lot 1, The Barn…

Vuelvo a las casas de campo. ¿Será que ya estoy echando de menos la mía? No lo creo, porque acabo de volver :-), pero me llaman la atención, ¿qué le voy a hacer?

Estamos ante una vivienda que en el pasado fue un establo y que los actuales propietarios transformaron en una bonita granja, parte de una propiedad familiar más grande. El propósito era convertirla en una casa de alquiler para unas ocho personas, y para ello encargaron su rehabilitación al estudio de diseño Lot 1. Querían hacer de este lugar una vivienda con todas las comodidades: cocina, lavandería, comedor, sala, dormitorios, baños y espacio de almacenamiento. Se encuentra en Berry, en Nueva Gales del Sur.

Tras las grandes puertas de granero originales, encontramos un amplio y acogedor espacio. A penas tiene 83 metros cuadrados pero, gracias a un diseño acertado, parece aún más grande. Se utilizaron elementos existentes para darle ese aire de granja que buscaban, como las puertas mencionadas, las vigas vistas o el techo inclinado.

Para solventar la poca altura de los techos se abrió un vano en la parte central, dejando espacio a una preciosa escalera de caracol que lleva a la parte superior casi de forma escultórica, allí se encuentran los dormitorios. En esta zona, los techos son de color madera oscura teñida enfatizando así, la sensación de doble altura y profundidad.

Al ser una cocina pequeña, todos los electrodomésticos están panelados, así como se apostó por carpinterías pintadas de un suave color crema, a juego con las encimeras de hormigón. La sala de estar comparte espacio con la cocina y se sitúa justo frente a las puertas, de tal manera que desde el salón se puede disfrutar de las vistas cuando las puertas de granero se encuentran abiertas.

Para la decoración se han elegido elementos de madera natural (incluidos los suelos), hormigón en un tono neutro, alfombras de fibras, cortinas de lino, complementado con grises, verdes, marrones cálidos… todas estas tonalidades y materiales hacen referencia a al entorno campestre en que se encuentra la vivienda. Pero lo rústico o campestre, no está reñido con el diseño, en el salón encontramos piezas como el sillón Bohemian´72 de Gubi , o las mesitas auxiliares de DWR, el sofá Leonard de líneas curvas de Few & Far,  la butaca  Cuoio Walterm de Knoll y la gran lámpara colgante Nelson Ball Bublle de HAY.

En los dormitorios del piso superior, los contrastes son más acuciados debido al color oscuro del techo, aunque, el resto de materiales sigue la misma línea. Igualmente encontramos piezas que ponen el toque de diseño a un ambiente mayoritariamente campestre, como es el sillón Little Petra de &Tradition diseñado por el arquitecto Viggo Boesen en los años 30 y caracterizado por su pequeño tamaño que permite integrarlo en cualquier espacio reducido.

En los baños también encontramos esa coherencia que discurre por el resto de la casa y con ello me refiero a las tonalidades elegidas, así como a los materiales.

Hasta aquí el home tour de hoy ¿Qué os ha parecido? ¿Os gustan las granjas o preferís pisos y casas más normales? Soy toda oídos…

Imágenes : Lote 1Est Living Fotografía: Prue Ruscoe

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Laura Killam Architecture

Estoy en un punto muerto en cuanto a decoración se refiere, no tengo claro qué quiero para el blog y lo que es peor aún, tampoco para mi nueva casa. Ahora mismo me da la impresión de que todo lo que veo es prácticamente igual y aunque, lo que publico por aquí me gusta, empieza a parecerme repetitivo ¿es mi percepción o estoy en lo cierto?

Os habréis dado cuenta de que estoy en un momento donde lo que más me atrae son los espacios que me trasladan a la naturaleza y me trasmitan paz, donde los materiales como la madera, la piedra o el hierro son un «must». Intento buscar casas que, aunque tengan este punto en común, también contengan algún elemento sorpresa, algo diferenciador, por pequeño que sea. Si algo no me gustaría es aburriros con casas cortadas por el mismo patrón. Reconozco que hubo un tiempo donde era más ecléctica, quizás más divertida o atrevida ¿será la edad? :-)

Y esto también se refleja en mi vida personal. Acabo de mudarme de casa y está completamente anodina, sin alma. No me preocupa porque sólo llevo un mes aquí, así que es normal que aún no esté montada como quisiera, pero el problema es que no tengo claro lo que quiero ahora mismo. Intento tomar distancia porque, como digo siempre, para convertir una casa en hogar hay que vivirla, ella misma se encargará de pedirme lo que necesito.

Y todo este rollo para presentar la casa de hoy que, si bien no es igual que la de la semana pasada o las anteriores, sí comparten muchas cosas en común. Si estáis hasta el «moño» de este tipo de casas, por favor hacédmelo saber y me pongo a buscar otras más divertidas.

Nos encontramos en una finca en la costa de Vancouver, una zona muy frecuentada por los canadienses para pasar la temporada estival. Sobre un acantilado, posee bonitas vistas al mar y, además, se encuentra rodeada por una vasta extensión de naturaleza salvaje.

El cliente, tras acampar en la zona durante una temporada, decidió acudir al estudio de arquitectura de Laura Killamar y a la diseñadora Sophie Burke, para dar vida a este rancho familiar. La condición era levantar una vivienda acogedora pero informal, con posibilidades de hacer vida al aire libre, por lo que interior y exterior debían estar perfectamente conectados.

El proyecto se estructuró en forma de «L». Por un lado, se encuentra la casa cuyas habitaciones, todas, tienen salida al exterior. Y por otra, un módulo tipo granero que se usa como espacio multiusos. Incluso podemos encontrar una zona de baño y ducha al aire libre, nada como esto para sentir la comunión con la naturaleza.

Tanto los techos como las paredes de ambos edificios están revestidos con tablas de cedro. En su parte interior, estas tablas se tiñeron de un tono más grisáceo para apaciguar el sol directo que entra por los ventanales. Esto, junto a un mobiliario cálido y rustico, evoca la sensación de vivir en una granja. Una paleta inspirada en un entorno que, en su día, fue un prado para ganado.

Fotografía: Andrew Latreille

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The Venetian Pantry

No importa el lugar donde vivas si consigues hacerlo tuyo, si pones tu «alma» ahí donde estés. Esta preciosa casa Londinense pertenece a Martina y Joe, ella, viene de un pueblo a las afueras de Venecia y aunque ambos son diseñadores gráficos, Martina consiguió desarrollar en esta ciudad su gran pasión, la cocina. Por ello esta estancia se ha convertido en el epicentro de la vivienda dotándola de todos los elementos necesarios para deleitar a sus invitados y desde la cuál, «se cuece» (nunca mejor dicho), lo que publica en su página de Instagram @thevenetianpantry sobre organización de cenas, comidas y entretenimiento en general. 

Se trata de una casa de estilo victoriano en el barrio de Stoke Newington, un área residencial al noroeste de la ciudad. Para dejarla a su gusto recurrieron al estudio de interiorismo Bradley Van Der Straeten con claros requisitos, querían que su futura casa combinara la estética italiana con la inglesa, buscaban texturas y un cierto estilo rústico.

A nivel funcional, realizaron una ampliación en cocina y comedor hacia el patio, aunque si bien buscaban amplitud, también querían que muchos de los espacios originales se mantuvieran tal cual para conseguir otras zonas más acogedoras.

A la luz se le dio gran importancia ya que la vivienda era algo oscura, lo consiguieron gracias a los ventanales situados en la zona del comedor, vestido con una gran mesa hecha de madera recuperada. La otra extensión alberga la cocina, que tiene tres áreas diferenciadas: la gran despensa (que da nombre a esta casa «La despensa Veneciana»), el espacio de cocción y fregadero y, por último, una preciosa isla con sobre de mármol para preparar los alimentos. A esta, se le han adosado taburetes que permiten que Martina y Joe compartan con sus amigos el momento de preparación, convirtiéndolo en un área social. Desde allí, se puede disfrutar de las vistas al jardín. Además, gracias a la inclinación del techo, le han añadido ventanas tipo Velux que aprovechan la luz natural y resaltan las bonitas vigas de pino natural.

Entre la cocina y la sala de estar delantera, encontramos una zona de despacho que alberga un escritorio para dos personas. En esta parte de la casa encontramos elementos originales de la vivienda, como la chimenea del cuarto de estar o la de la habitación de invitados.

La textura terrosa, se puede apreciar en muchos elementos del diseño, pero también, en zonas que se mantuvieron en su estado original. Como la pared de ladrillo que recuerda a las antiguas paredes venecianas desmoronadas y que deja ver la impronta de su historia.

En la parte superior, encontramos el dormitorio principal con abundante luz natural, un vestidor y su propio baño. El gran ventanal, se ha enmarcado en madera y se le ha añadido un mueble bajo que sirve como almacenaje, además de un lugar perfecto para descansar, leer, o desde donde contemplar las vistas al barrio londinense. Una curiosidad de este espacio es la gran pared curva que alberga la ducha, en mármol, a la que han incorporado un asiento del mismo material.

Este dormitorio no puede transmitir más calma, vestido con lino, madera natural y colores neutros, hacen de esta estancia, un remanso de paz.

Fotografía: French+Tye  para: Bradley Van Der Straeten

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En la Sierra de Tramontana

Es curioso, todos los inviernos me quejo y espero con ansia la llegada del verano, siempre fue mi estación favorita porque no soporto el frío. Ahora resulta que tampoco el calor, o al menos este que estamos sufriendo. Mareos, bajadas de tensión, tardes perdidas porque mi cuerpo no puede moverse,… Por la mañana me levanto activa, a pesar de lo mal que duermo, me doy una buena caminata por el campo de dos horas con la perrita, pero llego a casa, me ducho, me siento en el ordenador y mi batería ya está al 10%, eso para lo que queda de día.

Mañana comienzan mis vacaciones, aunque seguiré por aquí de alguna manera u otra. Este fin de semana nos vamos a Cantabria con unos amigos (estoy deseando bañarme en el mar con la perrita, espero que las olas no le asusten), a partir del lunes, al pueblo y a finales de agosto, a Portugal. Pensaréis que son muchas vacaciones, pero hay trampa, ahora pasamos a ser dos autónomos en casa (mi marido se viene al lado del mal ;-), lo cual me asusta un poco), lo que quiere decir que da igual dónde estemos, hay que seguir trabajando ya sea en el pueblo o en Portugal pero ¿verdad que no se ve de la mima manera? y sobre todo, dejaremos de achicharrarnos.

Hoy nos vamos a un sitio paradisiaco, donde hasta ahora no era una zona especialmente calurosa, aunque me dicen mis amigos que viven allí que este año lo están pasando muy mal, a las altas temperaturas se le junta la humedad haciendo que la sensación sea de más calor aún. Me refiero a Mallorca, a la sierra de Tramontana.

La belleza de esta vivienda radica en que parece que lleva toda la vida ahí y, sin embargo, es de nueva construcción. Nada como cuando un arquitecto decide respetar el lenguaje del entorno y construir en consonancia a él. Esto es lo que hizo Bernardo Oliver Jaume de BO-ARQ. que decidió levantar esta vivienda como fiel reflejo de las antiguas masías mallorquinas. Dado que se sitúa en una zona protegida, la vivienda debía tener las características que aquellas que ya estaban allí. Se utilizaron las mismas soluciones arquitectónicas y materiales con los que se construyeron los antiguas viviendas de la isla.

En el interior se utilizaron elementos locales, pero muchos de ellos son de nueva factura, como las vigas de abeto a las que se les dio un tinte oscuro para que parecieran más antiguas. Y en cuanto a la decoración, si bien podríamos hablar de una vivienda rústica, ciertos elementos le dan un toque contemporáneo que impactan muy positivamente, como las obras de arte (motivo por el cuál he sacado esta casa en el blog).

Ya desde la entrada se intuye lo que veremos después. La puerta es original, recuperada de una casa de Pollença, abre a un gran espacio donde resalta un gran cuadro de Castellanos. Salón y comedor se suceden en espacios continuos, con una decoración campestre, tejidos naturales, lino en las cortinas y sofás blancos de Isabel López Quesada, objetos de artesanía, lámparas de cerámica marroquí, etc.

Entre el salón y el comedor, se encuentra la pared más impactante (a mi parecer). Dos espectaculares fotografías, que por desgracia no sé de quién son, se apoyan sobre un fondo pintado con estarcido por María Trimbell  y justo bajo el marco, en el paso al comedor, una franja de cantos rodados en el suelo rompe con el pavimiento de piedra de Binissalem.

En el comedor, de claro estilo nórdico, encontramos la famosa Y-Chair de Carl Hansen& Son y la mítica lámpara Artichoke, editada por Louis Poulsen. Tras el comedor, encontramos la cocina, con office e isla. Tanto las encimeras como el suelo son de piedra de Binissalem y de nuevo la pared, está pintada con rayas horizontales por la artista María Trimbell.

El dormitorio principal cuenta con vestidor. Éste, amueblado con puertas de celosía en un lado y baldas enfrente, de nuevo encontramos un mural en la pared de la misma artista. En la zona de descanso el suelo ya no es de piedra sino de un confortable roble envejecido. Se ha elegido una paleta de colores pastel y telas de Quesada, que crean un ambiente muy confortable.

Por supuesto no podía faltar un bonito exterior donde disfrutar de las vistas. Las butacas de ratán, de Janer Decoración, están vestidas con los clásicos cojines de tela de lenguas mallorquinas. La piscina en forma de «L» está pavimentada con piedra de marés y es el complemento perfecto junto al comedor exterior, para pasar largas horas de verano en el bonito jardín.

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Una cuadra en Formentera

Podría decirse que esta es la perfecta casa de vacaciones, es indiscutible su belleza, así como la belleza de su emplazamiento, Formentera. Pero más allá de lo puramente obvio, tiene algo tan práctico que no todas las viviendas podrían cumplir y no podrían hacerlo, porque estamos hablando de una antigua cuadra. La disposición de las originales estancias ha permitido que lo que antes eran caballerizas, ahora sean habitaciones que se abren directamente al patio y que la casa principal, quede reservada para los padres. De tal forma que cada uno tiene su privacidad y la vida común se hace fundamentalmente en el patio.

Quizás os parezca una nimiedad, pero para mí, con dos niñas adolescentes y un chalet donde veraneo, que parece el centro de reunión del pueblo, ya os digo que me encantaría una casa así, donde la gente no tuviera por qué pasar por la casa principal. A día de hoy me han debido ver en pijama la mitad de los chavales de entre diecisiete y veinte años del pueblo, porque todos pasan por mi salón sin ningún tipo de pudor para ir a las habitaciones de mis hijas, no me ha quedado más remedio que perder la vergüenza (mentira, en realidad no la he perdido, pero no me queda otra que aguantar).

Los arquitectos Nacho Alonso y Bill Wright se encargaron de la rehabilitación de la vivienda y acondicionamiento de los anexos independientes (antiguas cabrerizas) como cuartos para sus hijos e invitados. Convirtieron además, el patio central en un espacio común al aire libre donde disfrutar y compartir momentos en familia. En dicho patio se puede contemplar los gustos de la familia por lo exótico, lo rústico, lo eco y la sostenibilidad. Encontramos a modo de toldos para hacer sombra, tejido de malla empleado por los militares para camuflarse en el desierto del Sahara. Por otro lado, mobiliario exótico tanto de Indonesia, como de Bali o Sumatra, las mesas y alfombras son marroquíes,… un mix de culturas que conviven con la forma de construir típicamente de la isla, tal como los encalados de las paredes, los suelos cemento, vigas vistas o cantos rodados. Estos materiales se repiten en el interior potenciando el deseo de los propietarios de mantener el espíritu de la arquitectura local.

Dentro de la casa, se mezclan elementos exóticos y rústicos con otros más románticos, como las lámparas de lágrimas de cristal que cuelgan a cada lado de la cama, compradas por los propietarios en la Provenza francesa. Me recuerdan mucho a las que vende Leticia de Vintage&Chic (claro que también proceden del mismo lugar).

Muchos de los muebles al ser de obra, ofrecen grandes soluciones. Como en el dormitorio, a cada lado de la chimenea una estantería, pero una de ellas se prolonga de tal manera que sirve de asiento, mesilla e incluso canapé. El armario, igualmente de obra, no ha necesitado puerta, tan sólo una cortina para protegerlo del polvo.

De igual forma, la cocina se ha realizado de obra con acabado en cemento pulido y además, responde a los cánones de la arquitectura local de la isla. Con las vigas originales restauradas, se le ha dado más calidez. Cemento pulido que también se ha utilizado para realizar los muebles del baño (lavabos y encimeras) y que se mimetiza con el suelo y las paredes.

Como veis todos los materiales que se han elegido son típicamente utilizados en las construcciones de las islas. Se ha buscado ser lo más respetuoso posible con el medio ambiente y poner un toque original con muebles exóticos y chic que le dan a esta casa, otro nivel.

Definitivamente quiero vivir en una cuadra.

Fotografía: Jordi Sarrá para Elle Decor

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Manteniendo la esencia…

Según publico este post empiezo un proyecto nuevo de decoración, no me llevará demasiados días, sólo hasta mediados de la semana que viene porque ya lo tengo todo gestionado desde hace tiempo, queda ejecutar (os lo iré enseñado por Instagram). Así que cuando termina y tal y como están las temperaturas por aquí, me estoy planteando seriamente adelantar mi huida al pueblo, me muero de pena ver cómo lo está pasando de mal mi perrita, es imposible sacarla de día.

Hablando de pueblos, porque en ciudades es más típico, ¿no os ha pasado alguna vez, encontrar construcciones que desentonan completamente con el entorno? En el mío en concreto, hay una gran zona donde se han ido vendiendo parcelas y cada propietario ha hecho lo que ha querido, unos con mayor fortuna que otros. Encuentras preciosas casas que se mimetizan con los pinares de la zona y otras, que directamente parecen pegotes con cúpulas y balaustradas, una especie de «quiero y no puedo» que cuando las veo, me reafirmo en lo poco que tiene que ver el dinero con el buen gusto.

La casa que os traigo hoy es un ejemplo de buen hacer. El constructor Steven Wade y su mujer Margaret, de Wade Builders, buscaban un lugar para establecer su vivienda. Querían una casa de campo, rústica, sostenible y acorde al entorno. Encontraron una gran propiedad con un río que la atravesaba, rodeada de cultivos, amplias praderas, cerca de la playa y de su familia en Melbourne, y no se lo pensaron más.

El tema de la construcción lo tenían resuelto con su propia empresa, Wade Builders, que se ocupó de dejar la casa con el mismo «alma» y «espíritu» que la antigua propiedad. Para el interiorismo contaron con Holman Designs que además, les ayudó con el diseño pasivo, reduciendo así la huella medioambiental. Cuestiones importantes como utilizar sabiamente los revestimientos o los cerramientos para sacar los máximos beneficios térmicos, fue algo que tuvieron muy en cuenta. Por ejemplo, se utilizaron suelos de cemento pulido, que son buenos conductores tanto de frío como de calor, y grandes acristalamientos para aprovechar la luz y el sol (muchos de ellos incluso, se benefician de las vistas al río). Por otro lado, también pensaron en el agua, cuyo abastecimiento proviene única y exclusivamente de los diversos tanques de lluvia distribuidos por los techos de los cobertizos.

Otro imprescindible, hablando de algo más estético y funcional, era la necesidad de la propietaria de tener una cocina abierta, con despensa, zona de lavado y comunicada con la zona de estar. Se eligió una paleta de color en blanco que contrasta con elementos como las fibras naturales, el cuero del sofá, la chimenea de hierro, o las grandes puertas de granero que hacen un guiño a la procedencia de esta construcción. Sus grandes ventanales, proveen a la casa de vistas infinitas de las que disfrutan todos y cada uno de los espacios, baño incluido.

Un lugar privilegiado es el dormitorio, un remanso de paz con textiles de lino, escaso mobiliario elegido acorde a esa sensación rústica y de calma que quieren transmitir y su ubicación, hace que puedas contemplar y escuchar el río desde la cama ¿no os parece idílico?

Fotografía: Marnie Hawson para The Design Files

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De escuela rural a vivienda

A estas alturas de la vida del blog, sigo encontrando interioristas a los que admiro y que curiosamente, no habían pasado por aquí. Tanto buscar fuera de las fronteras, cuando tenemos lo mejorcito en producto nacional. En este caso me refiero al bilbaíno Mikel Larrinagacuya trayectoria profesional cuenta con más de 40 años. Importante también que sepáis que tiene un perrete adorable, que bien podría ser el hermano mayor de mi Titi y que se llama Pantxo :-) Esto nada tiene que ver con interiorismo, pero une mucho, qué demonios.

El proyecto que veréis hoy es una antigua escuela situada al norte de Burgos, allí donde las casas de piedra y teja se mezclan con el Románico más puro y animan a conservar el espíritu de las construcciones de antaño. Larrinaga quiso transformar la escuela y convertirla en vivienda pero recuperando los elementos arquitectónicos originales, como ventanas, vigas, el suelo,… todo data de 1936. Lo combinó a su vez, con elementos industriales (el ejemplo más obvio es la cocina) y colores neutros que transmitieran paz. El toque final, como en casi todos los trabajos del interiorista, fue una acertada mezcla con piezas de brocantes y antigüedades.

Ya en la entrada podemos ver una gran composición de láminas procedentes de un herbolario que datan de los años 60, toda una declaración de intenciones. En el comedor destaca la imponente visión de la vitrina, las sillas se compraron en un brocante de Francia y la mesa de corte antiguo y campestre, en Isabel Madinabeitia.

El salón se divide en ambientes, el comedor hacia un lado, la zona de estar y por otro, con la tarima elevada tal y como estaba en la escuela, una pequeña zona de estudio. En ella, tanto la mesa como la silla de hierro también son antigüedades. El salón, además, comunica con la cocina y un baño. Al entrar en la cocina, un imprescindible, porque ¿quién puede vivir sin pizarra en la cocina? (yo desde luego tengo una en mis dos casas), ojalá fueran como la de esta vivienda, se trata de la pizarra que encontraron en el aula de la antigua escuela, la idea no me puede gustar más. Bajo ella, una mesa de oficio adquirida en una feria de antigüedades de Francia. Respecto a la pared de enfrente, se ha respetado su aspecto original de piedra. Los muebles de acero de Ikea crean un gran contraste y para suavizar, un precioso vajillero procedente de la India, mantiene toda la loza a mano y a la vista.

En la planta superior se encuentra el dormitorio, vestido con ropa de cama de Zara Home y cojines de Vap Decoración. Aquí también encontramos antigüedades como las mesillas, de Antigüedades Cerrajería, los apliques son de Susaeta. Vemos que el suelo en el piso superior se ha sustituido por baldosas de barro artesanales, en lugar de madera.

Seguimos por el baño, incluso aquí las piezas singulares y la antigüedades siguen haciendo acto de presencia. Lo que más llama la atención es el maniquí, procede de China y lleva puntos de acupuntura. Por otro lado, el mítico taburete Tolix, versión original de un desembalaje francés. Los apliques son de Luz Bilbao y lo más sencillo el espejo, que es de Ikea.

Pero si algo llama la atención en esta casa, es su patio. En origen era una ruina adosada a la escuela, que en los años 70 se convirtió en pajar. Ahora permite tener una zona de porche con comedor más la de estar, y otra de exterior. En la zona de porche, un retablo antiguo preside el espacio de estar, con muebles recuperados de un bazar. En el otro extremo, encontramos un comedor con mesa procedente de un anticuario y sillas de brocante, junto a éstas, una cocina de obra con barbacoa.

Sé que Burgos no se caracteriza precisamente por su buen tiempo, pero en los días soleados, aunque fríos, y durante el verano, ese patio es oro puro. ¡A mí no me sacarían de ahí!

Fotografía: Montse Garriga para Elle Decor

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La granja de Marie y Eric

No sé si os preguntáis por qué tanta granja en este blog y por qué soy tan fan de las casas rehabilitadas, sencillamente creo que lo que transmiten este tipo de viviendas, difícilmente lo consiguen las de nueva construcción o las urbanas. Tienen alma e historia.

Esta se convirtió en la casa de Marie y Eric tras años de búsqueda, está en Skåne (al sur de Suecia). Estaba en muy mal estado, el edificio original data de 1926, por lo que la renovación tuvo que ser completa, eso sí, se conservaron todos los elementos originales que se pudieron rescatar.

Nada más entrar, nos encontramos la escultura de un caballo. Cuando he visto la foto, he pensado que ya había publicado esta casa, pero no, lo que sí había visto era la imagen. Los recibidores de las casas son la presentación de quienes allí viven y este caballo en concreto, está definiendo a sus propietarios, por un lado, el amor de ella por los caballos y su sueño de tener algún día uno de estos cuadrúpedos y por otro lado, el gusto de Eric por el arte y la escultura. Vemos también cómo las paredes se han encalado, al igual que en el resto de la casa y en el suelo, se han utilizado ladrillos reciclados.

En el piso inferior además del recibidor, encontramos dos salones, cocina, lavadero y baño. En todos los espacios encontramos soluciones prácticas y decorativas, realizadas con elementos reciclados que ya se encontraban en la vivienda. Por ejemplo, en la sala de estar se construyó un banco con tablones, las patas se le encargaron a un herrero local. Este elemento, además de servir para almacenar, de manera puntual se puede usar como asiento cuando hay muchas visitas. Otro truco de esta vivienda, es no tener todos los objetos decorativos fijados a la pared (como los cuadros), con el fin de poder cambiar la decoración de vez en cuando.

Sin duda la cocina, es una de mis zonas favoritas. Tiene forma en «L» por lo que hay una parte cerrada y otra que se abre al comedor. Hay varias cosas que me vuelven loca. Una, el que se haya utilizado una gran mesa de comedor de corte antiguo para hacer las veces de isla, o como soporte de trabajo. Otra, la gran vitrina negra en contraste, que queda a sus espaldas, donde exponer bien cristalería, vajilla o cualquier otro elemento decorativo (diría que incluso libros quedarían bien). El suelo, son piezas de baldosa hidráulica marroquí que le dan el toque de color al conjunto. Y por último, creando el «rollo» vintage, el congelador y la nevera de Smeg. ¿No os parece una cocina de lo más potente?

Tras el comedor, encontramos una sencilla sala de estar con chimenea hecha de ladrillos reciclados. Dos grandes butacones y tras ellos, otro mueble que sirve de almacenaje, asiento y pequeño mirador. Enfrente, la escalera de hierro que sube a la planta superior.

Allí el dormitorio principal con baño, zona de estudio e incluso una habitación infantil por si vienen los nietos de visita. Desde el dormitorio principal no sólo se pueden ver los extensos campos, sino que también al final, se vislumbra el mar y por la noche, desde la cama, las luces de los barcos encendidas.

En el dormitorio infantil, la cama de hierro francesa se adquirió en una subasta, al igual que el caballo de madera. Se utilizó una antigua vitrina y para darle un aire infantil, se pintó de rosa palo. El armario grande gris, fue un hallazgo en un garaje. Como veis, las segundas oportunidades, siempre fueron buenas.

Marie y Eric no necesitaron ayuda de ningún interiorista para llegar hasta aquí, simplemente tenían claro lo que querían, a ambos les gustaba el estilo rústico, reciclar y conservar la historia, planificar y estructurar la rehabilitación y por el resultado, yo diría que les ha quedado de sobresaliente. ¿Qué opináis?

Imágenes: Hus&Hem

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¿Minimalismo neutro o color?

Esta mañana leía un post en la cuenta de Instagram de @antique_arte_y_deco sobre cómo introducir color en nuestra decoración. Si aún no les seguís os lo recomiendo, porque además de vender unos muebles maravillosos, ofrecen grandes ideas de cómo introducir este tipo de piezas con tanta personalidad en nuestros hogares.

Diría que hay una tendencia clara al minimalismo, pero no entendido como antaño – frío e impersonal – sino todo lo contrario. Ahora nos encontramos con espacios limpios, muy confortables, con elementos que recuerdan a la naturaleza sobre todo a través de las texturas (maderas, revestimientos, textiles, colores…) que hacen que esta forma de decorar se haya convertido en un verdadero boom. Lo que transmite, sobre todo, es una sensación de confort y paz infinita.

Pero por otro lado ¿Quién es capaz de renunciar al color para siempre? ¿a esas piezas que te hacen vibrar y decir «¡aquí estoy yo!» y que son protagonistas indiscutibles del espacio? Esas que cuando entras en una habitación acaparan todas las miradas, porque te cuentan una historia, porque depende del color que tengan van a definir el resto del espacio convirtiéndolo en elegante, retro, contemporáneo, infantil, natural,… o cualquier otro adjetivo que se os ocurra.

Todos tenemos temporadas en la vida, los gustos cambian o quizás son las situaciones las que te hacen cambiar. Estoy en un momento en donde sólo busco tranquilidad, así que confieso que estos espacios tan serenos y minimalistas me atraen un montón, cada vez quiero menos ruido visual, menos cosas, e incluso menos espacio, no quiero ser esclava de lo material. Un momento de mi vida donde claramente, menos es más. Os contaré una anécdota, mi cachorro se ha comido buena parte de los muebles del salón y la cocina, la gente me pregunta si no me da rabia con lo que soy para la decoración, no es que salte de alegría, pero el amor que recibo del perrete me compensa con creces las «rastas» que ha dejado en la tapicería de mi butaca francesa o la media alfombra comida del salón, por poner dos ejemplos. Quizás la pequeña también piense que menos es más y me está ayudando a redecorar :-)

Lo ideal para mí, sería tener un lienzo neutro para poder añadir una pieza en color, que no tiene por qué ser algo estridente, de esta manera no te cansas y el espacio se sigue viendo como algo minimalista. Para ello se puede emplear una pieza en verde (que nos recordará a la naturaleza) o en tonos como el negro, grises o azules oscuros (que sencillamente elevará la elegancia de nuestro espacio), de esta manera estaremos introduciendo color en alguna pieza focal, sin romper la armonía minimalista y neutra que queremos mantener.

En el post veréis un proyecto de 7 apartamentos construidos por Terreo Studio en Tulum (México) y al final del mismo, una cocina de inspiración rústica, pero muy sencilla y con una alacena protagonista en color azul, de Antique Arte y Deco. ¿Con qué estilo os quedaríais?

Imágenes: Dwell

El color en una pieza única y protagonista dentro de un ambiente neutro, es maravilloso. Realmente tiene muchísima más personalidad ¿no creéis? Es el combo perfecto.

Imágen: Antique Arte y Decoración

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Estudio Bona Nit

Parece que el verano se me ha escapado entre los dedos, como cuando coges arena de la playa y la dejas caer, cae tan rápido que apenas está en tu mano unos segundos. Esa arena que tanto anhelaba y que no ha podido ser, al menos lo que tenía planeado. Pude ver el mar gracias a mis amigos que me regalaron por mi 50 cumpleaños una escapada a Suances, pero mi viaje a Portugal con mi mejor amiga no ha sido posible, las causas son dolorosas así que me las guardo por privacidad.

Aunque ahí afuera esté lloviendo y la sensación sea más otoñal que veraniega, aún nos quedan algunos días para cambiar de estación y prefiero que mi blog siga teniendo look de verano, de ahí la casa que os traigo hoy. Se sitúa en Formentera, es un proyecto de Olga Giménez, del estudio Bona Nit y la decoración es de la firma Let’s Pause.

Se trataba de un antiguo corral transformado en vivienda familiar, pero del que se ha conservado su origen y espíritu tradicional, sobre todo en cuanto a materiales. Paredes encaladas, piedra seca, las maderas, las fibras naturales,… y muchos espacios creados al aire libre para que la vivienda gire en torno a la naturaleza.

El porche te da la bienvenida con su colorido, el verde y el mostaza del marco de la puerta son protagonistas, que destacan gracias al blanco impoluto de las paredes. De dar calidez se encargan elementos como las vigas de madera del techo, los taburetes de hoja de palma o las pantallas de caña trenzadas a mano, todo de Let´s Pause. A continuación encontramos el comedor, muy informal y de estilo marcadamente mediterráneo. En madera, fibras y continuando con el esquema de resaltar las ventanas (esta vez en color azul). Patrón que volvemos a encontrar en la zona de porche y relax familiar.

Entrando en la vivienda, encontramos un recibidor sencillo pero muy impactante. Primero por esas grandes puertas azules y blancas con cuarterones de cristal, le acompaña la banqueta Ponza de Let´s Pause con elementos decorativos que proceden de Marruecos y Turquía. El tándem es perfecto. Desde la entrada pasamos al comedor, de estética mediterránea igualmente. Preside una mesa de madera con dos bancos y sobre ella la lámpara Barbaria que enfatiza más, si cabe, su aspecto rústico.

Junto al comedor, encontramos un sencillo cuarto de estar. Sobre el sofá, coloridos cojines de Bona Nit y como mesa de centro, el modelo Bajadilla realizado a mano y elaborado con madera de álamo. Se han añadido otros complementos como los taburetes, la escalera de madera natural Zahara, o una graciosa cabeza de toro de esparto para completar el conjunto.

En el dormitorio principal se mezclan piezas antiguas con actuales. Tenemos una bonita lámpara de araña que convive con sombreros de paja que adornan alegremente la pared del cabecero, al igual que coloridos textiles. En el dormitorio infantil, se aprovechó el espacio disponiendo literas en L y al otro lado de la habitación, se creó un espacio de almacenaje con un gran banco y cestas de fibras naturales que ayudan a mantener el orden.

Realmente me quedo con ganas de más en este «home tour», estoy convencida que el, o los baños, no me defraudarían, así como tampoco lo haría la cocina, pero no lo enseñan en el reportaje, así que ya puestos me los imagino a mi manera, me quedaría una casa monísima.

Recordad, aún nos quedan unos días de verano :-)

Imágenes Vía: Mi Casa Revista

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