Elemento sorpresa…

Esta vivienda en Northcote (Melbourne), se llevó en 2013 el premio «BDAV Building Design Awards«. El estudio Altereco Design creó una residencia moderna y funcional para una joven pareja, respetando el estilo original victoriano de la misma. El diseño tradicional de la casa fue modernizado añadiendo elementos sorpresa, formas geométricas, cubos,… tanto dentro como fuera de la vivienda.

Se requirió la demolición de las habitaciones traseras para incorporar un estudio. El patio se desplazó a la parte delantera, la cara norte, dejando un espacio de concepto abierto y consiguiendo un mayor aprovechamiento de la luz que ahora se cuela hasta el corazón de la vivienda. Esta zona central se caracteriza por los cálidos revestimientos de madera que se prolongaron por el resto de los espacios. Un plus en esta cocina es el área de entretenimiento al aire libre, que se abre y cierra a demanda mediante grandes cristaleras correderas. Un espacio semicubierto que funciona como comedor, como zona de juegos para los niños y que está pegado tanto a la cocina como a la zona de salón, lo que permite interactuar desde cualquier punto.

La vivienda se compone de tres habitaciones, dos baños y un estudio. El luminoso dormitorio principal cuenta con su propio baño y un vestidor, y como el resto de la casa, también está revestido en madera. El baño está dividido en espacios secos y húmedos, este último mirando a un corredor lleno de vegetación que da a la parte trasera de la casa (a salvo de miradas indiscretas pero con la sensación de ducharte en el exterior). En el estudio encontramos ese elemento sorpresa que cito en el título, una ventana que también da a la parte trasera, con una forma absolutamente atípica, un triángulo invertido que sigue la línea de inclinación del techo. Esta ventana ha sido sin duda el origen del post.

Por último comentaros que en una vivienda como esta, el color blanco juega un papel fundamental ya que equilibra el uso excesivo de la madera a la que se le ha dado todo el protagonismo.

Una vivienda cálida y funcional, sin grandes pretensiones, pero con un premio a sus espaldas gracias a las buenas ideas de Altereco Design y su originalidad.

Imágenes: Est Living y Altereco Design

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El Jardín que viene…

Y nunca mejor dicho porque aunque parece que la primavera aún está lejos, cuando nos queramos dar cuenta estará luciendo el sol y nos entrarán unas ganas locas de vestir jardines, terrazas o balcones, para recibir a la nueva estación. Hoy es el primer día en semanas que no he tenido que rascar el hielo de la luna del coche al salir por la mañana y eso sólo puede ser una buena señal (al menos yo me lo tomo así, que detesto el frío).

Para ir abriendo boca y pensando en lo que está por llegar, quiero compartir con vosotros un descubrimiento reciente, El Jardín que viene. Es un centro de jardinería y decoración con el que me topé por casualidad en Instagram y no pude hacer otra cosa que seguirles, lo entenderéis al ver las imágenes. Ni siquiera me pilla cerca ya que se encuentra en La Coruña, Galicia, pero a modo de inspiración es un diamante. Si vivís por allí y tenéis la suerte de haber estado, me encantaría que me dejéis un comentario y para los que no estamos cerca don´t worry, seguro que tenéis un centro de jardinería más o menos próximo a casa, así que cojamos ideas y apliquémoslas en nuestros hogares.

Yo por el momento ya he encontrado mucha inspiración: hierro, terrarios (que aunque los hago yo mima, el material lo compro en centros de jardinería), cactus, mobiliario de exterior e interior, alfombras lavables (también tengo la que veréis en la imagen, os lo cuento más abajo), cojines étnicos (los necesito ya y más después de haber escrito un post sobre ellos hace unos días), elementos de hierro, piezas vintage, otras sacadas de contexto (como la bañera), menaje, iluminación, faroles, damajuanas,… y un largo etc.

Hoy os dejo pronto, tengo una comida en Madrid con Carmen de DecoraLinks (si no habéis visitado su blog, estáis tardando, es buenísima) y luego me voy a un «sarao» que ha montado Lucia Be, espero poder coincidir con ella, aunque igual me da por lanzarme a sus brazos y hacer un poco el ridículo, la adoro :-)

¡Feliz fin de semana!

Soy una fanática de los cactus y crasas, tanto es así que estas navidades me han pedido para regalar varios terrarios y he triunfado con ellos :-)

Una bañera sí, nada como descontextualizar una pieza ¿por qué ha de estar en el baño si es un perfecto contenedor? Ponla en el jardín y llénala de plantas, verás como lucen.

Las fibras y los materiales naturales (como las pantallas de corcho), siguen siendo tendencia. Espero que nunca dejen de serlo.

En El Jardín que Viene encontraréis alfombras de Lorena Canals, no tengáis miedo a usarlas en el exterior, son lavables. Yo tengo la beige de la imagen pero en el color azul oscuro de la de encima. Es preciosa, mullida y funcional.

¿Qué os parecen estas papeleras vintage para el jardín?, originales ¿verdad?

Las damajuanas siempre son un recurso para decorar, en esta ocasión acompañadas de cojines étnicos (¿os acordáis de mi post del otro día?, podéis recordarlo aquí). En la imagen inferior también cojines de Alfombras Étnicas.

Los faroles son un «must» para exteriores. Estos son súper originales por su gran tamaño y color.

Las macetas, otro elemento importantísimo, elígelas con carácter. Bien con estampados y texturas diferentes para crear dinamismo, u opta por todas iguales si quieres conseguir uniformidad.

Rincones con encanto. Este apuesta por el verde.

Taburetes de cuero con mesa alta tipo bar rústica y reciclada.

Tener una cama Balinesa en el jardín quizás es un poco excesivo para mí, pero las jirafas para adornar un rincón me encantan.

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Mudroom, zaguanes y entradas

En un post de la semana pasada os hablaba de lo frecuente que es ver en América las camas situadas entre dos ventanas. Hoy vamos con otra habitación típicamente de allí de la que nosotros carecemos, una mudroom. Pero ¿a qué hace referencia este extraño vocablo?, pues literalmente significa «la habitación del barro». Un espacio situado normalmente contiguo a la cocina o en la propia entrada, pero independiente, que sirve para depositar botas, abrigos, ropas de calle, bolsos, mochilas,… todo aquello que queremos que quede ordenado pero fuera de la vista.

La versión española de esta habitación vendría a ser el zaguán, aunque aquí nunca lo encontraríamos en la cocina. Se trata de un espacio que no todas las viviendas poseen, que funciona como vestíbulo o recibidor. No se considera habitación como tal sino más bien un sector de tránsito entre la puerta principal y el acceso propio a la vivienda. En este caso se utiliza para recibir a la gente sin que la persona, si no lo deseas, tenga que entrar en tu casa (imaginad el cartero por ejemplo, le puedes atender bajo techo sin que invada tu intimidad). En mi caso por ejemplo, tengo un porche cerrado en la entrada de casa que hace exactamente esta misma función. El zaguán es muy habitual en lugares como Andalucía.

Y por último, para el común de los mortales, no queda otra que utilizar el hall de entrada para estos fines. Estos tres espacios aunque diferentes, tienen algo en común, son perfectos aliados para mantener el orden. El que mejor recoge esta función sin duda el es mudroom, ojalá en España se hicieran casas con este tipo de habitación (yo al menos dejaría de ver las mochilas de mis hijas tiradas en el suelo nada más entrar, que por mucho que tenga armario y perchero, ahí las dejan).

La mayoría de los mudroom tienen una estética similar. Son típicos los panelados de madera, con casilleros para organizar, tampoco falta en ninguno ganchos y percheros para colgar los distintos elementos, una zona de asiento,… pero oye, vais a ver en las imágenes que hay gente ingeniosa que con muy poco y aún no disponiendo de una habitación para tal fin, se organiza unos rincones la mar de apañados y económicos. Mi recomendación además, si tu entrada es muy pequeña y tampoco tienes una habitación que te permita diseñar algo así, puedes pensar en las zonas de paso, a veces la anchura de un pasillo permite colocar también alguna unidad de almacenaje, anclar unos ganchos a la pared y crear bajo éstos una zona estrecha de asientos, si además le pones tapa abatible te permitirá guardar cosas sin que queden a la vista.

Ah! y recordad que para darle el toque chic y que la zona parezca de revista, no podéis olvidaros de poner un par de katiuskas, a ser posible unas Hunter, no falla ;-)

Imagen portada: Sebring Design, resto en mi tablero de Pinterest: «Mudroom, zaguán, entradas«

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El lavado de cara de un pequeño piso

La propietaria de este pequeño apartamento llevaba 10 años viviendo en él cuando decidió hacerle un lavado de cara. La estructura no se modificó pero sí se hicieron cambios estéticos que cambiaron significativamente el espacio. Para realizar el trabajo Tamara, la propietaria, recurrió a la diseñadora de interiores Megan Pflug.

El cambio más importante se realizó en la cocina donde se eliminó una pared para dejarla abierta al salón. El nuevo diseño permitió distribuir todos los elementos en un mismo frente, optimizando el espacio y ganando zonas de almacenamiento. Se utilizaron muebles blancos y sencillos, sin tiradores, una manera de integrar mejor la cocina en el salón. Para las encimeras se eligió cemento que contrasta con tanto elemento en blanco. Sobre la isla se colgaron dos lámparas de latón y sobre la mesa Tulip del comedor, se eligió una Workstead.

La diseñadora había estado recientemente en Europa así que se inspiró en sus viajes para pintar la puerta de entrada en azul. Las paredes no son realmente blancas, sino de un tono gris muy claro, menos en la entrada que para diferenciarla del resto jugó a pintar la mitad inferior en gris oscuro (el mismo que se utilizó en la pared de la cocina que ensalza los cuadros). Toda la pintura de la casa es de Ralph Lauren Home.

La zona de la entrada es sin duda mi favorita. Se reutilizó una alfombra de cuero que Tamara tenía en su dormitorio. Este material envejece bien con el tiempo además de ser resistente al tránsito, perfecto para una zona de paso. Para agregar dramatismo y elegancia, se apostó por un espejo dorado tamaño XL y un banco cuyo asiento también es de cuero, con patas de laca en color crema y acentos en bronce. El espejo se encuentra frente a las ventanas, por lo que sirve para abrir el espacio y reflejar la luz que proviene de ellas, además de la función obvia de mirarse antes de salir de casa. Tanto el espejo como el banco se adquirieron en Anthropologie, y el pequeño conjunto de mesas laterales son de CB2. Estas dos pequeñas mesas se utilizaron también en la sala de estar, junto al sofá, ya que ofrecen superficie de apoyo sin apenas ocupar espacio.

En la sala se utilizó un espectacular papel pintado de Calico Wallpaper, cortinas blancas de suelo a techo que recorren toda la pared acentuando la altura de los mismos y permitiendo el control de la entrada de luz de los enormes ventanales. El sofá, la alfombra, la mesa de centro y la consola, ya pertenecían a la propietaria. Para darle un aire nuevo se añadieron cojines con textura, accesorios y un par de sillones de terciopelo (también en gris) de West Elm sobre ellos, cojines de Rebeca Artwood. Entre los dos sillones se colocó una mesa auxiliar de Dwell. No podía faltar el toque de las plantas para aprovechar la cantidad de luz natural del espacio.

Por último para el dormitorio eligieron el color rosa. En la cama jugaron con dos tonos de este color. Se pusieron cortinas de suelo a techo también, en esta ocasión de lino rosa. La cama con dosel y las mesillas fueron reutilizadas, pero se cambiaron de posición (frente a la ventana) para ganar teatralidad, junto con un par de estilizadas lámparas a ambos lados. Para el suelo se optó por una alfombra de sisal y superpuesta, otra pequeña alfombra decorativa a los pies de la cama. Nada más entrar en la habitación se encuentra la cómoda «Shagreen«. Su elegante textura y su color gris contrasta perfectamente con el rosa de las paredes. Sobre la cómoda The Half Moon Mirror de Ben y Aja Blanc más que un espejo, una obra de arte.

Un apartamento pequeño al que no le falta detalle…

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JDP Interiors

Cuando la lámpara Vértigo de Constance Guisset preside un salón y a su alrededor encontramos piezas mid-century, iconos del diseño y todo está enmarcado por una paleta de colores naturales junto al elegante negro, la casa sólo puede ir a mejor.

La vivienda está situada en Hollywood y fue construida en los años 30. Sus anteriores propietarios fueron los míticos actores Angela Lansbury y Vincent Price, ahora pertenece a una joven pareja. Él, Jared Morgenstern, es unos de los diseñadores más importantes de Facebook y ella, Emily Luntz, de la factoría Disney. El estilo de la casa es tradicional así que ellos decidieron crear un espacio luminoso y mezclar tradición y diseño.

No fue necesario una renovación completa ya que había sufrido varias a lo largo del tiempo, así que con la ayuda de JDP Interiors, se centraron en mejorar las características de la casa para crear ese ambiente atemporal y joven que los propietarios estaban buscando.

El aseo se decoró para sorprender. El papel pintado se llama Crescent y es de Kelly Wearstler, se completó el espacio con un fregadero de piedra sobre encimera, unos apliques de corte mid-century de la firma Cedar & Mos y un precioso espejo de metal redondo de West Elm. La chimenea de la sala de estar, era rancia y aburrida, con piedra gris que la cubría, se sustituyó por pizarra negra que le da un aspecto más moderno.

Para la decoración se decidió utilizar una paleta de color natural, se buscaba que el resultado fuera atemporal, neutro y simple, pero sin que resultara frío. Para lograr el equilibrio entre algo tan neutral pero con resultado acogedor, se recurrió a las texturas y a la incorporación de piezas vintage. Una vez más la mezcla de lo viejo y lo nuevo. En la sala de estar por ejemplo, la antigua mesa de centro de corte oriental, se acompaña de unas banquetas de madera y caña (segunda imagen) que aportan textura en forma de fibra natural, los cojines también antiguos, marcan la diferencia.

Cuenta Joyce Pickens que una manera de aportar modernidad sin luchar contra la arquitectura tradicional, es mediante la iluminación. Dice que ni siquiera fue una elección consciente, que se guió por sentimientos (parece que es de los míos). Añade que buscaba el proyecto perfecto para incluir este tipo de lámparas, que prefería elegir un mobiliario atemporal y clásico y divertirse sobre todo con las luminarias y las sillas. En el comedor lámpara Seven Globe de France and Son y sillas Woven Leather de Wisteria.

Para el interiorista además de la sala de estar y el comedor, su habitación favorita es el dormitorio principal. Se creó un espacio sofisticado, la cama negra con dosel se está convirtiendo en uno de sus sellos de identidad, la utiliza en muchos de sus proyectos ya que siente que es una pieza que produce un gran impacto. Para restarle importancia al espacio y poner la nota joven, añadió un columpio.

Una apreciación mía. Me resultan curiosas las costumbres, aquí en España no solemos colocar la cama entre dos ventanas y sin embargo en América es algo muy habitual. Antes no me convencía mucho pero me voy acostumbrando a la idea de tanto verlas así y si lo pienso fríamente, tiene sus pros. Te puedes ahorrar el cabecero ya que las mismas ventanas enmarcan la cama y por otro lado, si eres de los que le gusta leer tumbado, tienes la fuente de luz directa.

Para terminar deciros que la casa me ha encantado (ya sabéis, el blanco, la luz, la mezcla de piezas, todo aquello por lo que siembre abogo), pero que me he quedado con muchas ganas de ver la cocina ¿será que no es tan espectacular como el resto? quién sabe…

¡Feliz fin de semana!

Info: JDP Interiors y Domino. Fotografía: Amy Bartlam

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Vuelta a las raíces…

Hoy me salgo del esquema de las últimas casas que venía compartiendo, esas que tanto me gustan llenas de luz, de texturas, materiales y piezas naturales. Me voy un poco a lo opuesto, a la elegancia y sofisticación. No quiero decir con esto que las primeras no sean elegantes ya que la mayoría sí lo son, pero las veo más funcionales. La de hoy es una vuelta al pasado, a sus propias raíces.

Antes de contaros el proyecto, os diré que el otro día hablando con una amiga que también es blogger, le decía que me daba pena que la mayoría de la gente no entendiera bien el tipo de decoración que vais a ver hoy. Comprendo que la mayoría no nos la podemos permitir, que las casas hoy en día por lo general son pequeñas y por tanto, se imponen los muebles sencillos, menos pesados visualmente. Pero de ahí a que no guste…, estos espacios para mí son puro arte. Igual soy un poco pesada con el tema, pero es que estoy cansada de ver que sólo triunfa un estilo decorativo (creo que no hace falta decir cuál es) y que por tanto, todas las casas y la mayoría de cuentas de Instagram, muestran lo mismo. No está mal ver otro tipo de decoración, para variar :-)

La casa de hoy es una construcción del siglo XIX y se sitúa en Brooklyn. Cuando la adquirieron sus propietarios en 2012, quisieron cambiar el estilo que los anteriores inquilinos habían dejado, moderno y contemporáneo, y devolver a la vivienda una estética más acorde a sus raíces. Para ello contrataron los servicios de Roman Y Williams.

Los actuales dueños, una estrella inglesa del pop y el CEO del Morbid Anatomy Museum, animaron a los interioristas a adoptar una estética más oscura y femenina. Se centraron en el uso de piezas de principios del siglo XX, sillas de club desgastadas, taburetes de cuero, una mesa de comedor de madera oscura con una mezcla ecléctica de sillas de la Provenza y Ámsterdam, una clásica alfombra bereber, una vitrina de madera también de principios del siglo XX, etc.

Sorprenden las paredes de colores intensos y el suntuoso papel tapiz personalizado que añade profundidad y da el toque de elegancia a las habitaciones. El dormitorio principal está pintado de suelo a techo en un profundo berenjena que acentúa aún más, el punto lujoso de la cama con dosel de la India de 1.850, indiscutible punto focal del espacio.

Al final del pasillo, encontramos una sala con un llamativo papel pintado de seda bordada a mano (que me ha cautivado), representa ramas en flor y se extiende a través de las paredes de la habitación. En esta estancia, pone la guinda el sofá cama Luis XVI sobre la alfombra vintage de Aubusson.

Curioso también el baño de invitados, una vez más por el papel de seda bordado a mano en Inglaterra en una paleta de amarillos y púrpuras con motivos vegetales, la grifería de latón es de la línea R.W. Atlas de Waterworks.

Como veis mobiliario, decoración y elementos arquitectónicos van de la mano. El fin no es otro que el de potenciar la esencia de la vivienda, su historia.

Entiendo que tanta sofisticación, antigüedad y elegancia, no sería una opción para muchos de vosotros pero, ¿no os parece precioso aunque sólo sea por el placer de admirarlo?

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La casa de la diseñadora Caroline Kilmartin

La que vamos a ver hoy es la casa de la diseñadora Caroline Kilmartin y su familia. Ella y su marido buscaban una vivienda en Manhattan Beach, California, y al no encontrar algo que encajase con sus gustos, optaron por comprar una propiedad y construirla desde cero con la ayuda del arquitecto Joyce Flood. La hermana de la diseñadora, Kilmartin, asumió la tarea del diseño interior. Para conseguir el producto final, lo que veis en las imágenes, tuvieron que esperar nada más y nada menos que dos años.

Aunque la casa esté en California y al lado de la playa, no querían que esto se reflejara de manera obvia en la decoración, optaron por mezclar estilos con el objetivo de conseguir una vivienda cómoda, natural y fresca. Para ello se pintó casi íntegramente de blanco, lo que la hace muy luminosa y ligera, y para añadirle puntos de interés el blanco puro se combino con otros elementos como maderas y telas naturales, alfombras y cojines vintage, arte y plantas.

La cocina y la sala de estar se encuentran en la parte trasera de la vivienda, cara norte, por lo que era fundamental conseguir la suficiente luz. Para ello se añadieron tragaluces y se enmarcaron con vigas de madera natural, además de poner tantas ventanas como fue posible. La cocina también se diseño completamente en blanco para que el espacio se viera despejado, ocultando incluso la mayor parte de los electrodomésticos. El toque «playero» lo aportan las lámparas de ratán suspendidas sobre la isla. Por último, bajo las ventanas se creó una zona de comedor informal con una mesa de madera maciza de nogal, los cojines para el respaldo están hechos a mano y se sostuvieron a la pared mediante correas de cuero que le dan personalidad.

Hay un rincón especial para ellos (yo diría que es de mis favoritos también). Se trata de un espacio creado para el pequeño de la casa y situado en una esquina del salón, lo original es que no parece la típica zona de juegos, el reto era que fluyese con el resto del espacio. La gran cómoda en realidad, sirve para guardar los juguetes y la daybed es perfecta para leer. El rincón está tan integrado en el salón que la mayoría de la gente no percibe que su función sea la de zona de juegos.

Además de la zona de office se creó un comedor más formal, combinando distintos acabados de madera en mesas y sillas, para dar un aire menos serio y relajado.

El baño era otro reto, ya que les resultaba difícil decantarse por un azulejo en concreto. Lo que hicieron fue seguir con el esquema general de la casa y ponerlos en blanco, pero jugando con distintos diseños para crear más interés y profundidad. Se añadieron también auxiliares en madera para aportar toques cálidos.

La decoración monocromática también se rompe en los dormitorios gracias a la combinación de texturas, en los textiles en el principal y maderas en el de invitados. Para el hijo mayor sí recurrieron al color, la pared del cabecero tiene como temática el espacio y a continuación, son los dinosaurios los que ponen la nota de alegría.

Por último, el salón cuenta con amplias puertas de acordeón que se abren al patio y la piscina, un gran espacio para el entretenimiento familiar y una buena manera de comunicar interior y exterior.

Hasta aquí el tour, si queréis podéis ver más imágenes de la casa en la cuenta de IG de Caroline Kilmartin. ¿No os encantaría poder comprar un terreno y haceros el diseño de vuestra casa a medida? Para mí sería un sueño…

Taburetes de cocina de Nuevo Living y apliques de pared de Schoolhouse Electric

Daybed la Cómoda de Anthropologie y macetero de West Elm

Sillas del comeder de Lulu & Georgia

Fotografía: LU TAPP OF DUSTYLU PHOTOGRAPHY
Vía: Domino
@caro_kmartin

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Alfombras Étnicas

Este fin de año pasamos unos días en el pueblo, tomamos medidas de la zona de estar y del comedor para hacernos con unas alfombras. Para que os hagáis idea del frío que pasamos allí, pedí que nos pusieran la calefacción un lunes, nosotros llegamos el sábado y el salón sólo estaba a 16 grados. Ya os conté que la casa tiene unos 50 años y todo su suelo es de terrazo, dejando la estética aparte (que a mí no me gusta por mucho que ahora se vuelva a llevar), el material no ayuda a rebajar la sensación de frío. En un mundo idílico haría obras y cambiaría el suelo, pero como a día de hoy no es posible, me conformo con protegerlo con dos buenas alfombras que nos den calor y ya de paso, tapen el antiestético suelo.

Alfombras Étnicas ha sido todo un descubrimiento para mí. Cuando las vi me resultaron familiares y es porque en Madrid las tienen en una de mis tiendas favoritas Guáimaro, a la que ya dediqué un par de post hace tiempo (podéis recordarlos aquí y aquí). La creadora de la firma, María Ibáñez Gabilondo, vivió junto a su familia tres años en Chile donde tuvo la oportunidad de viajar y conocer la cultura andina. Descubrió materiales naturales, la manera que tenían de trabajar artesanalmente, el colorido y se enamoró de sus textiles. En Chile, Perú y Bolivia encontró espectaculares telares y decidió traer toda aquella tradición a España e integrarla en ambientes más contemporáneos.

Las alfombras, cojines y otros complementos que hacen por encargo (como cabeceros o bancos), se realizan a partir de lana de oveja, llama o alpaca, que crían ellos mismos y son teñidas de manera artesanal con pigmentos naturales. Por poner un ejemplo, los tonos rojizos abundan porque se extraen de la cochinilla, un insecto muy común en las pencas que abundan en lo alto de los Andes del Perú. Cada alfombra se va tejiendo poco a poco, cada diseño es distinto y tiene para los artesanos un significado, no hay dos iguales. Son únicas, están hechas con alma.

Sinceramente, cuando ayer me puse a ver fotos me volví loca, no estoy segura si podría elegir. Perdonad por la expresión pero me parecen todas ¡flipantes! Si os queréis hacer con una alfombra, cojín o pedir algo por encargo, por el momento además de la tienda online, en Madrid están presentes en Guáimaro, también han llevado sus productos a mercadillos de Pamplona, Málaga y Madrid. Pero la intención de María y su hermana Raquel es llevar todo este colorido y creatividad al resto del mundo, algo tan bello se tiene que conocer.

¡Feliz fin de semana!

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Hotel Kazbegi

Ayer mi marido me recordaba que hacía tiempo que no escribía un post sobre algún hotel bonito. Creo que ambos tenemos las mismas ganas de viajar, más aún desde que los Reyes Magos nos trajeran un set completo de maletas que bien nos permitirían dar la vuelta al mundo por su capacidad. Me encantaría hacer alguna escapada con él, aunque no hace falta irse muy lejos, la cosa es desconectar. Por el momento el único viaje que tengo planeado y cerrado a finales de febrero, y voy con amigas, es a Sevilla (ciudad a la que he ido en repetidas ocasiones, pero siempre apetece volver).

El hotel que os traigo hoy está situado al norte de Georgia. La espectacular cordillera del Cáucaso es el telón de fondo para este alojamiento compuesto por 155 habitaciones, todas con impresionantes vistas. El resto se compone de un restaurante que sirve comida tradicional georgiana mezclada con platos internacionales, un acogedor bar con su propia chimenea, una gran terraza para tomar el sol y disfrutar del entorno, un amplio salón con vestíbulo, biblioteca, casino y piscina cubierta (también con vistas a la montaña).

El Hotel Kazbegi fue diseñado por dos jóvenes georgianos, Tbilisi Nata Janberidze y Keti Toloraia. Cuenta con una elegante estructura de balcones y una gran terraza soleada realizada en acero, madera y cristal, construido de tal manera que estuviera integrado lo más posible en el paisaje. Los ventanales del salón, del vestíbulo y habitaciones contribuyen a ello, manteniendo exterior e interior visualmente unidos.

El interior presenta un diseño que refleja la influencia tanto europea como asiática. Suelos de madera natural vestidos con alfombras y muebles de la firma belga Flamant. En el salón y el vestíbulo se han introducido piezas de la reconocida estadounidense Restoration Hardware, que dan un toque rústico y elegante al ambiente. Para dar un aire más cálido, encontramos varias chimeneas y confortables sofás repartidos por el hotel, acompañados de carteles de anuncios originales de la época soviética de Georgia, que recuerdan la historia del país. Las habitaciones siguen el mismo patrón en cuanto a tonalidades crudas y beige, salpicadas en ocasiones con toques de color en verde, rojo o granate (colores que recuerdan a la naturaleza) y un mobiliario sencillo en maderas naturales y hierro, materiales que transmiten confort para no perder el concepto de hotel de montaña.

Después de ver las imágenes quizás penséis que está fuera de nuestro alcance, pues nada más lejos de la realidad, por 81€ la noche se puede disfrutar de este paraíso. ¿Qué os parece?

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Elwood house

Ahora sí que sí, las Navidades han llegado a su fin y la rutina ha vuelto a los hogares. Yo aún tengo que quitar todos los adornos navideños, mis hijas siempre me ayudan a ponerlos cuando llega el momento, es más, suelen presionarme por su ansia navideña, pero cuando les dije ayer que se levantaran del sofá para ayudarme a recogerlos, se hizo el silencio, así que ahí siguen…

Todavía estoy impactada con mi día de Reyes, los que me seguís por redes sociales lo habréis visto. No sé, he debido ser muy buena este año porque la avalancha de regalos que me han traído no ha sido normal y eso que no había pedido nada. Estoy súper agradecida, incluso abrumada.

Hoy pensaba traeros un post relacionado con las rebajas, pero después de tanto regalo me parecía incluso mal ponerme a cotillear mis firmas favoritas, no fuera a ser que me encaprichara de cosas que no necesito. Ahora, si estáis buscando algo en concreto y queréis aprovechar estos días de descuento, dejadme un comentario e intentaré encontraros la ganga perfecta.

Como al final decidí que rebajas no, os traigo un proyecto realizado por Pipkorn & Kilpatrick. No se trata de una vivienda al completo sino más bien un anexo a la casa principal destinado al esparcimiento familiar. El trabajo consistió en el diseño del garaje, la piscina y la actualización de una habitación adjunta para crear un enorme comedor que abriera la casa original al jardín, donde además, se situó una gran chimenea-barbacoa.

Para el proyecto se inspiraron en la vivienda principal, un bonito bungallow californiano con el que no querían competir y por ello para el diseño del anexo apostaron por líneas sencillas y limpias. Suelos de cemento pulido que combinan con las baldosas de piedra que rodean la piscina, grandes vigas de madera con soporte de acero visto, enormes puertas correderas de aluminio que quedan ocultas en la cavidad de la pared, cortinas semitransparentes que dejan pasar la luz, mobiliario en blanco y madera, todo pensando para que la casa original y las nuevas instalaciones, pudieran convivir sin competir. Importante también el trabajo de paisajismo para el que contaron con Kate Patterson.

Yo me quedo con la espectacular barbacoa de la primera imagen y el gran comedor, porque para nosotros no hay mejor plan que un día bbq con amigos…

Fotografía: Martina Gemmola

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