Yana Molodykh

El piso que os traigo hoy se encuentra en el distrito financiero de Cracovia, 73 metros cuadrados que, en un principio, estaba pensado para ser alquilado. Sin embargo, el resultado final fue tan especial que sus propietarios decidieron quedárselo como refugio familiar. La responsable de este cambio fue la interiorista Yana Molodykh, quien logró transformar el espacio en un hogar donde lo vintage y lo moderno se mezclan con un toque oriental.

El objetivo principal del diseño era crear un lugar versátil, cómodo para una familia y funcional para recibir visitas. Según los dueños, querían que «tanto un ejecutivo como un director de orquesta» se sintieran a gusto allí. Una de las claves para lograrlo fue la cocina, un diseño de IKEA con mobiliario azul y un frente de azulejos en color terracota que le da mucha vida al espacio.

Como el piso no tenía un recibidor definido, Yana improvisó un vestíbulo separándolo del salón con un pequeño nicho. Un espacio práctico y con carácter gracias a los azulejos de Mutina y al tono granate oscuro de las paredes. El pasillo conecta todo el piso y se decoró con molduras blancas y papel pintado con motivos geométricos de PaperMint, que le dan un aire art déco. El suelo, un parquet de nogal colocado en espiga, aporta calidez y contraste con las líneas sencillas del mobiliario.

Para mantener todo en orden sin sacrificar estilo, se diseñó un armario a medida con frentes de rejilla, donde se ocultan la lavadora, la secadora y una zona de almacenamiento. Y aunque Yana siempre se inspira en los deseos de sus clientes, en este caso encontró su punto de partida en el Museo de Arte y Tecnología Japonesa Manggha, un lugar que le ayudó a darle al proyecto ese toque oriental que se respira en cada rincón.

El salón es el corazón de la casa y está lleno de detalles con historia. El sillón de Pols Potten, por ejemplo, recuerda la silueta de un samurái, mientras que los apliques de HAY evocan las sombrillas de las geishas. Las mesas del centro de Kononeko, con su diseño robusto y redondeado, parecen un homenaje a los luchadores de sumo. El sofá de MOMA Studio no solo encaja perfectamente con el resto del mobiliario, sino que también es plegable, convirtiendo este espacio en una zona multifuncional. Sobre él, un cojín de seda con forma de kimono y hecho a mano por Fabric 17, añade el toque singular. Las ventanas están vestidas con cortinas de Guell Lamadrid, y en la pared destaca una obra del artista Vova Keno que retrata a un galgo italiano.

Desde el salón se accede al baño de invitados, destaca su ambiente fresco gracias al papel pintado con motivos botánicos de Theo Wallpapers y un mueble verde intenso que le da mucha personalidad.

El dormitorio principal, en cambio, es sencillo y elegante. La cama, que fue pintada a mano para darle un aspecto envejecido, se combina con mesillas de Diza Collective, apliques de Artemide y una composición de pequeños cuadros vintage que adornan las paredes. Junto a la cama, hay un mini vestidor compuesto por un armario de IKEA, escondido detrás de un arco con cortina, que mantiene todo recogido de manera discreta.

La habitación de invitados tiene un encanto especial. Un papel pintado art déco de PaperMint le da un aire nostálgico, complementado con un espejo barroco francés y un cabecero de madera tapizado en beige que aporta calidez.

En cada espacio de este piso, los materiales, colores y detalles están pensados ​​para que la vida fluya de forma cómoda y bonita, con ese equilibrio perfecto entre lo práctico y lo estético. Un lugar que invita a quedarse y disfrutar de cada rincón.

Fotografía: Yuliia Yakubyshyna para Nuevo Estilo

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Round the Round, de Leanne Ford y Grace Mitchell.

Hoy os traigo una historia que combina antigüedades, diseño y una aventura inesperada en Round Top, Texas. Dos de mis diseñadoras favoritas, Leanne Ford y Grace Mitchell, conocidas por su trabajo en HGTV, hicieron algo que ni siquiera ellas esperaban.

Leanne y Grace son unas fanáticas de la Feria de Antigüedades de Round Top de la que suelen volver con un camión lleno de tesoros antiguos, pero esta vez la suerte las llevó en otra dirección. Resulta que el marido de Leanne, que siempre anda buscando propiedades, les mostró una casa de campo de 1880. Antes de darse cuenta, tenían las llaves en la mano. 

Aunque la casa no estaba en mal estado, las diseñadoras vieron un gran potencial para devolverle su historia. Además de eso, decidieron que no sólo ellas iban a tener el privilegio de disfrutarla, así que está disponible para alquilar durante estancias cortas por algo más de 500$ la noche. Ya, ya sé que no nos pilla muy cerca Texas, pero al otro lado del charco también hay muchos lectores y ojalá, alguien tenga la opción de visitarla.

Una de las lecciones que nos deja este proyecto es cómo el mobiliario puede transformar un espacio. Muebles grandes para espacios grandes. Por ejemplo, uno de sus mayores atractivos en mi opinión, es la mesa de la cocina ¿Os parece grande? No lo es, es sencillamente perfecta.

Además, el uso de piezas vintage y antigüedades cuidadosamente seleccionadas, le dio a la casa un toque único. Apliques de una tienda local, la mesa vintage de @jerseyjunker o los maravillosos sofás personalizados de la colección de Leanne Ford de Crate & Barrel, son algunos de los elementos que hacen que todo encaje de forma perfecta.

Como siempre, no todo fue sencillo. Para dar ese toque personal debían encontrar un equilibrio entre ambas. Grace, es amante del color, y sin embargo Leanne, es más minimalista. Hubo piezas difíciles de conseguir, como la gran vitrina que luce en la cocina. Dudaron en un principio así que cuando volvieron a buscarla ya estaba vendida, por suerte a otro profesional del sector, al que se la compraron pagando un dinero extra.

La casa combina lo mejor de dos mundos: el encanto de lo antiguo y la innovación del diseño moderno. Detalles como la ducha revestida de yeso sobre los azulejos de metro existentes, una bañera de piedra que requirió de seis personas para instalarla, las puertas holandesas de los dormitorios que dan al porche, o la gran puerta de acero de la ducha (una de mis piezas favoritas) comprada en Jardin de France, muestra cómo cada rincón de esta casa está lleno de ingenio y dedicación. Sin mencionar que el baño tiene paredes de tadelakt impermeable (un revestimiento tradicional a la cal típica de Marruecos), lo que lo hace tan funcional como estético.

Para los amantes de la música, hay un rincón de discos iluminado por una gran lámpara de LooLoo Design, el lugar perfecto para disfrutar de una buena melodía. Justo enfrente, se encuentra la sala de estar que cuenta con una pared repleta de obras de arte.

En resumen, esta casa en Round Top es mucho más que una simple propiedad: es un proyecto lleno de pasión, tesoros antiguos y un amor compartido por el diseño de interiores. ¿Quién no querría pasar unos días en un lugar así?

Fotografía: Reid Rolls para Domino Mgz

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lot 1, The Barn…

Vuelvo a las casas de campo. ¿Será que ya estoy echando de menos la mía? No lo creo, porque acabo de volver :-), pero me llaman la atención, ¿qué le voy a hacer?

Estamos ante una vivienda que en el pasado fue un establo y que los actuales propietarios transformaron en una bonita granja, parte de una propiedad familiar más grande. El propósito era convertirla en una casa de alquiler para unas ocho personas, y para ello encargaron su rehabilitación al estudio de diseño Lot 1. Querían hacer de este lugar una vivienda con todas las comodidades: cocina, lavandería, comedor, sala, dormitorios, baños y espacio de almacenamiento. Se encuentra en Berry, en Nueva Gales del Sur.

Tras las grandes puertas de granero originales, encontramos un amplio y acogedor espacio. A penas tiene 83 metros cuadrados pero, gracias a un diseño acertado, parece aún más grande. Se utilizaron elementos existentes para darle ese aire de granja que buscaban, como las puertas mencionadas, las vigas vistas o el techo inclinado.

Para solventar la poca altura de los techos se abrió un vano en la parte central, dejando espacio a una preciosa escalera de caracol que lleva a la parte superior casi de forma escultórica, allí se encuentran los dormitorios. En esta zona, los techos son de color madera oscura teñida enfatizando así, la sensación de doble altura y profundidad.

Al ser una cocina pequeña, todos los electrodomésticos están panelados, así como se apostó por carpinterías pintadas de un suave color crema, a juego con las encimeras de hormigón. La sala de estar comparte espacio con la cocina y se sitúa justo frente a las puertas, de tal manera que desde el salón se puede disfrutar de las vistas cuando las puertas de granero se encuentran abiertas.

Para la decoración se han elegido elementos de madera natural (incluidos los suelos), hormigón en un tono neutro, alfombras de fibras, cortinas de lino, complementado con grises, verdes, marrones cálidos… todas estas tonalidades y materiales hacen referencia a al entorno campestre en que se encuentra la vivienda. Pero lo rústico o campestre, no está reñido con el diseño, en el salón encontramos piezas como el sillón Bohemian´72 de Gubi , o las mesitas auxiliares de DWR, el sofá Leonard de líneas curvas de Few & Far,  la butaca  Cuoio Walterm de Knoll y la gran lámpara colgante Nelson Ball Bublle de HAY.

En los dormitorios del piso superior, los contrastes son más acuciados debido al color oscuro del techo, aunque, el resto de materiales sigue la misma línea. Igualmente encontramos piezas que ponen el toque de diseño a un ambiente mayoritariamente campestre, como es el sillón Little Petra de &Tradition diseñado por el arquitecto Viggo Boesen en los años 30 y caracterizado por su pequeño tamaño que permite integrarlo en cualquier espacio reducido.

En los baños también encontramos esa coherencia que discurre por el resto de la casa y con ello me refiero a las tonalidades elegidas, así como a los materiales.

Hasta aquí el home tour de hoy ¿Qué os ha parecido? ¿Os gustan las granjas o preferís pisos y casas más normales? Soy toda oídos…

Imágenes : Lote 1Est Living Fotografía: Prue Ruscoe

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El clasicismo de los años 20…

Nos encontramos ante un edificio construido en 1929, durante la llamada época del clasicismo. Un estilo arquitectónico que afloró entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, usado frecuentemente para diseñar edificios oficiales, aunque también, popularizado para la rápida construcción de viviendas en un momento en que, tras la guerra, había escasez. Las propiedades eran construidas con recursos limitados y poca ornamentación, aunque sin ceder a la funcionalidad, estética y por supuesto, su calidad.

A pesar de la poca ornamentación, no por ello las fachadas eran aburridas o insulsas. En ellas se podían ver elementos arquitectónicos clásicos como rosetones, guirnaldas, pilastras, etc. Además, lucían ventanas con formas redondeadas, cierres de guillotina, contraventanas y una carpintería perimetral en colores verde, granate o marrón, dándole al edificio una mayor presencia. Las fachadas transmitían calma y horizontalidad. Los techos a dos aguas eran comunes también y ofrecían la posibilidad de realizar apartamentos bajo cubierta.

Este es el caso que os traigo hoy. Un pisito abuhardillado, en venta en la conocida web de propiedades Alvhem, con orientación sur y grandes ventanales que lo inundan todo de luz. Dos dormitorios, uno completo y el otro sobre el altillo que se encuentra a la entrada. Bajo dicho altillo, se esconde un sencillo baño, aunque completo, y el resto de la vivienda es de planta abierta. En muy pocos metros, tan sólo 34 habitables, esta casa lo tiene todo.

Nada más entrar, el recibidor se resuelve con dos percheros «Hang it All», un clásico del diseño de los Eames de venta en Herman Miller y un gran panel que, además de decorar, tapa estratégicamente la caja de instalaciones. En ese mismo espacio, encontramos el baño y una escalera a través de la cual se accede al altillo, que funciona como dormitorio ocasional.

La cocina ocupa todo un frente, con electrodomésticos panelados, armarios superiores y baldas para salvar la inclinación del techo e incluso, una pequeña península que llega hasta la ventana y amplía la zona de trabajo y almacenamiento.

Un sencillo comedor hace de transición entre la cocina y la zona de estar. La mesa redondeada permite una mejor circulación así como, en un momento de necesidad, poder añadir algún que otro comensal más. Bajo la ventana, encontramos una zona decorada con un carrito de madera también con estética mid-century. No sé si habéis reparado en ello, pero en este apartamento hasta una bajante, se convierte en un aliado proporcionando una zona más de asiento. Simplemente se ha cubierto con una alfombra de borreguito para darle comodidad.

Bajo el siguiente ventanal, encontramos la zona de estar. Un sillón con tela Bouclè y una lámpara Cesca, crean el rincón perfecto para la lectura. Por otro lado, el sofá de dos plazas con mesitas auxiliares tipo nido, completan el conjunto.

Y al fondo, encontramos el dormitorio principal. Los armarios a medida siguen la estela del techo inclinado, ofreciendo cuatro zonas de almacenaje. Un sencillo perchero, un puf y la mesilla, es suficiente mobiliario para esta estancia. Como aquí no hay ventanal, la luz la recibe de la zona de estar y en lugar de un tabique se ha puesto un cerramiento de cristal que, si bien aquí no aparece, se me ocurre que para dar privacidad e incluso si como a mí, un ápice de luz te molesta para dormir, la cristalera se podría completar con unas cortinas por su parte interior.

Y hasta aquí la pequeña casita de hoy, que no por su tamaño es peor, diría que es un sueño de apartamento. ¿Podíais vivir en 34 metros cuadrados? Yo claramente, sí.

Imágenes: Alvhem

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Christina Cole Studio

Aunque por su carácter pueda parecer una vivienda antigua rehabilitada, se trata de un proyecto de nueva construcción. Una casa con siete dormitorios y nueve baños (ahí es nadad), a la que Christina Cole, quiso darle un aspecto atemporal, que pareciera que llevaba habitada durante años.

Desde la entrada ya se percibe su elegancia. Materiales como el mármol, la piedra caliza, el roble o el latón, elevan a esta vivienda a otra dimensión.

Cruzando la puerta de entrada te recibe una preciosa escalera curva con pasamanos de hierro. Actúa como punto focal y tan sólo es interrumpida por una mesa redonda central con un gran centro de flores. Su desnudez acentúa su belleza.

El suelo de mármol y piedra caliza a cuadros, dirigen la mirada a las áreas de más interés. Una de ellas es la cocina, donde la interiorista mezcló varios materiales para crear esa sensación de espacio vivido. En ella encontramos zonas diferenciadas, por un lado, la de preparación y cocinado de alimentos, con una gran isla que combina encimera de mármol Calacatta Caldia de la firma Signorino, con un bonito frente de latón. En esta zona, dos vitrinas en roble contrastan con la campana de obra. En otra parte de la cocina, con salida directa al jardín, encontramos un nuevo espacio de lavado, con encimera de nogal y salpicadero de azulejos de cerámica artesanal. Por último, se ha reservado toda una pared para el almacenaje, con armarios de suelo a techo y del mismo tono que la pared o la campana, de tal forma que se crea una bonita continuidad sin sobrecargar el ambiente. Mención aparte, tienen los paneles y vigas de madera del techo en este espacio.

Es en el comedor, donde más se advierte el encanto antiguo, aunque en realidad sin serlo, ya que hablamos de una casa de nueva construcción, pero donde se han combinado a la perfección, elementos clásicos, contemporáneos y rústicos, creando un ambiente ecléctico y de aspecto vivido. Sin duda donde más se aprecia es en los armarios panelados con espejos antiguos que contrastan con la gran mesa de comedor de roble en líneas rectas y modernas, así como la lámpara hecha a medida al estilo de Jean Michel Frank.

Pasamos a la sala de estar con dos grandes ventanales de acero y corte industrial, que hacen que la luz llegue a todos los rincones de la casa. Si os fijáis en este espacio, las curvas cobran protagonismo, desde el mobiliario (como el sofá, o la mesa de centro, a butaca de tejido de lana bouclè firmada por Erik Wørts Rondell o los apliques antiguos de Jamb London) y también las formas arquitectónicas, como la base de la chimenea que se alza sobre un poyete de formas redondeadas. Todo esto permite que haya una mayor fluidez y mejor circulación alrededor de cada pieza.

El elemento sorpresa lo encontramos en el despacho, donde se ha habilitado un espacio para albergar un bonito coche deportivo antiguo. Es como una obra expuesta, una escultura. Preciosa la idea siempre y cuando tengas el espacio, claro.

El dormitorio principal y el baño siguen la misma línea que el resto de la casa. Colores envolventes, textiles elegantes como el terciopelo que cubre la cama, materiales nobles (mármol y roble) y un claro propósito de seguir combinando lo nuevo con lo antiguo, por ejemplo, la mezcla de una bañera oval y corte contemporáneo, junto a un lavabo clásico en mármol y el espejo vintage.

¿Tenéis ya vuestro espacio favorito en esta maravilla de casa? Os leo en comentarios.

Fotografía: Nils Timm para Estliving

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Paseo de Gracia, Barcelona

Tenía pendiente publicar esta casa desde la semana pasada que, como visteis, no hubo post. Se me complicaron los días entre papeleos y un viaje y no me dio tiempo. Pasé el fin de semana en Valencia con dos amigas, haciendo más bien poco, tan sólo desconectar que es a lo que íbamos. La ciudad ya la conocíamos por lo que nos dedicamos a la buena vida, playa, comer, beber y descansar.

Y mañana a estas horas estaré volando a Tenerife, acompañando a mi marido a hacer una ultra de montaña. Menos mal que nos quedamos unos días porque la carrera es tan larga (110 km) que, si fuéramos sólo a eso, mi plan iba a ser esperar y poco visitar. En esta ocasión sí que me apetece hacer turismo porque es la primera vez que voy.

Y después de mi resumen viajero, hoy os llevo virtualmente a Barcelona, a una maravillosa casa modernista de 200 metros cuadrados con otros tantos de terraza, en pleno Paseo de Gracia. Un proyecto de Nice Home Barcelona, que lo llevó a cabo respetando y conservando el pasado del lugar. Tanto los suelos hidráulicos, como la viguería o la carpintería de puertas y ventanas, mantienen su historia. También se mantuvieron los clásicos pasillos alargados de las casas de esa época y, en otras zonas, se abrieron completamente, como es el caso de la cocina que ahora comparte el mismo espacio que el salón y el comedor.

A esta joya en bruto se le sumaba, además, en la planta superior, una gran terraza de igual tamaño que el piso, lo que dio pie a proyectar un espacio exterior con distintos ambientes, comedor, zona de estar y solárium.

Estos elementos originales fueron combinados con una decoración mucho más actual, un ejemplo claro lo encontramos en la cocina diseñada en negro haciendo un potente contraste con las carpinterías antiguas. También en la elección de elementos decorativos modernos y más minimalistas, como la utilización de baldas voladas en salón y cocina en lugar de muebles más pesados.

Aunque no sé exactamente de dónde es cada pieza, he encontrado parecidos muy razonables, por si estuvierais interesados. Los sofás verdes bien podrían ser de Kave Home (quizás es este porque es igual). Las sillas de comedor son tipo Cesca de Marcel Breuer en cuero, podéis encontrarlas en muchos sitios (más o menos económicas según sean originales o de imitación), aquí os dejo una firma donde podéis adquirirlas exactamente iguales a las de esta casa y a un precio razonable. Para completar el look del comedor, tenéis esta mesa de Kenay Home, muy similar también, e incluso la luminaria sobre ella, es igual que la Bubble de la misma firma.

Por supuesto las baldas voladas se pueden encontrar un cualquier parte, incluso en Ikea, pero le daréis un poco más de «rollo» si las compráis en firmas como Decowood, que son de madera maciza, hechas a mano, de manera sostenible y con sello nacional. Poco más que añadir :-)

Pasando al dormitorio, llama la atención el gran escritorio por tamaño y forma, como sabréis las curvas son tendencia, pues os diré que he encontrado exactamente el mismo en NV Gallery. Y para completar el conjunto, una silla con tela bouclé de Sklum, que no es exacta pero sí muy similar. En la esquina, la butaca Martina de Kave Home en color mostaza.

Es una pena no saber de dónde es el cuadro que luce sobre la cama y no voy a buscar algo similar, el arte tiene demasiados matices como para buscar réplicas o parecidos razonables. Las molduras es posible que sean originales de la casa, pero si no fuera así y queréis conseguir ese aire señorial, siempre se puede recurrir a Orac Decor

Si os interesa algún objeto en particular de esta preciosa vivienda, podéis hacérmelo saber que lo buscaré encantada. Ya sabéis que algunos de los elementos que os he puesto simplemente son muy parecidos, otros son exactos, y no me cuesta nada escrutar la red si es que queréis conseguir un look tan sorprendente como este.

Fotografía: Eric Pamies

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Cierro por vacaciones…

Ha llegado la hora de desconectar unos días, quizás no totalmente de redes, pero al menos sí del blog, así que este será mi último post hasta que termine el mes (a no ser que me salga algún compromiso de post patrocinado o post invitado, como el anterior que acabo de publicar hoy, esos hay que sacarlos sí o sí, porque son los que dan de comer).

Pero antes de decir hasta luego, quería dejaros con una recomendación. Para el que esté por la zona, no os perdáis el Desembalaje de Torrelavega. Es una pena que hace tan solo dos semanas haya estado en Cantabria, justo en esa zona. Siempre quise ir a este desembalaje por la gran fama que tiene y ya son varios los veranos en los que coincide que algún fin de semana estoy por allí, pero nunca en la fecha indicada. Así que como sé que es una zona muy concurrida en verano, si tenéis ocasión, yo no me perdería este increíble mercado donde podéis comprar piezas de anticuarios, almonedas, tiendas retro y vintage de todo el país. Empieza este viernes día 4 de agosto, hasta el domingo 6. En este enlace os dejo toda la información, lugar, dónde comprar la entrada (5 euros por persona y día) y las 79 firmas participantes de todas las provincias españolas.

¿Os lo vais a perder? Echad un ojo al tipo de piezas que os podéis encontrar y decidme si no os entran las ansias como a mí, yo estoy por hacerme otra escapada a Cantabria :-)

Y con esta recomendación os dejo, seguiré contando cosas por Instagram, así que espero veros por allí. Tengo muchos tuneos deco que hacer en mi casa del pueblo, a ver si puedo ir subiendo cosas para que lo veáis, luego me podéis acompañar a las paradisiacas playas de Portugal, donde simplemente, me tiraré a la bartola.

¡Felices Vacaciones!

Imágenes: Facebook Desembalaje Cantrabria

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Piso en Madrid de Luisa Olazábal

El 90% de la población hoy día, no invierte en mobiliario pensando en que le durará toda la vida, como lo hacían nuestros padres o abuelos, ya sea porque quizás la inversión es grande, o porque tal y como el mundo gira en estos momentos, hoy estamos aquí y mañana allá, así que la mayoría optan por amueblar sus casas con piezas más económicas y con fecha de caducidad. No estoy a favor ni en contra de lo uno o de lo otro, cada uno hace lo que puede con sus circunstancias. He visto casas maravillosas enteramente amuebladas con piezas de tiendas low cost, como Ikea, y otras bellísimas repletas de arte, antigüedades y piezas emblemáticas.

La casa que os enseño hoy va más por la segunda vertiente, es un proyecto de Luisa Olazábal de un piso en Madrid donde se ha buscado la excelencia, con acabados de alta calidad y piezas de su propio estudio o de diseñadores clave. Un piso para toda la vida.

En el salón destaca una bonita combinación de butacas. A la izquierda encontramos un gran sillón de B&B Italia al que le acompaña una clásica butaca de la firma Axel, tapizada en lino de Gancedo y dos sillones daneses con tela de Nobilis, todos ellos rodean una contundente y escultural mesa de Olga Copado. La interiorista se atreve también a añadir un marco español del Siglo XVII que no necesita cuadro en su interior ya que decora por sí solo.

Bajo un predominante espacio neutro, se introducen toques de color, como los veladores rojos de hierro del anticuario Miguel Arcas, o las lámparas de Original BTC, también el sofá de terciopelo azul. Rompe además la calma, el muro que da profundidad a la zona de estar, con un intenso verde esmeralda. Puede independizarse del comedor a demanda gracias a unas puertas correderas que existen entre ambos espacios.

El comedor y el salón está dividido por un aparador de roble alistonado, diseño de Luisa Olazábal, como la lámpara tipo Sputnik que cuelga sobre la mesa de comedor. Mirando de frente, lo que más llama la atención son las carpinterías, diseño también del estudio, a través de las cuales se accede a la cocina. Si os fijáis bien son dobles, las más cercanas al comedor llevan cuarterones de cristal, pero las de la cocina los llevan de espejo, lo que produce un interesante efecto visual. En medio de ambas cristaleras, encontramos dos sillas de jardín adquiridas en Cotanda Antigüedades.

En el centro de la cocina se ha dispuesto una zona para comer con una mesa de chapa, diseño de la interiorista, y sillas de House Doctor. En este espacio contrasta el estilo contemporáneo de la propia cocina, de líneas rectas, encimera de Neolith, grifería en negro de Blanco (todo diseño de Gunni & Trentino), con los complementos decorativos como un espejo de Carlos IV de Le Secret o una bandeja de níquel, ambos procedentes del estudio de Luisa Olazábal.

En el dormitorio se ha introducido más color mediante los textiles, que son los protagonistas. La pared del cabecero está enmarcada con un papel japonés de Phillip Jeffries, sobre la cama almohadones de Gastón y Daniela y plaid Rue Vintage 74. La alfombra es de KP. Y por último, llegamos al precioso baño, totalmente enamorada de este espacio. Con sus azulejos dispuestos en espiga, como marco para un mueble de roble ebonizado hecho a medida, con sobre de mármol negro Marquina. Los apliques y el espejo van a juego y son del estudio de la interiorista. Grifería de Ramón Soler.

La luz, el uso del color (pinceladas alegres sobre un fondo neutro), el acierto de las piezas, la belleza de las carpinterías,…sin duda alguna un proyecto de Luisa Olazábal que seguro, sobrevivirá al paso del tiempo y a las modas. ¡Me encanta!

Fotografía: Pablo Sarabia para Elle Decor

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Casa moderna de estilo georgiano

Esta semana dedicaba un post y varias stories a comedores que, en lugar de llevar sillas rodeando la mesa, en uno de los lados éstas se sustituían por un banco adosado a la pared. Una práctica muy útil cuando careces del espacio suficiente para circular cómodamente por detrás de las sillas. Para hacer el cálculo de lo que ocupan, hay que sumar unos 35 cm si las sillas están recogidas, o 50 cm si estamos sentados, a eso hay que añadirle un mínimo de 60 cm para circular por detrás. Si ves que el espacio no es suficientemente amplio en ambos lados, quizás un banco, sea la solución perfecta.

Me topé con esta bonita vivienda que, además de gustarme y mezclar varios estilos decorativos, curiosamente su comedor es exactamente así, por lo que decidí publicarla hoy.

Se trata de un edificio londinense rehabilitado por los arquitectos Alex Michaelis y Tim Boyd para una familia numerosa. Respetando su arquitectura tradicional de estilo georgiano del Siglo XVIII, con sus ventanas de guillotina, su porche de entrada y paredes de ladrillo rojo, los propietarios decidieron modernizarla abriendo espacios, creando más ventanales para dejar entrar la luz y modernizado los interiores. Contaron para ello también, con la ayuda de la interiorista Simone McEwan. 

Nada más entrar ya se puede apreciar el cambio. Las múltiples ventanas y el color blanco, lo inunda todo de luz en un espacio que, hasta entonces, había sido oscuro y compartimentado. El suelo se cambió, pero para mantener la esencia del pasado, se puso parqué de madera de roble antiguo del siglo XVIII, de la marca Timbertech.

Se dejaron comunicados todos los espacios a ambos lados del recibidor, sólo se separan por vidrieras, pero visualmente están conectados. A un lado podemos ver el salón,  las molduras del pasado conviven a la perfección con muebles de diseño elegidos exprofeso, como El sillón Rietveld Utrecht para Cassina o la mesa de centro Malgorzata Bany Pilotis para The New Craftsmen.

En el otro lado encontramos la cocina, el office y el comedor. La cocina es clásica y elegante, en negro y mármol Calacatta, sin muebles altos y el almacenaje recogido en la gran isla central. Es un diseño de Plain English. Al final de la cocina está el comedor bañado de luz natural. Este espacio fue una extensión de la vivienda por la parte trasera de la casa, así que disfrutan de las vistas al jardín mientras comen. Además, se le añadió un techo de vidrio para inundarlo más de luz.

Para separarlo visualmente de la cocina, se levantó un murete a media altura que sirvió como respaldo para apoyar el banco realizado por los arquitectos. Se decidió dar un estilo escandinavo al espacio, con mesa de madera maciza en tono natural y sillas tipo Wishbone. Diría que este comedor es mi parte favorita de la casa.

Aún hay más en la planta baja, una pequeña sala de estar con techo de cristal y vistas a la escultórica escalera, un práctico lavadero, una bodega y un baño.

La vivienda cuenta con cinco dormitorios. El principal para los padres, tres para cada hijo y uno extra para los invitados. En el de matrimonio, vemos cómo se sigue el patrón del piso inferior, los blancos y neutros, son la elección. Se mantiene el punto clásico gracias a las molduras y a la vez, la madera aporta el toque más desenfadado. Lo mismo se ha buscado en el baño, sencillez y elegancia a partes iguales.

Rompiendo con todo lo visto hasta ahora, llegamos al despacho de los propietarios. Azul petróleo en las paredes, mobiliario contemporáneo, librería de los años sesenta y una maravillosa mesa que tiene el privilegio de mirar hacia el jardín. Ni rastro en este espacio de cualquier elemento clásico que hayamos visto antes en la casa.

En las habitaciones infantiles apostaron por diseños a medida que fueran creciendo con los niños. Dando importancia al almacenaje necesario hoy y en el futuro.

Las sorpresas no acaban aquí. Fuera, en lo que era el antiguo garaje, los arquitectos montaron una gran sala de juegos para toda la familia. Se creó un pasillo en tonos oscuros como conexión entre la casa y este nuevo espacio, al que se le añadieron armarios a medida y por supuesto, una gran ventana con vistas al jardín. En este gran espacio de nuevo el azul oscuro es el protagonista, con un gran sofá y estantes que albergan diversas láminas y dibujos, un lugar donde los hijos de los propietarios pudieran sentirse a gusto.

De repente sorprender ver cómo los arquitectos tienden a romper con la sintonía de la vivienda metiendo estilos diferentes, de ahí que nos encontremos un baño en color amarillo de carácter retro.

Además del despacho interior de la casa, el propietario (fotógrafo profesional) dispone en el jardín, de un anexo más. Se trata de una cabaña revestida en madera a modo de estudio, donde poder aislarse cuando así lo requiere su trabajo.

Por último, bajo la pérgola del jardín encontramos un comedor familiar realizado por los conocidos paisajistas londinenses Rich Landscapes.

Y hasta aquí el home tour, si me tengo que quedar con algo sería el comedor con vistas al jardín y la entrada. Creo que esta casa es para verla más de una vez, os diré que no me gusta todo al cien por cien, o más bien que me sobran espacios, pero sí hay muchas ideas que rescataría de ella. ¿Qué opináis, os gusta?

Imágenes: Marie Claire Maison

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En clave Mid-Century…

La semana pasada falté a mi cita en el blog. Aunque intento llegar a todo, no siempre se puede y para los que no me seguís por Instagram, ya comuniqué que tenía que priorizar. Desde la semana pasada tengo nuevas rutinas a las que me tengo que adaptar, ajustar horarios y sinceramente aún ando un poco perdida, así que aunque esta semana vuelva a estar por aquí, de momento no puedo prometer la constancia que me caracteriza. Pero esto tiene fácil solución, si mi contenido te interesa lo suficiente, con suscribirte al blog sabrás que no te pierdes ninguna de mis publicaciones.

Por la última casa que puse y la que os traigo hoy, vais a ver que en cuanto vislumbro un rayo de sol y se acerca la primavera, me siento abducida por las casas con patio. Tiene guasa que viviendo en un chalet y disponiendo de uno, es el espacio que menos utilizo y el que tengo más abandonado. No estoy loca, tiene un porqué y es que cuando llega el buen tiempo nunca estamos en Madrid sino en el pueblo, donde también tenemos jardín y todo el monte del mundo para disfrutar, así que bien visto, aquí ni siquiera lo necesito.

El home tour de hoy nos lleva a una casa en Brighton, Australia. El estudio de interiorismo Chelsea Hing, intervino en la vivienda que no había sido actualizada desde los años 50, dándole una visión contemporánea con toques mid-century. El patio se encuentra en el centro de la misma, pintado de blanco como el resto de la casa. Se ha amueblado su parte central y sobre ella, se han colocado alambres de lado a lado para que con el tiempo, sirvan de soporte a las enredaderas plantadas a ambos lados que crecerán creando un espacio de sombra natural sobre la zona de estar.

En el interior se simplificó la decoración al máximo, para que los espacios fluyeran, no por ello la estética deja de sorprender. Pocos elementos, muy bien escogidos. El sofá se acompaña de unas cajas recicladas que hacen las veces de mesa de centro y se pueden colocar y utilizar a demanda, lo enmarca una gran alfombra oscura que define el espacio. Detrás se ha creado una zona de lectura con un diván de diseño color rosa junto a una estantería y piezas de arte. Un rincón que, con muy poco, no sólo transmite sino que además es funcional.

Tanto en el comedor como en la cocina, la madera son los protagonistas. En el primer caso, se ha optado por un banco cubierto por cojines negros y una mesa circular, que es un buen recurso cuando no tenemos demasiado espacio. La cocina por otro lado, combina una gran isla en blanco, con la madera y un salpicadero con azulejos color terracota. El toque verde de las plantas, siempre le da alegría al conjunto.

El dormitorio principal es sobrio, los grises de la ropa de cama se ven amortiguados gracias a la obra de arte que se sitúa sobre el cabecero y los detalles en dorado, ponen el toque de glamur. Pero no podía ser de otra manera había que acompañar a la joya de la corona, ese baño de ensueño con azulejos negros, grandes espejos redondos y lavabos empotrados, que conforman sendos tocadores. Le acompaña en la pared opuesta, una bañera exenta ovalada y para rizar el rizo, entre los tocadores una puerta esconde un maravilloso vestidor con muebles de madera oscura, tiradores de cuero y metal y almacenaje por doquier.

No es el único baño, hay otro quizás no tan grandioso pero el sueño de cualquiera. En la misma línea combina paneles de madera, con azulejo negro, un gran mueble con almacenaje y una impresionante bañera de estilo moderno, en este caso rectangular.

Volviendo de nuevo al exterior y para poner la guinda del pastel, la vivienda también tiene piscina que se puede ver desde los grandes ventanales de los que dispone la casa de suelo a techo.

¿Habrá que irse a Australia para tener una casa así?…

Imágenes: Contemporist

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