla alfombra redondeada de Tine K Home, son el preludio de una vivienda donde son pocas las piezas que se roban el protagonismo.

El salón o zona de estar, se compone de un sofá de B&B Italia con dos maravillosa butacas enfrentadas de Carl Hansen & Søn, cierra el conjunto una mesa de centro de anticuario y una lámpara de Marset.

La cocina, muy sencilla también, es típica de la zona. Con muebles de obra, baldas en lugar de armarios en la zona superior y en la parte baja, con puertas de madera. La cocina está contigua al comedor, con mesa y sillas de Vitra.

El baño principal es una de mis zonas favoritas, el revestimiento de la ducha a modo de guijarros es una obsesión que tengo desde hace muchos años, quizás yo la elegiría para el suelo en lugar de la pared (o incluso para ambos en la zona de la ducha), pero sin lugar a dudas, estaría claramente dentro de mis elecciones. El resto de lo que transmite ese baño es pura calma, no necesita más adjetivos. La escalera de bambú es de Let’s Pause.

Los dormitorios son también, un remanso de paz, con cierta mezcla entre lo nuevo y lo viejo. Las lámparas colgantes a los laterales de la cama del dormitorio principal, son antigüedades recuperadas por la propietaria. Los textiles son de Maison de Vacances y Organic Studio.

¿Verdad que viendo esta casa se os quitan las ganas de invierno?

Imágenes: LF91 / Info; Interiores Magazine

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La casa de una prestigiosa interiorista

Hace muchos años que sigo el trabajo de Meritxell Ribé, interiorista de The Room Studio, es más, he publicado algún post en el blog sobre sus proyectos. Pero más interesante que ver cómo trabaja para otros alguien al que admiras, es poder introducirse en una parcela tan personal como es su casa. De esta manera es mucho más fácil entender por qué sigue ciertos patrones. Obviamente cada cliente es un mundo y como interiorista es necesario adaptarse a las necesidades y gustos que piden, pero claramente cuando se han fijado en ti es porque conocen tu trabajo y estilo, y tu personalidad e impronta quedará reflejada en su vivienda, por lo tanto es algo que ya van buscando.

Pues vamos hoy a meternos de lleno en la vivienda de Meritxell Ribé, creada como hogar pero también como estudio y showroom. Una manera de poder enseñar a los clientes el tipo de mobiliario que utiliza, sus gustos, que puedan tocar y sentir las texturas, probar,…Decir que es una casa en movimiento, en constante cambio, añadiendo o renovando objetos y piezas según las estaciones por ejemplo, para ir dándole coherencia al conjunto.

Sólo con ver la entrada ya se ve que no se trata de una casa «normal», esta tiene historia, una historia que han querido conservar y restaurar respetando hasta el mínimo detalle. Las bóvedas de cuatro puntas ya anuncian lo que está por llegar, en el resto también se han conservado las molduras originales, las puertas con sus herrajes,… el único cambio que se permitieron fue el del suelo, que estaba muy deteriorado, donde pusieron una cálida tarima de roble.

La espectacular entrada divide la vivienda en dos zonas, la de día y las zonas privadas. Tras el pasillo se encuentran los dos salones, uno más formal y otro a modo de sala de estar, más familiar, y en el centro, pero comunicadas las tres estancias, está el original comedor de forma oval, que es la habitación más luminosa de toda la casa.

En el salón formal hay dos piezas que destacan, la vitrina de India & Pacific y el mueble cajonera, diseño de Ribé. Los textiles y la alfombra de yute son de Filocolore. En el comedor encontramos la famosa lámpara de los deseos modelo Zettel’z de Ingo Maurer.

Decidieron dejar el dormitorio más grande para la habitación infantil, donde sencillamente situaron una litera de Nobodinoz para despejar toda el área central y destinarla a zona de juegos. Entre los ventanales, situaron un escritorio lacado en gris de La Maison.

El dormitorio principal es más pequeño, pero con lo imprescindible y tiene un gran plus, un lujo que no posee el infantil, y es una pequeña terraza privada para desconectar del día, con una tumbona de Becara de donde personalmente, me sería difícil mover mi trasero ;-)

Visto su casa, entiendo perfectamente por qué me gustan sus proyectos…

Fotografía: Ferran Freixa / Estilismo: Olga Gil-Vernet para El Mueble

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Estudio Aldescubierto

Después de patear incansablemente el centro de Valencia el pasado fin de semana, me reafirmo por un lado en la belleza de las ciudades, los miles de rincones que descubres a cada paso, cientos de fotos que quieres guardar para no olvidar ni un pedacito de pared, puerta, ventana, tienda, restaurante,… o rincón que llama tu atención por banal que pueda parecer. Pero al igual que me reafirmo en todo ello, me sigo viendo como Paco Martínez Soria, perdida y despistada, abrumada por la gente y con mi carente GPS mental que me recuerda, que soy más de pueblo que las amapolas.

Me encantan las casas como la que os traigo hoy, un piso centenario reformado en la calle Fuencarral, todo un privilegio, pero por bonito que sea y por más que me guste lo que el estudio Aldescubierto, ha hecho a esta vivienda para sacarle todo su potencial a esta casa centenaria, a mí que me pongan ración doble de casita en el campo o una mirando al mar. ¿Cómo puede ser que me agobie tanto la ciudad?

Como toda vivienda antigua, estaba totalmente compartimentada, pero el estudio supo enseguida ver su gran potencial. Con tres orientaciones diferentes y nueve balcones al exterior en pleno centro de Madrid, es como al que le toca la lotería.

Toda la zona de día está conectada entre sí, aunque dividida por columnas originales de madera. La entrada al salón no se pudo tirar completamente porque es un elemento estructural, aún así los vanos dejan pasar la luz y comunican los espacios a la perfección. Se mantuvieron muchos de los elementos originales, como las ventanas y contraventanas, contrastándolos con otros nuevos. Muchos de los muebles están hechos a medida por el propio estudio, como la librería compuesta por módulos de distintos tamaños que la hacen muy dinámica.

La gran cantidad de luz, permite cierta licencia con los colores, como los sofás azules de Pedro Ros, o los múltiples cojines de Batavia y B&B Collection, la alfombra tipo Kilim de la entrada de Tailak, o las sillas del comedor de Maison du Monde, entre otros.

Para la cocina, los arquitectos tenían pensado un espacio totalmente abierto, sin embargo la propietaria prefería poder independizarla en momentos puntuales. De ahí la solución del cerramiento de cristal, que permite integrar o separar el espacio según las necesidades, sin restar visibilidad.

La zona del dormitorio principal, es un espacio privilegiado que invita al relax, con ropa de cama de Zara Home. El  cabecero que hace las veces de separación respecto al cuarto de baño, que queda a sus espaldas. El acristalamiento permite que la luz llegue a este espacio también, aunque para dar cierta intimidad se han colocado unos estores de Bandalux. El baño además dispone a continuación de un vestidor algo que personalmente, me parece muy práctico. La altura del dormitorio, también permitió sacar un altillo.

Encontramos además una habitación de invitados, donde la gran cantidad de luz y el blanco de las paredes, quedan arropados por las fibras del cabecero de Deco&Living, la banqueta de El Rastro y los colores tostados de los textiles.

En la última imagen podéis ver a los componentes del estudio Aldescubierto, Cristina y Fernando, artífices de esta bonita reforma.

Fotografía: Felipe Scheffel Bell para El Mueble

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Jorge Bibiloni Studio. OD House

Hoy la mirada se me ha ido directamente al Mediterráneo, en un intento por adelantar mi viaje de mañana. Este fin de semana me voy con mis amigas a Valencia, así que en estos momentos en mi cabeza sólo existe el mar. Hace mil años que no voy por allí y sé que la ciudad ha cambiado mucho desde entonces, así que tendré que estrujar las horas al máximo para, además de ver el mar, hacer un poco de «turisteo» y por supuesto, ir a Simple (la tienda deco de productos españoles, que llevo años intentado conocer). Os iré contando por redes y enseñando los sitios donde vamos a ir (mi hermana está hecha una perfecta «travel planner» y lo tenemos todo organizado), empezando por el alojamiento, que no puede ser más mono «The Little Corner B&B«, en cuanto llegue os hago un tour por el hotelito.

Perdonad la chapa, pero hacía que no viajaba con amigas desde antes de la pandemia, así que ya nos tocaba y encima me llevan al mar, qué más puedo pedir…

La casa que os traigo hoy no está en Valencia sino en Mallorca, pero para mí el aroma es igual. Hoy todo lo veo de color azul. Es un proyecto de Jorge Bibiloni Studio donde el respeto al entorno, a las técnicas artesanales de la zona y los materiales naturales, se han llevado a su máxima expresión. La piedra exterior de la fachada y las contraventanas en color verde, se funden con el paisaje de almendros y olivos de la Sierra de Tramontana que rodea la vivienda.

Nada más entrar, una «alfombra» de guijarros delimita el espacio y lo separa del resto, que se convierte en una extensión continua gracias a las superficies de microcemento, tanto en planos horizontales como verticales. Supone un cambio de textura, pero en una misma gama de color, un tono arena que se extiende por el resto de la casa. El minimalismo es la tónica general de la vivienda, en ella sólo resaltan los materiales, todos de calidad, maderas macizas de roble en las puertas, tiradores de hierro, la típica piedra Mallorquina de Binissalem (como en el caso de los baños).

La imagen del baño también me ha llevado a este post, fue nuestra inspiración para la última reforma que hicimos donde también el lavabo era el protagonista, una pieza de piedra de más de cien kilos que pusimos sobre un mueble de cobre. Quiero llamar la atención sobre este punto, a pesar de la austeridad de esta vivienda, hay toques elegantes como el caso de las griferías que se han elegido en dorado (incluso dobles en la cocina), contrastando con la dureza en algunos casos, o simpleza, en otros, de los distintos materiales que componen el conjunto.

Probablemente a muchos os parezca una vivienda fría, nada que no se pueda arreglar con cuatro plantas y algún textil cálido, porque los «huesos» bonitos ya están puestos. A mí me parece una maravilla, ya no digamos los exteriores y más aún si pienso que está cerca del mar ¡sin palabras!

Imágenes: Est Living / Jorge Bibiloni Studio

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La nueva casa de Guille García-Hoz

Soy muy fan de Guille García-Hoz desde hace muchos años, no sólo como interiorista, que también, pero he de decir que aún más como persona. Me encanta su manera de ver la vida, el amor – que traspasa la pantalla – hacía sus perretes (en realidad hacía los animales en general) y hacia su pareja. Junto a su marido Sergio, a Lisa y Nala (sus adorables perritas) y antes a Fú (un perro al que adoptaron con ocho años), forman una adorable familia que lo mismo te hablan en redes de deco, que de deporte y vida saludable, te enseñan las divertidas aventuras que pasan junto a sus mascotas, o te cuentan la última colección de piezas que sacarán en la tienda. Y lo mejor de todo, siempre desde el humor. Son maravillosos.

No es la primera vez que hablo de él por aquí, le he dedicado post a sus trabajos y su tienda. En su día os conté también cuando le vi en DecorAcción, ahí estaba él en su bicicleta y no me atreví a acercarme. Este año no dejé que pasara lo mismo cuando le vi en Intergift, le asalté cual «friki fan» y me puse a hablar con él, con vergüenza, colorada,… menos mal que la mascarilla me tapaba, pero tenía que decirle que admiraba su trabajo y a su persona, y así lo hice.

Como le sigo por redes sabía que se estaba haciendo una casa nueva, como era de esperar, me ha encantado el resultado. Tiene una visión muy particular de la decoración, esa es mi percepción, pero encaja mucho con lo que a mí me gusta porque crea espacios con «alma». La tradición, la artesanía, los muebles de oficio, por supuesto la famosa cerámica de Talavera, siempre están integrados en sus proyectos. En esta ocasión además, lo ha mezclado todo con muebles de Ikea y ni te das cuenta de que son de allí, porque no pone una casa calco de un catálogo, sino que mezcla sabiamente las piezas para que el conjunto tenga carácter y personalidad.

La casa, se encuentra en un antiguo secadero de pimientos, en la provincia de Cáceres. Como he dicho, Guille dejó que el espíritu de la misma sobreviviera, de ahí sus muros de piedra a la vista, conviviendo con paredes lisas o contraventanas recuperadas, para luego meter cierto contraste con los cerramientos de aluminio en negro, o las escaleras de hierro de corte fabril, las fibras naturales en los muebles (como los sillones de ratán del salón, o la alfombra de fibra, que proceden de Ikea), etc.

Dos piezas que me han atraído desde que las vi, son las mesas de centro del salón, de Revolución Limo, son 100% de plástico reciclado y realizadas de forma artesanal. He de decir que aunque nunca he sido muy fan de los acabados que me recuerdan a los terrazos, estas mesas me han sorprendido gratamente, así como la firma que lo la conocía.

El mobiliario de la cocina proviene de Ikea también, pero tiene sus toques. Como el salpicadero, donde en los azulejos se han representado los dibujos de los perros de los propietarios, gracias al Centro Cerámico de Talavera, de donde son también los jarrones blancos. Si os fijáis, también en la cocina hay un cartel que les recuerda a su antigua mascota y pone «casa Fú«, bajo él, un mueble que se encontraba en el antiguo secadero y que decidieron conservar, de este mueble y el cartel, partió la inspiración para el resto de la casa.

El dormitorio principal no puede ser más sencillo, la propia piedra es la que hace las veces de cabecero y mesilla a la vez. No se necesita más. Lo mismo sucede en el baño, la misma piedra protege la zona de la ducha.

La verdad es que no esperaba menos de Guille, una vez más aplaudo su trabajo y entiendo que esta casa sea su refugio y el de su familia para desconectar. Se me haría duro volver cada domingo a Madrid, no sé si sería capaz ;-)

Fotografía: Pablo Sarabia / para Elle Decor

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Perfecta armonía…

Tan sólo ver la primera imagen, el trabajo de Foxium Arquitectura ya tiene toda mi admiración. Pero empecemos por el principio.

Hablamos de una casa de 1900, curiosamente es la misma calle donde vivía mi abuela y ahora vive mi prima, así que me hago una idea de cómo son las viviendas. La casa de mi prima también sufrió una reforma integral pero deduzco por los planos que el edificio no es el mismo ya que ella tiene más metros, ahora, la zona del salón con los grandes ventanales y sus contraventanas, son inconfundibles de esa calle. Confieso que he mirado con lupa a través de las ventanas de las imágenes a ver si descubría de qué casa se trata porque la realidad es que la calle es pequeña, así que portal arriba, portal abajo, quería descubrir, pero es imposible :-) Lo que es una realidad es que la propietaria de esta casa, es vecina de mi prima.

Como os he explicado, la casa fue rehabilitada integralmente por el estudio de arquitectura Foxium. Siendo como era una construcción tan antigua, estaba muy compartimentada (me vienen tantos recuerdos de la casa de mi abuela, mil habitaciones), así que una de las tareas a realizar era abrir los espacios para convertir esta vivienda en una más contemporánea, aunque preservando elementos originales, como el suelo de pino melis.

La propietaria quería una cocina sencilla y moderna. A pesar de su sencillez tiene un gran impacto visual gracias al panelado realizado con elementos reciclados originales, puertas y contraventanas que recubren toda la pared. Si os fijáis además, una de esas puertas es practicable y oculta el aseo de cortesía, ingenioso ¿verdad?

Junto a la cocina se encuentra el comedor, con una gran mesa y sillas tapizas de Hanbel que dan cabida a múltiples comensales. Sobre la misma, lámpara de Borgia Conti, diseñada por Foxium Arquitectura. Y lo mejor, el contraste con ese maravilloso cuadro que pertenecía a la abuela de la propietaria y que ahora luce en un lugar privilegiado. El contraste de una obra clásica, con el mobiliario moderno y las vigas de hierro, no puede quedar más bonito e impactante, ¿no creéis?

Los espacios aunque abiertos, se han delimitado con distintos revestimientos, en la cocina y pasillo pasamos a un microcemento de Cement Design, más fácil de mantener en zonas de tránsito o de aguas. También estas delimitaciones se han hecho con mobiliario. En el pasillo, gracias a la librería de chapa hecha a medida por el estudio y para separar el salón del comedor, se ha utilizado una cómoda danesa de Antic Centre que acorta y divide el espacio.

Otro lugar rompedor y punto focal es toda la zona de la chimenea, desde su antigua embocadura sobre la que se sitúa un moderno cuadro de Santayana Home, a los espejos que enmarcan la obra. Toda una declaración de intenciones.

Llegamos al dormitorio, blanco y sereno, donde sólo resalta el bonito cabecero de madera que hace de separación para el vestidor que se sitúa en su parte trasera. La ropa de cama tan delicada, es de telas de Alhambra. Para el resto de la vivienda se han utilizado mayoritariamente textiles de Gastón y Daniela y Güell-Lamadrid.

En el baño, se recuperó el suelo original de baldosa hidráulica gracias a Mosaista, expertos en restauración de piezas, además de fabricación propia. Como contraste al suelo antiguo, la bañera exenta Starck 3, de Duravit.

Siempre algo nuevo, algo viejo, algo rompedor,… y como resultado, la perfección.

Imágenes: Elle Decor / Foxium Arquitectura

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Mamoesjka, home tour y «get the look», dos en uno.

Llegó la rutina y con ella las prisas, la vuelta al cole, las agendas completas,… mucha gente lo añoraba, yo no. Sé que es imposible vivir constantemente de vacaciones y tampoco lo pretendo, pero físicamente tengo demasiados hándicaps que se agravan mucho con las prisas y el estrés. Ahora estoy lidiando con ello, las vueltas se me hacen muy cuesta arriba.

De ahí que os haya traído esta casa, porque ha sido verla y me ha transmitido mucha paz. Es pura sencillez, la ausencia de ornamentos rimbombantes u ostentosos es justo lo que más me atrae de ella. Su propietaria ni siquiera es interiorista ni nada que se le parezca, se dedica a cuidar de sus hijos y visto lo visto, con el mismo amor, también cuida de su casa. Y es que creo que hay personas que tienen un feeling especial para transmitir y decorar, sin necesidad de tener estudios en la materia, sencillamente saben plasmar ideas y hacer de su entorno, un lugar bonito donde vivir. Este es el caso de Ilona Zieltjens.

En el blog Decor8, le hacían una entrevista donde afirmaba que era de las que prefería esperar a encontrar esa «pieza especial» antes que comprar por impulso, que le gustaba adquirir sus tesoros en pequeñas tiendas en lugar de ir a comercios grandes donde sabía, que probablemente mucha gente acabaría teniendo lo mismo que ella, le compensaba esperar pacientemente para hacer de su casa un lugar especial.

También le gusta el DIY, así que muchas de las cosas que veis aquí están hechas por ella, lo que le da un valor añadido más. Lo mejor de todo (desde mi punto de vista), es que hay ideas para las que no se requiere de gran destreza para ser llevadas a cabo (una corona por aquí, una rama por allá, un palo de madera que sirve para colgar,… echad un ojo y veréis que hay cantidad de tips fáciles de copiar y todos muy creativos).

Por no hablar del uso que ha hecho de la pintura, magistral. Utilizando tonos pastel (casualmente todos hacen referencia a la naturaleza), la casa sigue una misma línea visual, de calma, que te llena de paz. Ha jugado con ellos pintando paredes enteras, a veces sólo a media altura, o a modo de cabeceros,… primero es un gran ahorro y a la vez, ha sabido crear un extraordinario impacto visual. Me quito el sombrero. Si a las paredes le sumamos que los textiles, cuadros, mobiliario,… y demás elementos, les acompaña una misma gama cromática, el acierto y esa sensación de calma, está asegurado.

Mi zona favorita es el comedor y en concreto el banco, me parece muy original (en lugar de tener todo sillas). Sólo obviaría la guirnalda de estrellas, pero eso es algo personal porque no soy muy fan de ellas (quizás en un cuarto infantil pasé pero para el comedor, no me va). Y otro mueble precioso (este es el favorito de la dueña), el aparador mid-century que compraron de segunda mano y tuvieron que restaurar, sin duda es una pieza con mucha personalidad.

¿Qué opináis de este tipo de casas? ¿Os trasmiten tanta paz como a mí? Os escucho…

Imágenes: Decor8 con permiso de Ilona Zieltjens

Get the look

Cojines de Lino – 32€

Perchero pequeño – 16€

Paños de cocina 100% orgánicos – 17,50€

Tazas de café – 20€

Bandejas – 16€

Cepillo para polvo – 22€

Podéis ver más artículos preciosos en su web, mamoesjka.

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En gris verdoso…

Esta mañana me he levantado eligiendo precisamente un gris verdoso para «tunear» el mueble de un cliente cuya obra está a punto de terminar y estamos con los remates finales, incluida la decoración. Una pequeña parte del mobiliario es suyo, así que tenemos que encajarlo a lo nuevo. En su casa hemos metido una buena dosis de verdes combinados con maderas y grises. Ya os la enseñaré en detalle cuando esté todo terminado.

Resulta que mientras tomaba decisiones sobre qué verde elegir y consensuaba con el cliente y mi compañera, ha aparecido esta casa cuya base cromática es precisamente un gris verdoso que recorre toda la vivienda. En este caso, más gris y menos verde, con un resultado final realmente acogedor y envolvente.

A pesar de lo que pueda parecer, es un color que aporta mucha luz, no oscurece. En esta casa se ha utilizado en todas las carpinterías e incluso en los muebles hechos a medida. En el salón por ejemplo, se ha combinado con un mobiliario ligero, como los sofás con fundas de lino de Margarita Ventura, o las cortinas del mimo material de Entretela, o los cojines verdes, también de lino, de Filocolore.

El recibidor a pesar de no tener luz natural, sigue con la misma gama de color, pero se ha conseguido iluminar bien gracias a la luz de ambiente. La consola de herencia se lleva todo el protagonismo. Igualmente en el comedor, la mesa también es una antigüedad francesa de Antrazita, así que se lleva la atención junto al conjunto de sillas Cesca, de Domestico Shop, un clásico para otro clásico, qué maravillosa composición. El mueble es un diseño a medida para guardar vajilla y mantelería, ideado por Bäse Interiorismo, con la misma carpintería del resto de la vivienda.

La cocina es sin duda, uno de mis espacios favoritos. No rompe con la estética general de la casa, más de lo mismo pero queda realmente bien. Está realizada por Salmar Fusteria a partir de un diseño de Bäse Interiorismo. Cuenta además con office para las comidas familiares, donde se le ha dado un toque cálido mediante las sillas y la lámpara de fibras, así como con la mesa de madera. En cuanto a los revestimientos han optado por una encimera de Dekton, un material no poroso, ultrarresistente e inalterable en el tiempo.

El dormitorio es otro remanso de paz, aquí han arriesgado un poco más con una idea que me ha parecido muy ingeniosa, en lugar de papel pintado han utilizado una alfombra vinílica para forrar la pared. La ventaja que tiene es que este tipo de tejido se puede fregar con un jabón neutro y un poco de agua, una bendición para los alérgicos como yo porque no hay posibilidad de que se acumule el polvo. Se ha confeccionado con tejido de moqueta Alfresko de KP. El banquito a pie de cama es de Catalina House al igual que las mesillas y la ropa de cama es de Filocolore. Y apostaría un riñón a que el cuadro que hay sobre el cabecero es de Blanca Cases, de Lu Ink Studio, llevo mucho tiempo siguiéndola en Instagram y esa obra lleva su sello.

El dormitorio además incluye una zona de trabajo, vestida exactamente igual que los muebles del salón para conseguir esa continuidad y reforzándola con otra silla Cesca como las del comedor. Así trabajar en casa, en un entorno tan bonito, se hace menos duro.

¿Qué os parece este tono para vestir una vivienda al completo? Yo estoy enamorada de esta casa, el gris verdoso me relaja y me da sensación de recogimiento al mismo tiempo.

Imágenes: Stella Rotger para El Mueble

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Un proyecto de Jessica Bataille

La casa de hoy, aunque alegre, refleja muy bien el hartazgo que tengo, mis ganas de viajar, de hacerme una escapada con mis amigas o con mi marido. Ahora mismo, tengo una amiga enviándonos fotos desde Málaga, se ha ido sola a meditar, a descansar, desconectar, esta pandemia nos ha dejado tocados a todos. El caso es que nos manda fotos desde donde solemos hacer la escapada anual de chicas y me corroe la envidia sana, si pudiera cogería el AVE y me iría con ella ahora mismo. Ayer recibí la primera vacuna de Pfizer , así que me toca esperar otros 21 días para la inmunidad total y luego, a que lleguen vacaciones. ¡Madre mía, no veo el momento!

La casa de campo que os traigo hoy, también ha sido destino de otra de nuestras escapadas de chicas, Alicante. Todo son mensajes subliminales, igual es que debería irme de viaje ya ;-)

Es un proyecto de la interiorista Jessica Bataille, que ha sabido respetar a la perfección el encanto de esta finca de doscientos años. Se han dejado vistos los gruesos muros de piedra, mientras otras paredes en cambio, han sido encaladas. Con la decoración se ha jugado a la mezcla, sobre todo de culturas, encontramos antigüedades europeas, piezas de origen oriental, múltiples texturas y ricas telas en seda, lino o terciopelo, jugando además con el color. Una mezcla explosiva y divertida que tras cruzar el umbral de la puerta, te da «buen rollo».

La vegetación es obra del centro de paisajismo Montgo Verd que consiguieron con plantas autóctonas darle el carácter mediterráneo que la casa necesitaba. Obviamente el olivo centenario, se convirtió en el protagonista indiscutible del jardín.

Entrando a la casa (por la puerta principal que es la original, es decir tiene 200 años), pasamos a un salón que lejos de parecer pesado por las paredes de piedra, se ha aligerado gracias a las telas. En concreto las cortinas, de seda de seda salvaje de Designers Guild, relajan bastante el ambiente. La chaise longue antigua del Mercado de las Pulgas de París, es una pieza para la que no tengo palabras, un WOW en toda regla, que además combina con las cortinas, las alfombras y demás detalles en rosa. Los cojines del suelo son de Marruecos, al igual que la alfombra y la mesita auxiliar, el sofá es de Ascensión Latorre tapizado también con terciopelo de Designers Guild. Y como colofón, Jessica Bataille ha introducido un armario indio en color verde de su showroom, todas las piezas a pesar de sus distintas procedencias o colores, conviven como si tal cosa en una antigua casa de labranza.

En la cocina se optó por pintar todo de blanco, incluidas las vigas vistas del techo. En el centro se puso una mesa de hierro y madera con sillas de formas y colores diferentes, adquiridas en mercadillos, esto le da un carácter más informal y campestre a la cocina. Bajo la mesa, una alfombra vinílica, delimita el espacio. El aparador ya se encontraba en la casa por lo que se pintó de blanco y verde para aprovecharlo.

El dormitorio vuelve a estar vestido con textiles de Designers Guild. Como decoración destaca el espejo del Siglo XVIII adquirido en un anticuario en Ámsterdam y dos banquetas antiguas a los pies de la cama. Particularmente me sobra la foto de Kate Moss, no sé si porque es algo que tengo muy visto o porque en esta casa con tantas piezas tan especiales, no me la esperaba.

El baño se ha resuelto de obra, la bañera está revestida con microcemento y los lavamanos son antiguos, para ellos se ha realizado un mueble hecho a medida con lamas de madera. Nada más verlo me ha transportado a Marruecos.

Incluso el exterior sigue una misma línea, la piscina es de nueva construcción pero no lo parece. Se llena a través de una fuente con caños, a modo de alberca. ¿Lo qué daría yo por estar allí ahora mismo?

Fotografía: Rafael Diéguez para Elle Decor

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Un proyecto de Erico Navazo

No me equivoco si afirmo que Erico Navazo es uno de los interioristas más reconocidos dentro y fuera de nuestras fronteras, también está entre mis favoritos y el de tantos otros. Sabe como nadie conjugar lo clásico poniendo su sello moderno. Más allá de lo pretencioso, busca la calma, el equilibrio, lo natural, lo sereno y «lo español», ya que siente debilidad por los muebles con historia y los oficios de toda la vida.

Aún no he subido a Instagram el espacio ejecutado este año por Erico Navazo para Casa Decor, fue el primero que vi ya que empecé la exposición desde el último piso y fui bajando, fue todo un acierto porque pudimos disfrutarlo sin gente y como cada año, no me defraudó ni un poquito.

Y vamos con el proyecto de hoy, se trata de un piso en Madrid que como tantos de los años sesenta, estaba muy compartimentado. Lo primero fue abrir los espacios así, el recibidor, el salón, el comedor y la cocina (esta última separada, aunque integrada a su vez por una cristalera), ahora comparten un mismo espacio dejando que fluya la luz.

Para dar un aspecto más moderno, se jugó también con los acabados o la propia estructura de la vivienda. Se quitaron los falsos techos para ganar altura y se dejaron a la vista los conductos del aire acondicionado, los pilares de hormigón también quedaron a la vista, todo ello se revistió con un acabado a la cal. Los suelos son de madera de pino en un tono muy clarito que casi se funde con el color de las paredes, hace que el espacio te envuelva y se vea relajante.

Respecto a la decoración muchas de las piezas son del estudio del interiorista, otras las proporcionaron los clientes y el resto fueron compradas o diseñadas a medida.

Bajo una paleta neutra, encontramos toques de color que dinamizan el conjunto. La bonita butaca de madera del salón es de Tado, en el suelo alfombra de Zigler. En la segunda imagen, destaca la alfombra marroquí de lana y rafia comprada en el rastro madrileño, sus tonos rojizos hacen que el resto de los muebles, de colores neutros y las paredes, destaquen.

En ese mismo espacio, luce una mesa plegable del Siglo XIX con jarrones de la antigua República Federal Alemana, adquiridas en el estudio. Lo que pensaba que era un original cuadro, ha resultado ser un altavoz circular de Bang & Olufsen (se nota que me queda mucho por aprender de estos aparatos electrónicos). La mesita baja rectangular de corte mid-century, se adquirió en Restelo.

La cocina es una de las zonas que más me ha impactado. Tras el cerramiento, encontramos un comedor, con una mesa del Siglo XVIII también de Restelo y sillas tipo shaker de Vintage 4P y La Brocanterie, jugando con varios colores. Contrastan con los muebles, diseño de Erico Navazo, realizados con placas porcelánicas de Techlam, un revestimiento ultrafino de la firma Levantina, que tiene múltiples aplicaciones. Con este mismo material se hizo también la encimera. Me gusta muchísimo cómo han quedado los muebles, diría que se funden con el resto de las paredes de la vivienda.

En el dormitorio la simplicidad sigue siendo la tónica. Se prescinde del cabecero, el toque de color lo pone la manta étnica procedente del estudio de Erico Navazo y el cuadro que se hizo con un antiguo papel pintado (de Restelo). La silla de enea también es de la misma tienda. Las míticas lámparas Jieldé son de Años Luz.

En el baño el protagonista es el mueble del lavabo, diseño del estudio. Se realizó con patas de hierro que llevan una pátina oxidada y sostienen dos grandes lavabos de granito. La grifería encastrada en la pared es de la firma Cristina, adquirida en Azulejos Peña y la descalzadora, al igual que la que hay en el salón, es una pieza familiar tapizada con un lino antiguo húngaro.

En el dormitorio infantil a pesar de tener literas y una cama extra, lejos de parecer un espacio pequeño, ha quedado perfectamente integrado, pintando las camas del mismo color que las paredes, los edredones de Nordic Elements, tampoco llevan demasiado color, de tal forma que la habitación se ve ligera.

¿Qué os parece la vivienda? ¿Qué estilo diríais que tiene? Para mí es una mezcla perfecta entre calma, pequeños toques de color, guiños industriales mezclado con antigüedades, y en conjunto la veo wabi sabi ¿qué locura, no? Adoro todo lo que este hombre me transmite con sus espacios, en una palabra es un CRACK.

Fotografía: Asier Rua para Elle Decor

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